¿El sarampión en el embarazo pone en riesgo al feto? Lo que revelan especialistas

El sarampión en el embarazo eleva hasta 10 veces el riesgo de complicaciones y puede provocar parto prematuro o pérdida fetal, según estudios recientes.

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¿El sarampión en el embarazo pone en riesgo al feto?Inteligencia Artificial.

El resurgimiento de brotes de sarampión en distintas regiones del mundo ha encendido nuevamente las alertas sanitarias, especialmente entre las mujeres embarazadas, un grupo considerado vulnerable frente a diversas infecciones virales. 

Aunque suele percibirse como una enfermedad infantil, especialistas coinciden en que contraer sarampión durante el embarazo sí representa riesgos reales tanto para la madre como para el feto, particularmente cuando no existe inmunidad previa.

En un contexto de disminución de coberturas de vacunación en varios países, organismos internacionales han advertido que el sarampión continúa siendo una amenaza de salud pública prevenible, pero potencialmente grave.

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Los cambios naturales del embarazo pueden hacer que algunas infecciones respiratorias, como el sarampión, evolucionen de forma más grave.Canva

¿Qué es el sarampión y cómo se transmite?

El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa causada por el Morbillivirus. Se transmite principalmente a través de gotículas respiratorias expulsadas al toser, estornudar o hablar. El virus puede permanecer activo en el aire o sobre superficies hasta por dos horas, lo que facilita su propagación en espacios cerrados.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), una sola persona infectada puede contagiar hasta al 90 % de las personas susceptibles que se encuentren cerca, lo que convierte al sarampión en una de las enfermedades infecciosas más contagiosas conocidas.

Los síntomas iniciales incluyen fiebre alta, tos, escurrimiento nasal y conjuntivitis, seguidos de una erupción cutánea característica. Aunque existe una vacuna segura y altamente eficaz, la OMS advierte que la reducción en las tasas de vacunación ha favorecido el retorno de brotes en diversas regiones del mundo.

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El sarampión sí incrementa el riesgo de resultados adversos del embarazo.Canva

Sarampión en el embarazo: ¿Un riesgo mayor para la madre?

Durante el embarazo, el sistema inmunológico de la mujer experimenta cambios naturales para permitir el desarrollo del feto. Sin embargo, estas modificaciones pueden hacer que algunas infecciones respiratorias, como el sarampión, evolucionen de forma más grave.

La Society for Maternal-Fetal Medicine (SMFM), una de las principales organizaciones médicas especializadas en embarazos de alto riesgo, advierte que las mujeres embarazadas infectadas con sarampión presentan mayor probabilidad de desarrollar neumonía, requerir hospitalización y sufrir complicaciones potencialmente mortales, en comparación con mujeres no embarazadas.

Las guías clínicas de la SMFM señalan que las mujeres sin inmunidad confirmada deben recibir atención médica inmediata tras una posible exposición al virus, ya que la enfermedad puede avanzar con mayor rapidez y severidad durante la gestación.

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El parto prematuro es uno de los riesgos de contraer sarampión durante el embarazo.Canva

Riesgos para el feto

Aunque el sarampión no se ha vinculado directamente con malformaciones congénitas, la evidencia científica acumulada en los últimos años confirma que sí incrementa el riesgo de resultados adversos del embarazo.

Un artículo científico publicado en PubMed Central, repositorio del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos (NIH), indica que la infección por sarampión durante la gestación se asocia con:

  • Mayor riesgo de aborto espontáneo
  • Muerte fetal intrauterina
  • Parto prematuro
  • Bajo peso al nacer
  • Incremento de la mortalidad neonatal

El mismo análisis señala que la mortalidad materna puede ser hasta 10 veces mayor en mujeres embarazadas infectadas con sarampión, en comparación con mujeres no gestantes, lo que subraya la gravedad del cuadro clínico en este grupo.

Por su parte, MotherToBaby, un servicio de información respaldado por el NIH y especializado en exposiciones durante el embarazo, confirma que el sarampión aumenta el riesgo de pérdida fetal, especialmente cuando la infección ocurre después de las 20 semanas de gestación.

La principal protección antes del embarazo

Las autoridades sanitarias coinciden en que la vacunación previa al embarazo es la medida más eficaz para prevenir las complicaciones asociadas al sarampión. 

La vacuna triple viral (sarampión, paperas y rubéola) ofrece una protección superior al 95 %, pero no se recomienda durante la gestación, ya que contiene virus vivos atenuados.

El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) recomienda verificar el estado de inmunización antes de planear un embarazo y aplicar la vacuna a mujeres no inmunes durante el periodo previo o inmediatamente después del parto.

En el caso de México, la Secretaría de Salud también subraya la importancia de mantener esquemas completos de vacunación como estrategia clave de salud pública para evitar brotes y proteger a poblaciones vulnerables.

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Si una embarazada tiene contacto con una persona infectada, lo mejor es mantener vigilancia médica estrecha ante la aparición de síntomas.Canva

¿Qué hacer si una embarazada se expone al sarampión?

Si una mujer embarazada ha tenido contacto con una persona infectada, los especialistas recomiendan:

  • Evaluar de inmediato la inmunidad, mediante el historial de vacunación o pruebas de laboratorio.
  • Administrar inmunoglobulina intravenosa (IVIG) dentro de los primeros seis días posteriores a la exposición, lo que puede reducir la gravedad de la enfermedad.
  • Mantener vigilancia médica estrecha ante la aparición de síntomas y notificar a las autoridades sanitarias correspondientes.

Estas medidas están respaldadas por las guías clínicas actualizadas de la SMFM y forman parte de los protocolos internacionales para la atención de embarazadas expuestas al virus.

Aunque el sarampión es una enfermedad prevenible, contraerlo durante el embarazo puede tener consecuencias graves. La evidencia científica más reciente confirma que el mayor riesgo no radica en malformaciones congénitas, sino en la pérdida del embarazo, el parto prematuro y las complicaciones neonatales.

En este contexto, la vacunación oportuna, la información clara y el acceso a atención médica adecuada siguen siendo herramientas fundamentales para proteger la salud materna y fetal, así como para evitar el resurgimiento de una enfermedad que la ciencia ya ha demostrado cómo prevenir.