Sal: ¿por qué es mala en exceso, pero consumir muy poca también afecta?
El exceso de sal en la dieta aumenta el riesgo de hipertensión y daño renal, según la OMS. Es vital moderar su consumo para proteger tu corazón y el bienestar de tu cuerpo.

La cantidad de sal que consumes diariamente puede ser un factor clave en tu salud cardiovascular y el bienestar de tus riñones, pues una dieta salada se relaciona con problemas de hipertensión, de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS).
Pero, ¿qué ocurre si comes muy poca? También hay riesgos derivados de una alimentación sin sal. Por ello, es importante conocer cuál es el nivel saludable en una dieta diaria.
Desde la cocina de casa hasta los platos que disfrutas fuera, la sal juega un papel importante. Pero la línea entre el sabor y el riesgo para la salud es más delgada de lo que parece.

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¿Cuáles son los peligros de comer sal en exceso?
Muchas personas viven en una fiesta salada. La Organización Mundial de la Salud (OMS) emite una alerta: la ingesta media global de sal para adultos es de 4,310 miligramos (mg) al día, ¡más del doble de lo recomendado!
Este hábito, aunque delicioso, trae consigo una serie de consecuencias que te detallamos a continuación:
- Presión arterial alta (hipertensión): El exceso de sal hace que el corazón bombee más sangre y los tubos por los que fluye la sangre se estrechen, aumentando el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
- Daño renal: Los riñones, encargados de eliminar el sodio y la sal, se ven forzados, pudiendo llevar a la progresión de enfermedades renales crónicas.
- Retención de líquidos: El sodio retiene agua, causando hinchazón y sobrecargando órganos vitales como el hígado y el corazón, como explica la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
- Riesgo de infartos y ataques cerebrales: La hipertensión sostenida por el exceso de sal es un factor de riesgo importante para estos eventos, de acuerdo con la Asociación Americana de la Salud (AHA).
- Cáncer gástrico y obesidad: El alto consumo de sodio es un factor de riesgo para desarrollar cáncer de estómago y obesidad, según la OMS.

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¿Cuáles son los peligros de comer poca sal?
Si bien el foco suele estar en el exceso, surge la pregunta: ¿puede ser peligroso comer muy poca sal? Es un equilibrio delicado. El sodio, presente en la sal, es un nutriente esencial para el cuerpo, crucial para funciones vitales.
La deficiencia de sodio por una dieta baja en sal es extremadamente improbable en individuos sanos, pero podría llegar a suceder. Los problemas surgen por algunas restricciones drásticas de la sal.
- Una dieta sin sal afecta en la transmisión nerviosa y la contracción muscular, según la Profeco.
- Una restricción muy severa puede activar sistemas hormonales que intentan compensar el problema. De esa forma, podría haber cambios en la presión arterial y el volumen sanguíneo.
- Bajos niveles de sodio en sangre (menor a 135 milimoles por litro) son un problema médico grave, relacionado con la incapacidad del corazón para bombear sangre, pero suele ser multifactorial, no solo dietético, como explica la revista Medicina Clínica.
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¿Cuánta sal es recomendable comer?
La sal ideal a consumir es personalizada, con pautas claras según estado salud. No existe una medida única para todos, y es crucial adaptar las recomendaciones a las necesidades individuales.
Aquí te ofrecemos una guía sobre el consumo recomendado de sal:
- Adultos sanos: La OMS sugiere no superar los 2000 mg de sodio (equivalente a 5 gramos de sal, o una cucharadita pequeña) al día. La sal siempre debe ser yodada.
- Adultos con hipertensión: Para ellos, es vital reducir aún más, idealmente, a 1500 mg de sodio diarios, según recomendaciones de MedlinePlus.
- Pacientes con enfermedad renal crónica (ERC): Dietas con 1.5 gramos de sal al día demuestran ser beneficiosas para ralentizar la progresión de la enfermedad y controlar la presión arterial.
- Para niños de 2 a 15 años, la dosis debe ajustarse a la baja según sus necesidades energéticas. Los bebés menores de 6 meses necesitan 110 mg de sodio, y los adolescentes de 14 a 18 años, unos 1500 mg.
- Personas con insuficiencia cardíaca o cirrosis hepática requieren cantidades aún más restringidas, siempre bajo estricta supervisión médica.
La sal es un ingrediente que, aunque necesario, requiere de un consumo responsable. Su exceso es un factor de riesgo para enfermedades graves, mientras que su deficiencia por dieta es rara en personas sanas.
La clave es la moderación consciente: leer etiquetas, preferir alimentos frescos, y usar hierbas y especias para dar sabor. Tu cuerpo es sabio, pero necesita tu ayuda para mantener ese delicado equilibrio.
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