¿Qué significa si tienes acné en el embarazo? Tu rostro puede sufrir las consecuencias
El acné gestacional, mejor conocido como acné en el embarazo, suele afectar muchas futuras madres e indica que los cambios pueden tener más consecuencias negativas

En el embarazo suele haber cambios drásticos a nivel hormonal. Entre ellos, surge a menudo una condición que, aunque común, puede generar una profunda preocupación en las futuras madres: el acné en el embarazo.
No es simplemente una cuestión estética; para muchas mujeres, las granos en la cara durante el embarazo pueden afectar su calidad de vida y su bienestar emocional.
La elección de tratamientos seguros se convierte en un desafío crucial, ya que muchas de las terapias convencionales contra el acné pueden ser perjudiciales para el desarrollo del bebé. Es por ello que familiarizarse con las opciones seguras y las que deben evitarse es de vital importancia.
¿Cómo saber si el acné es por embarazo?
El acné gestacional, también llamado acné en el embarazo, es una enfermedad inflamatoria de la piel, y aunque comúnmente se asocia con la adolescencia, afecta a personas de todas las edades, incluyendo a un número considerable de mujeres embarazadas en sus veinte y treinta años, de acuerdo con un estudio publicado en International Journal of Women’s Dermatology.

Te puede interesar: Mujer muestra el brutal impacto del embarazo en su cara ¿qué le ocurrió?
De hecho, hasta el 43% de las mujeres experimentan acné durante el embarazo y es posible saberlo al observar un cambio drástico en el color de la piel o si hay hinchazón, de acuerdo con estudios transversales y de encuesta, como explica un estudio publicado en Dermatology and Therapy.
Este problema se caracteriza por la aparición de diversas alteraciones en la piel, conocidas como lesiones, que varían en tamaño y gravedad. Estas pueden incluir:
- Puntos negros (comedones abiertos).
- Puntos blancos (comedones cerrados).
- Espinillas (comedones cerrados inflamados).
- Pápulas (lesiones sólidas elevadas).
- Pústulas (protuberancias superficiales con pus).
- Nódulos (protuberancias más profundas y firmes con pus).
- Quistes (vesículas más grandes con pus).
- Abscesos (vesículas aún más grandes y profundas con pus).
Estas lesiones suelen aparecer principalmente en la cara, pero también son frecuentes en el cuello, los hombros, la espalda y la parte superior del tórax, según el Manual MSD.

Te puede interesar: Depresión afecta a mujeres durante embarazo
¿Por qué sale acné en el embarazo y cómo afecta?
El principal desencadenante del acné, especialmente durante la pubertad, y también durante el embarazo, es el aumento de los niveles hormonales.
En el embarazo, las hormonas, en particular los andrógenos (como la testosterona), estimulan las glándulas sebáceas de la piel, lo que lleva a una producción excesiva de sebo (una sustancia aceitosa), de acuerdo con Mayo Clinic.
El acné se produce cuando el sebo, junto con las células cutáneas muertas y las bacterias, obstruye los folículos pilosos, impidiendo que el sebo salga a la superficie a través de los poros.
La bacteria Cutibacterium acnes (anteriormente Propionibacterium acnes), que normalmente reside en el folículo piloso (lo que rodea la raíz de un cabello) se reproduce en este entorno bloqueado, descomponiendo el sebo en sustancias irritantes que provocan inflamación, dando lugar a los característicos granos de acné.
Las inflamaciones más profundas pueden generar quistes y abscesos. Además de los cambios hormonales, otros factores pueden favorecer la aparición o el empeoramiento del acné durante el embarazo:
- Embarazo o menstruación: el acné puede aparecer con el ciclo menstrual en mujeres jóvenes y desaparecer o empeorar durante el embarazo, según el Manual MSD.
- Síndrome de ovario poliquístico (SOP): este trastorno hormonal puede alterar el ciclo menstrual y exacerbar el acné.
- Ciertos medicamentos: algunos fármacos, como los corticosteroides y los esteroides anabolizantes, pueden agravar el acné o causar brotes.
- Productos aplicados a la piel: ciertos cosméticos, limpiadores y lociones que son muy grasos pueden obstruir los poros y empeorar el acné. Es importante usar productos a base de agua o "no comedogénicos".
- Ropa muy ajustada, humedad elevada y sudoración: estas condiciones también pueden contribuir al acné.
Es importante destacar que no existe relación entre el acné y una higiene facial deficiente, la masturbación, el consumo de chocolate o las relaciones sexuales. La idea de que los productos lácteos o una dieta rica en carbohidratos simples/procesados y azúcares contribuyen al acné es controvertida y no está del todo clara.
El acné puede variar de leve a grave. Mientras que el acné leve generalmente no deja cicatrices, apretar o intentar reventar los granos puede aumentar la inflamación y la profundidad de la lesión, incrementando la probabilidad de cicatrices.
Los quistes y abscesos del acné grave a menudo se rompen y, tras la curación, suelen dejar cicatrices permanentes, que pueden ser pozos profundos, marcas más anchas o indentaciones irregulares.

Te puede interesar: ¿Qué es un embarazo ectópico, qué lo causa, síntomas y tratamiento?
¿Cómo tratar el acné en el embarazo?
El tratamiento del acné durante el embarazo requiere un enfoque cuidadoso, sopesando la gravedad del acné y su impacto en la paciente frente a los riesgos potenciales para el feto.
La atención del acné en el embarazo debe seguir un enfoque por pasos para minimizar el riesgo, comenzando con tratamientos tópicos para el acné leve a moderado, añadiendo terapias sistémicas (incluidos antibióticos) para el acné moderado a grave, y reservando los corticosteroides orales o los tratamientos de procedimiento para casos graves, según las conclusiones del estudio publicado en Dermatology and Therapy.
Algunos de los pasos a seguir para solucionar este problema incluyen:
- Cuidado personal y medidas no farmacológicas: antes de recurrir a medicamentos, es fundamental limpiar las áreas problemáticas con un limpiador facial suave dos veces al día, usando las manos y agua tibia. Evitar tocarse el rostro, los exfoliantes o astringentes, que pueden irritar la piel y empeorar el acné.
- Usar champú regularmente, especialmente si el acné se presenta cerca de la línea del cabello.
- Evitar manipular o apretar los granos, ya que esto puede provocar infecciones y cicatrices.
- Usar productos a base de agua o no comedogénicos para cosméticos, protectores solares y productos para el cabello, evitando los aceitosos o grasos.
- Mantener el cabello limpio y alejado de la cara, y evitar apoyar las manos u objetos sobre el rostro. La ropa ajustada, la alta humedad y el sudor también pueden ser problemáticos.
Es importante que las futuras madres consulten a sus profesionales de la salud, como dermatólogos y obstetras, para establecer un plan de tratamiento que considere la gravedad del acné y los riesgos.
La piel es un órgano reflejo de la salud interna, y atender sus necesidades durante el embarazo es un acto de cuidado integral.
EL EDITOR RECOMIENDA



