Por qué no debes inyectarte insulina en el mismo lugar: el riesgo de la lipohipertrofia
Inyectar insulina siempre en el mismo sitio puede causar lipohipertrofia y volver impredecible la absorción, afectando el control de la glucosa.

Cada día, millones de personas con diabetes necesitan inyectarse insulina para mantenerse saludables y controlar sus niveles de glucosa. Sin embargo, hay un detalle que muchas veces se pasa por alto y que puede marcar una gran diferencia en el tratamiento: no aplicar la insulina siempre en el mismo sitio.
Esta práctica, común por comodidad o costumbre, puede provocar una complicación conocida como lipohipertrofia, un problema que no solo afecta la piel, sino que también interfiere con la forma en que la insulina se absorbe y actúa en el cuerpo.
Con el tiempo, esto puede traducirse en un control glucémico irregular, aun cuando la dosis sea la correcta.

¿Qué es la lipohipertrofia por insulina y por qué aparece?
La lipohipertrofia es una acumulación localizada de grasa bajo la piel que aparece en las zonas donde se repiten las inyecciones de insulina una y otra vez, indica la Diabetes Care Community.
Se manifiesta como bultos, placas endurecidas o áreas con una textura distinta, que pueden sentirse “gomosas” al tacto.
Este problema se produce principalmente por dos factores:
- El microtrauma repetido: pinchar la misma zona de manera constante daña el tejido subcutáneo.
- El efecto local de la insulina: además de regular la glucosa, la insulina puede estimular el crecimiento del tejido graso en el área donde se aplica repetidamente.
Estos cambios no son solo estéticos. Con el tiempo, el tejido alterado deja de comportarse como piel sana, lo que afecta la forma en que la insulina pasa al torrente sanguíneo.
Cabe recalcar que las inyecciones repetidas en el mismo sitio son la causa más frecuente de lipohipertrofia en personas que usan insulina de manera continua.
Un problema adicional es que, en muchos casos, la lipohipertrofia no se detecta de inmediato. Las zonas afectadas suelen doler menos, lo que lleva a las personas a seguir inyectándose ahí sin darse cuenta de que el tejido ya está dañado.

Por qué no debes inyectarte siempre en el mismo lugar
Una vez que se desarrolla lipohipertrofia, la insulina aplicada en esa zona no se absorbe de forma uniforme. Esto ocurre porque el tejido graso alterado cambia la estructura normal de la piel y la grasa subcutánea.
Como consecuencia:
- La absorción de la insulina se vuelve más lenta.
- La cantidad de hormona que llega a la sangre es impredecible.
- Aumenta la variabilidad de la glucosa, con subidas y bajadas difíciles de explicar.
Esto significa que una persona puede presentar niveles elevados de glucosa porque la insulina no se absorbe bien, o experimentar bajadas inesperadas si, de pronto, se inyecta en una zona sana con la misma dosis que usaba en una zona dañada.
Esta variabilidad puede resultar frustrante incluso para quienes siguen cuidadosamente sus horarios, dosis y alimentación, ya que el sitio de inyección se convierte en un factor fisiológico que altera el tratamiento, sin que siempre sea evidente.

Cómo afecta la absorción de insulina y el control glucémico
La lipohipertrofia no solo produce un bulto visible o palpable bajo la piel; también altera la ruta por la que la insulina entra al organismo. Cuando la insulina no se distribuye de manera homogénea, pueden presentarse varios problemas:
- Altibajos de glucosa impredecibles.
- Necesidad de ajustes constantes en las dosis, sin lograr estabilidad.
- Mayor riesgo de hipoglucemias o hiperglucemias sin causa aparente.
Un estudio publicado en la revista Medicine evaluó el impacto de una técnica estructurada de rotación de sitios de inyección.
Los resultados mostraron que las personas que rotaron correctamente redujeron de forma significativa la lipohipertrofia y mejoraron su control glucémico en un periodo de seis meses.
Esto demuestra que no se trata solo de comodidad o estética: la técnica de inyección influye directamente en los resultados clínicos del tratamiento con insulina.

Señales claras para detectar lipohipertrofia
Aunque puede pasar desapercibida, existen señales claras que pueden alertar de que algo no va bien con el sitio de inyección:
Observa y siente la piel
- Bultos o áreas que sobresalen.
- Zonas más firmes o con una textura distinta a la piel normal.
- Menor dolor al pinchar, lo que puede llevar a usar siempre ese mismo punto.
Cambios inexplicables en la glucosa
Si tus niveles de glucosa suben o bajan sin cambios en la dosis, la alimentación o la actividad física, el sitio de inyección puede estar influyendo.
Tamaño variable de los bultos
Algunos son visibles, mientras que otros solo se detectan al palpar cuidadosamente la piel alrededor del punto de inyección.
Los especialistas recomiendan revisar periódicamente las zonas de inyección tanto con la vista como con el tacto para detectar cambios tempranos.
Cómo rotar los sitios de inyección y prevenir complicaciones
La rotación de sitios de inyección es la estrategia más efectiva para prevenir la lipohipertrofia y asegurar que la insulina funcione correctamente.
1. Alterna zonas grandes
Además del abdomen, pueden utilizarse muslos, brazos y glúteos, siempre siguiendo las recomendaciones médicas.
2. Cambia puntos dentro de cada zona
Divide cada área en secciones o “cuadrantes” y rota de forma ordenada, evitando repetir el mismo punto.
3. Sé consistente, no repetitivo
No se trata de inyectar “al azar”, sino de seguir un patrón que permita que cada zona descanse antes de volver a usarse.
4. Usa una aguja nueva en cada aplicación
Reutilizar agujas puede dañar más la piel y aumentar el riesgo de irregularidades.
5. Revisa tu técnica con un profesional de la salud
Un médico o educador en diabetes puede ayudarte a revisar tus zonas de inyección y detectar signos tempranos de lipohipertrofia.
Aunque puede parecer un detalle menor dentro de la rutina diaria, cambiar el sitio de inyección de la insulina tiene un impacto directo en la eficacia del tratamiento. Evitar repetir el mismo punto protege la piel, mejora la absorción de la insulina y reduce la variabilidad de la glucosa.
En diabetes, no solo importa la dosis: también importa cómo y dónde se aplica. Corregir este hábito puede marcar una diferencia real en la calidad de vida y el control a largo plazo.
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