¿Faringitis viral o bacteriana? El dolor de garganta podría ser algo más serio que una simple irritación
La faringitis puede ser viral o bacteriana y causa dolor intenso al tragar; identificar el origen ayuda a evitar complicaciones y aliviar el malestar.

El dolor de garganta es una de las molestias más comunes, especialmente en los meses fríos. Sin embargo, detrás de ese ardor al tragar o la sensación de resequedad puede estar la faringitis, una inflamación de la parte posterior de la garganta que puede tener origen viral, bacteriano o incluso ambiental.
Aunque suele confundirse con un simple resfriado, identificar correctamente la causa es clave para evitar complicaciones y recibir el tratamiento adecuado.

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¿Qué es la faringitis y por qué aparece?
La faringe es el conducto que conecta la nariz y la boca con el esófago y la laringe, cuando se inflama, se produce la faringitis, una afección que puede causar dolor, ardor, enrojecimiento y dificultad para tragar.
De acuerdo con MedlinePlus, las causas más frecuentes son:
- Infecciones virales, como el resfriado o la gripe.
- Bacterias, especialmente Streptococcus pyogenes, responsable de la faringitis estreptocócica.
- Reflujo gastroesofágico o exposición a humo, polvo y productos químicos.
- Alergias respiratorias o aire muy seco.
La faringitis es más común durante los meses fríos y puede propagarse fácilmente por contacto directo, tos o estornudos.
Tipos de faringitis
Existen dos formas principales de esta afección, dependiendo de su duración y origen.
Faringitis aguda
- Es la más común y aparece de forma repentina.
- Se caracteriza por inflamación intensa de la faringe y, en muchos casos, también afecta las amígdalas, la úvula (campanilla) y el paladar blando.
- Generalmente, está asociada a virus o bacterias, y suele durar entre 3 y 7 días, dependiendo de la causa y del tratamiento.
Faringitis crónica
- Este tipo se presenta cuando hay irritación persistente o recurrente de la garganta sin que exista una infección activa.
- Puede deberse a reflujo ácido, exposición a irritantes como polvo, humo de cigarro o productos químicos, e incluso a la respiración bucal en personas con problemas nasales.
- Las personas con faringitis crónica suelen experimentar una sensación constante de moco en la garganta, necesidad de carraspear, picazón, molestias al tragar o una ligera ronquera.

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Síntomas más comunes de la faringitis
El dolor de garganta es el síntoma principal, pero puede acompañarse de otros dependiendo de la causa.
- Si es viral
- Dolor o ardor al tragar.
- Congestión o secreción nasal.
- Tos seca o productiva.
- Dolor de cabeza o cuerpo cortado.
- Fiebre ligera y cansancio general.
- Ronquera o voz apagada.
- Estos síntomas suelen mejorar por sí solos en pocos días, con descanso e hidratación.
- Si es bacteriana
- Fiebre alta (mayor de 38.5 °C).
- Dolor de garganta intenso y repentino.
- Dificultad para tragar o hablar.
- Inflamación visible en las amígdalas.
- Presencia de placas blancas de pus o puntos amarillentos en la garganta.
- Dolor o sensibilidad en los ganglios del cuello.
- Escalofríos y malestar general
De acuerdo con la Clínica Universidad de Navarra, la presencia de placas de pus o una fiebre alta repentina son signos de una posible infección bacteriana que requiere atención médica.

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Tratamiento médico y cuidados en casa
El tratamiento de la faringitis depende de su causa, por lo que siempre debe estar guiado por un médico general o un otorrinolaringólogo.
1. Hidratación
Beber abundante agua es fundamental. La fiebre y la inflamación aumentan la pérdida de líquidos, y mantenerse hidratado ayuda a mantener las mucosas húmedas y reducir la irritación.
2. Descanso
El reposo es esencial para que el sistema inmunitario pueda combatir la infección. Dormir bien y evitar el esfuerzo físico aceleran la recuperación.
3. Evitar irritantes y alérgenos
Si la causa es alérgica o ambiental, conviene mantener los espacios ventilados y reducir la exposición a polvo, humo o fragancias fuertes.
4. Medicamentos
El uso de medicamentos debe ser siempre indicado por un médico:
- En faringitis viral, se pueden recetar analgésicos o antipiréticos como el paracetamol o el ibuprofeno para aliviar el dolor y la fiebre.
- En faringitis bacteriana, el médico puede prescribir antibióticos. Es crucial completar todo el tratamiento, incluso si los síntomas desaparecen antes, para evitar recaídas o resistencia bacteriana.
- En faringitis alérgica o crónica, pueden utilizarse antihistamínicos o tratamientos específicos según la causa.
Prevención y cuándo acudir al médico
La prevención se basa en hábitos sencillos que fortalecen el sistema inmunológico y reducen el riesgo de contagio:
- Lavarse las manos con frecuencia.
- Evitar compartir vasos o cubiertos.
- No fumar ni exponerse al humo de cigarro.
- Usar cubrebocas en ambientes cerrados si hay personas enfermas.
- Mantener una buena alimentación y descanso.
La Secretaría de Salud de México advierte que una faringitis bacteriana mal tratada puede causar complicaciones como abscesos en la garganta, fiebre reumática o afectaciones renales, por lo que es fundamental acudir al médico ante síntomas intensos o persistentes.
Cuándo acudir al médico
Debes buscar atención médica si:
- El dolor de garganta dura más de tres días sin mejora.
- Presentas fiebre alta o dificultad para respirar.
- Observas pus o manchas blancas en la garganta.
- Tienes dolor intenso al tragar o ganglios inflamados.
- Los episodios se repiten con frecuencia.
La faringitis no siempre se resuelve con un té o un analgésico, distinguir entre una causa viral o bacteriana es esencial para evitar errores de automedicación y resistencia a los antibióticos.
Un diagnóstico médico oportuno, junto con cuidados básicos como hidratación, descanso y evitar irritantes, podrían ayudar a mantener la salud de la garganta durante todo el año.
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