Mito o realidad: ¿El calor hace que sientas más sueño durante el día?
El calor agota el cuerpo al forzar al corazón a trabajar más y causar pérdida de electrolitos por el sudor

El calor extremo y las altas temperaturas afectan el funcionamiento del organismo, lo que provoca un cansancio constante y dificultades para dormir. Sentir pesadez durante los meses cálidos responde a una realidad biológica en la que el cuerpo gasta una cantidad considerable de energía para mantenerse estable.
Este esfuerzo explica la fatiga que aparece apenas inicia la jornada. El sistema circulatorio y metabólico trabaja con intensidad para enfriar los órganos, lo cual genera un letargo que impacta tanto en la salud física como en el bienestar mental.

¿Por qué sientes más sueño en el día cuando hace calor?
Sentir sueño bajo el sol responde a mecanismos biológicos de enfriamiento. El organismo prioriza la regulación térmica, proceso que consume mucha energía y genera una sensación de debilidad casi inmediata.
De acuerdo con Health Science Reports, esto es lo que agota al cuerpo en los días calurosos:
- Sudoración y deshidratación: El cuerpo transpira para enfriarse, un proceso que espesa la sangre debido a la pérdida de líquidos y deja al sistema exhausto en poco tiempo.
- Esfuerzo del corazón: Los vasos sanguíneos se ensanchan para llevar más sangre hacia la piel y disipar el calor, obligando al corazón a trabajar con mayor rapidez.
- Caída de la presión arterial: La dilatación de las venas reduce la presión, lo que provoca mareos, debilidad física y un letargo difícil de controlar durante las horas de mayor temperatura.
- Pérdida de electrolitos: Al sudar, se pierden sales y minerales necesarios para el funcionamiento de músculos y nervios, multiplicando la sensación de pesadez corporal.

¿Cómo afecta el calor al sueño de las personas?
Las noches calurosas dificultan la conciliación del sueño porque la temperatura interna necesita descender para que el cerebro inicie el proceso de descanso. Un ambiente sofocante bloquea esta transición natural, lo que provoca despertares frecuentes y un descanso de mala calidad.
Así afectan las noches calurosas al sueño, como explica un estudio publicado en Sleep Medicine Reviews y una investigación disponible en Environment International:
- Retraso del inicio del sueño: La dificultad para liberar el calor acumulado durante el día genera inquietud y prolonga el tiempo necesario para quedarse dormido.
- Reducción del tiempo total: Dormir en entornos cálidos acorta la duración del descanso, restando minutos necesarios para la recuperación física y mental.
- Alteración del sueño profundo: El calor disminuye drásticamente la fase de movimientos oculares rápidos (REM), lo que reduce la restauración del organismo y aumenta la fatiga al despertar.
- Impacto desigual: Este fenómeno afecta con mayor severidad a las mujeres y a los adultos mayores.

¿El calor disminuye el rendimiento durante el día?
Soportar jornadas de calor intenso frena la capacidad de pensamiento claro y altera el estado de ánimo. El malestar constante eleva los niveles de frustración y reduce la productividad en cualquier actividad que se realice.
Según los CDC y los estudios mencionados, así afecta el calor al estado de ánimo:
- Niebla mental y olvidos: El estrés térmico afecta la memoria, el nivel de atención y la capacidad para tomar decisiones lógicas de forma rápida.
- Alteraciones del humor: El agobio por el clima dispara las hormonas del estrés, lo que deriva en irritabilidad, frustración y picos de ansiedad.
- Agotamiento físico acelerado: Cualquier esfuerzo bajo el sol aumenta la frecuencia cardíaca, haciendo que las tareas cotidianas se perciban como retos extenuantes.
- Baja motivación: El drenaje de energía y el malestar físico suprimen el deseo de interactuar socialmente o de realizar pasatiempos que requieren esfuerzo.

¿Cómo protegerse del calor intenso?
Sobrevivir a las olas de calor exige cambios prácticos en la rutina diaria para cuidar el bienestar. Implementar medidas sencillas ayuda al cuerpo a regularse mejor sin sacrificar la energía necesaria para el día a día.
Así es posible protegerse del calor, según los CDC y los Institutos Nacionales de Salud en EU (NIH):
- Hidratación constante: Ingerir agua fresca durante todo el día, incluso sin sentir sed, y evitar el consumo de alcohol o bebidas con exceso de azúcar que favorecen la deshidratación.
- Búsqueda de refugios frescos: Permanecer en lugares con ventilación adecuada o aire acondicionado y preferir la sombra para permitir que el cuerpo se recupere del esfuerzo térmico.
- Prendas ligeras: Utilizar ropa holgada de colores claros y materiales naturales como el algodón o el lino, que facilitan la transpiración y la evaporación del sudor.
- Duchas y alimentación: Tomar baños de agua fresca antes de acostarse y preferir comidas ligeras que no calienten el organismo durante el proceso de digestión.
Mantener el cuerpo bien hidratado y adaptar el entorno permite proteger la salud mental y garantizar el descanso nocturno durante los días calurosos. Con un buen descanso es posible reducir el agotamiento en las tardes.
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