La fiebre prolongada en la infancia no siempre es normal: cuándo pensar en la enfermedad de Kawasaki
La fiebre por más de cinco días en niños puede ser señal de la enfermedad de Kawasaki, un padecimiento que puede afectar el corazón si no se trata a tiempo.

En los últimos años ha crecido el interés de madres, padres y profesionales de la salud por una pregunta inquietante: ¿qué es la enfermedad de Kawasaki y por qué es tan importante detectarla a tiempo?
Aunque se trata de una enfermedad poco frecuente, Kawasaki puede tener consecuencias cardiacas graves si no se diagnostica y trata con rapidez, especialmente en niños pequeños.
La buena noticia es que, cuando se reconoce de manera oportuna y se brinda atención médica adecuada, la mayoría de los pacientes se recupera sin secuelas. El verdadero reto está en identificarla a tiempo.

¿Qué es la enfermedad de Kawasaki y por qué preocupa a los pediatras?
La enfermedad de Kawasaki es una vasculitis, es decir, una inflamación de los vasos sanguíneos. Afecta principalmente a niños menores de cinco años, aunque también puede presentarse en edades mayores, incluso hasta alrededor de los diez años.
La principal preocupación médica es que esta inflamación puede afectar las arterias coronarias, que son las encargadas de llevar sangre al corazón.
Si la enfermedad no se trata de manera temprana, existe el riesgo de desarrollar aneurismas coronarios, que son dilataciones anormales de estas arterias y pueden provocar problemas cardiacos a corto y largo plazo.
La American Heart Association (AHA), en una actualización científica publicada en 2024, subraya que el objetivo principal ante la sospecha de Kawasaki es reconocer el cuadro clínico lo antes posible e iniciar tratamiento inmediato, ya que esto reduce de forma significativa el riesgo cardiovascular.

La señal que debe encender alertas es la fiebre por cinco días
Uno de los signos más característicos de la enfermedad de Kawasaki es una fiebre alta y persistente, que suele durar cinco días o más y que no responde como se esperaría a medicamentos comunes para bajar la temperatura. Sin embargo, la fiebre no aparece sola.
Entre los síntomas más frecuentes en niños se encuentran:
- Ojos rojos, sin presencia de secreción.
- Labios secos y muy enrojecidos o lengua con aspecto de “frambuesa”.
- Erupción cutánea en el tronco o las extremidades.
- Ganglios inflamados en el cuello.
- Manos y pies hinchados, que días después pueden presentar descamación de la piel.
Es importante aclarar que no todos los niños presentan todos los síntomas al mismo tiempo. Existe una forma conocida como Kawasaki incompleto, en la que algunos criterios no están presentes, pero el riesgo de complicaciones, especialmente en el corazón, sigue siendo real.
Por ello, los especialistas recomiendan que si un niño tiene fiebre alta por más de cinco días, especialmente si se acompaña de ojos rojos y labios muy enrojecidos, se acuda de inmediato a un pediatra o a un servicio de urgencias.

¿Qué la causa y es contagiosa?
Hasta el momento, no se ha identificado una causa única de la enfermedad de Kawasaki. La evidencia médica sugiere que podría tratarse de una respuesta exagerada del sistema inmunológico en niños con cierta predisposición genética, posiblemente desencadenada por factores ambientales o infecciosos. Sin embargo, no se ha identificado un virus o bacteria específica como responsable.
Lo que sí se sabe es que:
- No se considera una enfermedad contagiosa entre personas, como ocurre con la varicela o la influenza.
- Puede coincidir con temporadas en las que circulan más infecciones respiratorias, pero no se transmite de forma directa.
Esta distinción es importante para evitar alarmas innecesarias, aunque refuerza un punto clave: vigilar los síntomas y no minimizar una fiebre prolongada acompañada de cambios clínicos.

Tratamiento y por qué el tiempo importa
Cuando se sospecha enfermedad de Kawasaki, el tratamiento de elección es la administración de inmunoglobulina intravenosa (IVIG). Este tratamiento ayuda a reducir la inflamación de los vasos sanguíneos, en especial de las arterias coronarias.
En muchos casos, el manejo se complementa con medicamentos antiinflamatorios, y tradicionalmente se ha utilizado aspirina, aunque su uso y dosis dependen del contexto clínico y de las guías médicas vigentes.
La evidencia científica muestra que la IVIG reduce de manera significativa el riesgo de complicaciones coronarias, sobre todo cuando se administra de forma temprana. Por eso, en Kawasaki, el tiempo es un factor decisivo.
Un ensayo clínico publicado en JAMA Network Open comparó el uso de IVIG sola frente a IVIG combinada con aspirina en dosis altas. El estudio concluyó que la inmunoglobulina sola fue no inferior para prevenir lesiones coronarias en los pacientes analizados, lo que ayuda a afinar las decisiones terapéuticas en algunos escenarios clínicos.
Además, una revisión publicada por Springer señala avances en el tratamiento de casos que no responden a la primera dosis de IVIG, donde puede ser necesaria una intensificación del manejo médico.
Kawasaki vs MIS-C: cómo diferenciarlas y cuándo acudir a urgencias
Desde la pandemia de COVID-19 se ha hablado con mayor frecuencia del MIS-C (síndrome inflamatorio multisistémico en niños), una condición asociada a la infección por SARS-CoV-2 que puede presentar síntomas similares a la enfermedad de Kawasaki.
Similitudes
- Fiebre persistente por varios días.
- Cambios en la piel, como sarpullido.
- Posible compromiso del corazón.
Diferencias
Investigaciones publicadas en la revista Pediatrics, de la Academia Americana de Pediatría, muestran que el MIS-C suele presentar síntomas sistémicos más severos, como dolor abdominal intenso, vómitos, diarrea y afectación de múltiples órganos, además de un antecedente reciente de COVID-19.
Una revisión en Frontiers in Immunology explica que, aunque existe solapamiento clínico, los mecanismos inmunológicos y los estudios de laboratorio ayudan a diferenciarlas cuando hay dudas diagnósticas.
Si un niño presenta fiebre persistente acompañada de dolor abdominal intenso, vómitos continuos o signos de choque, se debe buscar atención médica urgente, independientemente de si se sospecha Kawasaki o MIS-C.
Cuándo no esperar y acudir a urgencias
Toda fiebre prolongada en un niño debe ser evaluada por un profesional de la salud, pero es fundamental acudir de inmediato a urgencias si aparece cualquiera de los siguientes signos:
- Fiebre alta por más de cinco días.
- Ictericia (color amarillo en piel u ojos).
- Dificultad para respirar o somnolencia anormal.
- Dolor abdominal intenso y persistente.
- Confusión o decaimiento severo.
En estos casos, una valoración oportuna puede marcar una diferencia importante en el pronóstico.
La enfermedad de Kawasaki es una condición inflamatoria que afecta principalmente a niños pequeños y que puede comprometer el corazón si no se trata a tiempo.
Reconocer los signos clásicos —especialmente la fiebre persistente por cinco días acompañada de cambios en ojos, labios y piel— es el primer paso para proteger la salud infantil.
Aunque no se conoce una causa única ni se considera contagiosa, el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado con inmunoglobulina reducen de forma significativa las complicaciones.
Además, diferenciarla de otras condiciones inflamatorias como el MIS-C permite tomar decisiones médicas más precisas.
En salud infantil, actuar a tiempo puede cambiar el rumbo de la enfermedad. Ante la duda, consultar a un médico no es exagerar: es proteger.
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