¿Paracetamol a diario? ¡Cuidado! Estos son los riesgos en adultos mayores
El paracetamol puede elevar la presión arterial y causar daño hepático o renal en adultos mayores si se abusa de él.

El paracetamol, también conocido como acetaminofén, es uno de los analgésicos más populares en el mundo por su efectividad para aliviar el dolor y reducir la fiebre.
Sin embargo, aunque suele considerarse un medicamento seguro, su uso en adultos mayores requiere especial precaución, pues con el paso del tiempo, el cuerpo metaboliza los fármacos de forma diferente, lo que puede aumentar el riesgo de efectos adversos si no se utiliza correctamente.

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¿Qué es el acetaminofén (paracetamol)?
El acetaminofén es un fármaco analgésico (alivia el dolor) y antipirético (reduce la fiebre), MedLine Plus.
Se usa comúnmente para tratar dolores leves a moderados: dolor de cabeza, muscular, menstrual, de garganta, muelas, espalda, resfriados y molestias tras vacunas. También puede emplearse para reducir la fiebre y aliviar síntomas de artritis leve o osteoartritis.
A nivel fisiológico, el paracetamol actúa modulando las señales del dolor en el sistema nervioso central y contribuye a regular la temperatura corporal, aunque sus mecanismos exactos aún no se comprenden completamente.
Es importante destacar que el paracetamol no posee actividad antiinflamatoria significativa, lo que lo distingue de los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno.
¿Es seguro el paracetamol en los adultos mayores?
En general, el paracetamol se considera una de las opciones más seguras para aliviar dolor leve en muchos adultos mayores, siempre que se use con moderación y siguiendo las dosis recomendadas.
Sin embargo, los mayores de 65 años (y especialmente aquellos con comorbilidades) pueden estar en mayor riesgo de efectos adversos, por razones como alteraciones en el metabolismo, función hepática o renal disminuida, y múltiple uso de medicamentos (polifarmacia).
Una investigación reciente, publicada en la revista Arthritis Care & Research, analizó los historiales médicos de más de 180 000 personas mayores de 65 años que recibieron prescripciones repetidas de paracetamol, y las comparó con más de 400 000 adultos mayores que no lo usaron de forma repetida.
Se halló que el uso prolongado se asoció con un mayor riesgo de úlceras digestivas con sangrado, insuficiencia cardíaca, hipertensión y enfermedad renal crónica.
Estos resultados contrastan con la percepción común de que el paracetamol es “inocuo” en el adulto mayor, al menos cuando se usa para dolencias ocasionales y a dosis adecuadas.

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Riesgos potenciales del paracetamol en adultos mayores
A continuación se describen los principales riesgos del uso constante de paracetamol según Organización AARP:
1. Daño hepático
El órgano más susceptible al paracetamol es el hígado. Si se excede la dosis máxima recomendada, se puede producir lesión hepática aguda. Esto es más peligroso en personas con enfermedad hepática previa o en quienes consumen alcohol habitualmente.
En adultos sanos, la dosis máxima segura es generalmente de 4 000 mg por 24 horas (aunque muchas guías recomiendan un límite menor en adultos mayores, por ejemplo, 3 000 mg diarios). La combinación con alcohol potencia la producción de metabolitos tóxicos que pueden dañar las células hepáticas.
2. Interacciones con otros medicamentos / sobredosis involuntaria
Muchos productos de venta libre (para resfriado, dolor, gripe) contienen paracetamol. Tomar varios de ellos simultáneamente puede llevar sin saberlo a una sobredosis.
Es clave revisar las etiquetas de todos los medicamentos que se consumen. Además, ciertos fármacos de prescripción pueden interactuar con el paracetamol o alterar su metabolismo. En personas mayores, donde la polifarmacia es frecuente, es un riesgo significativo.
3. Riesgo digestivo / sangrado gastrointestinal
El estudio citado encontró un aumento en el riesgo de úlceras con sangrado en estómago o intestino. Esto probablemente se deba a que el paracetamol, en situaciones de uso crónico, puede afectar la mucosa digestiva o interactuar con mecanismos de protección gastrointestinal.
4. Elevación de presión arterial / riesgo cardiovascular
Se observó una relación entre consumo habitual de paracetamol y un leve aumento en la presión arterial. También se asoció con un riesgo mayor de insuficiencia cardíaca.
Aunque el efecto no es tan marcado como con los AINE, puede ser clínicamente relevante en personas con hipertensión ya existente.
5. Riesgo renal / enfermedad renal crónica
El uso continuado puede dañar la función renal con el tiempo. El estudio halló un riesgo 19 % más alto de enfermedad renal crónica.
Este riesgo se suma a lo que se conoce como “nefropatía analgésica”, un tipo de deterioro renal asociado al uso prolongado de analgésicos como el paracetamol o combinaciones con otros fármacos.
Otros efectos adversos
En casos aislados pueden ocurrir reacciones alérgicas (erupciones, hinchazón, dificultad para respirar), trastornos hematológicos raros (alteraciones en células sanguíneas) y trastornos cutáneos graves. Si aparece algún síntoma extraño, debe buscarse atención médica de inmediato.

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¿Cuándo considerar el paracetamol como “solución temporal”?
Por su perfil relativamente favorable frente a otros analgésicos (como los AINE o el uso crónico de opioides), el paracetamol puede utilizarse como solución a corto plazo en adultos mayores. Pero no se recomienda su uso continuo como tratamiento crónico sin supervisión médica.
Algunas recomendaciones prácticas:
- No exceder los 3 000 mg diarios en mayores de 65 años, salvo que el médico indique lo contrario. Superar los 4 000 mg en 24 horas puede causar daño hepático severo incluso en personas saludables.
- Usarlo por el tiempo más breve posible y únicamente cuando el dolor o la fiebre lo justifiquen.
- No combinar con otros medicamentos que también contengan paracetamol.
- Monitorear función hepática y renal si su uso se prolonga (mediante pruebas de sangre).
- Evaluar alternativas no farmacológicas para el dolor (fisioterapia, ejercicio suave, compresas calor/frío, técnicas de relajación).
- Ante síntomas como dolor abdominal persistente, heces con sangre o cambios en la función urinaria, suspender el uso y consultar al médico.
El paracetamol es un medicamento ampliamente utilizado y considerado relativamente seguro cuando se emplea en condiciones controladas.
No obstante, en adultos mayores (especialmente aquellos con enfermedades preexistentes), puede implicar riesgos importantes si se usa prolongadamente o sin supervisión.
La evidencia reciente sugiere una asociación entre uso repetido de paracetamol en mayores de 65 años y aumento en el riesgo de sangrado gastrointestinal, hipertensión, insuficiencia cardíaca y deterioro renal.
Por ello, es fundamental que su uso sea temporal, con las dosis mínimas necesarias y bajo supervisión médica.
Si eres adulto mayor (o cuidas a uno), consulta siempre con un profesional de salud antes de usar paracetamol, especialmente si ya tomas otros fármacos o tienes enfermedades del corazón, hígado, riñón o tensión alta.
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