Morderse las uñas o comer en exceso podrían ser señales de fijación oral en adultos
Comer en exceso o morderse las uñas puede funcionar como alivio emocional momentáneo, pero también señalar un patrón que requiere atención.

Morderse las uñas hasta lastimarse o comer sin hambre real no siempre es un simple “mal hábito”. En muchos adultos, estas conductas funcionan como una forma de regular emociones, aliviar tensión o manejar el estrés cotidiano.
Aunque el término fijación oral proviene del psicoanálisis clásico y no es un diagnóstico clínico vigente, hoy vuelve a discutirse porque ayuda a explicar por qué algunas personas buscan calma a través de la boca: comiendo, mordiendo o fumando.
La psicología contemporánea ha puesto el foco en estos comportamientos desde marcos más actuales y respaldados por evidencia, como los comportamientos repetitivos centrados en el cuerpo (Body-Focused Repetitive Behaviors, BFRBs) y la alimentación emocional, fenómenos ampliamente estudiados en los últimos años.

Qué es la fijación oral y por qué se habla de ella en adultos
Desde el psicoanálisis, la fijación oral se relaciona con la primera etapa del desarrollo humano descrita por Sigmund Freud, cuando la boca es la principal vía de placer, seguridad y contacto con el entorno.
En la adultez, este concepto ya no se usa como diagnóstico, pero sí como una metáfora útil para entender ciertos patrones de conducta.
De acuerdo con la International OCD Foundation explica que comportamientos como morderse las uñas, pellizcar la piel o jalar el cabello forman parte de los BFRBs, conductas repetitivas que suelen aparecer en contextos de estrés, ansiedad, aburrimiento o sobrecarga emocional.
Estas acciones generan un alivio momentáneo que, con el tiempo, puede transformarse en culpa, vergüenza o frustración.
La OCD indica que, estos comportamientos no son falta de voluntad ni debilidad personal, sino patrones aprendidos de regulación emocional que pueden modificarse con apoyo adecuado.

Morderse las uñas: cuando la onicofagia es más que un “mal hábito”
La onicofagia, nombre clínico de morderse las uñas, suele minimizarse o normalizarse. Sin embargo, investigaciones recientes advierten que, en ciertos casos, puede provocar infecciones recurrentes, daño en la piel, dolor crónico, problemas dentales y afectaciones en la autoestima.
Una investigación publicada en la revista Archives of Dermatological Research señala que la onicofagia comparte características con otros BFRBs: aparece de forma automática, se intensifica ante tensión emocional y produce una sensación inmediata de alivio.
Por ello, los especialistas recomiendan dejar de tratarla únicamente como un “vicio” y abordarla con intervenciones conductuales específicas, como el entrenamiento de reversión de hábitos (HRT), que ha mostrado mejores resultados que el castigo o la fuerza de voluntad.

Comer en exceso como “calmante emocional”: señales de alerta
Comer más de lo necesario no siempre responde al hambre física. Cada vez hay más evidencia de que muchas personas comen para regular emociones, distraerse o encontrar consuelo, especialmente en contextos de estrés prolongado.
Un estudio multicéntrico publicado en el International Journal of Environmental Research and Public Health analizó a población universitaria y encontró una asociación significativa entre alimentación emocional y síntomas de ansiedad, depresión y estrés. A mayor carga emocional negativa, mayor tendencia a comer sin hambre real.
Además, una revisión sistemática del mismo año publicada en la revista Appetite amplió el concepto y mostró que el comer emocional no siempre está ligado a tristeza: también puede aparecer frente a emociones positivas como euforia, celebración o recompensa, lo que explica por qué este comportamiento es tan frecuente y socialmente aceptado.
Entre las señales de alerta más comunes se encuentran:
- Comer rápido y sin sensación real de saciedad.
- Antojos intensos por alimentos específicos.
- Comer para calmar ansiedad, estrés o aburrimiento.
- Sentir culpa o malestar después de comer.

Fijación oral vs. ansiedad o estrés: cómo distinguir patrones y cuándo pedir ayuda
Más que preguntarse si alguien “tiene fijación oral”, los especialistas sugieren observar qué función cumple la conducta. Si morderse las uñas o comer en exceso aparece como una respuesta automática ante presión, estrés o emociones intensas, es probable que esté funcionando como una herramienta de regulación emocional.
La International OCD Foundation recomienda considerar apoyo profesional cuando estas conductas:
- Causan daño físico
- Generan vergüenza o aislamiento social
- Interfieren con la vida personal o laboral
- Se sienten difíciles de controlar
Un estudio publicado en medRxiv mostró que la terapia conductual en formato virtual, basada en reversión de hábitos, puede ser efectiva para reducir BFRBs, ampliando el acceso a tratamientos basados en evidencia.
Qué sí ayuda: estrategias prácticas para romper el ciclo (sin culpa)
La evidencia reciente coincide en un punto clave: la culpa no funciona. En cambio, los abordajes más eficaces combinan:
- Identificación de detonantes emocionales
- Técnicas conductuales como el HRT
- Apoyo psicológico para el manejo de estrés y ansiedad
- En el caso del comer emocional, educación nutricional sin enfoque restrictivo
El estudio de IJERPH subraya que las intervenciones integrales, que combinan salud mental y hábitos cotidianos, son clave para reducir la alimentación emocional de forma sostenible. Pedir ayuda no es exagerar: es una forma de autocuidado y prevención.
Morderse las uñas o comer en exceso no es necesariamente una señal de falta de control, sino una forma aprendida de gestionar emociones intensas.
La evidencia reciente muestra que estas conductas pueden ofrecer alivio momentáneo, pero cuando se vuelven frecuentes, generan daño físico o afectan la vida cotidiana, conviene prestarles atención.
Reconocer su función emocional, dejar de juzgarlas con culpa y buscar estrategias de apoyo —desde intervenciones conductuales hasta acompañamiento psicológico— permite romper el ciclo y cuidar tanto la salud mental como el bienestar físico.
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