En México, el mieloma múltiple acecha desde los 55 años; en EU y Europa, a los 65
En México, el mieloma múltiple se detecta entre los 55 y 59 años, mientras que en EU y Europa el promedio a los que les da este padecimiento es a los 65 años.

El mieloma múltiple, un tipo de cáncer en la sangre que comienza en las células plasmáticas de la médula ósea, presenta un comportamiento atípico en la población mexicana. Mientras que en regiones como Estados Unidos y Europa el diagnóstico suele ocurrir después de los 65 años, en México el promedio de edad se sitúa entre los 55 y 59 años.
En entrevista para Excélsior, el doctor Sigfrido Rangel, director médico de GSK México, destacó que esta diferencia de 10 años respecto a la literatura médica internacional es una de las particularidades más relevantes del padecimiento en el país.
El enigma de la detección temprana
A pesar de la estadística, las causas exactas de este adelanto en la aparición de la enfermedad aún no están claras para la ciencia.
"No se conocen claros factores que predisponen contra la enfermedad [...] No está claro si hay factores genéticos o ambientales que favorezcan que los mexicanos tengan la enfermedad a edad más temprana", señaló el especialista.
Aunque el factor de riesgo más importante es la edad avanzada, existen otros elementos que la población mexicana debe considerar:
- Obesidad: Uno de los factores de estilo de vida más relacionados con el desarrollo de este cáncer.
- Exposición ambiental: El contacto prolongado con pesticidas, benceno, radiaciones y otras sustancias tóxicas.
- Género y etnia: Los hombres tienen un riesgo ligeramente mayor que las mujeres, y se ha observado una mayor incidencia en personas de raza negra.
- Genética: Tener familiares de primer grado (padre, madre o hermanos) con antecedentes de mieloma puede aumentar el riesgo.

El peligro de normalizar el dolor
Uno de los mayores retos para el diagnóstico oportuno en México es que los síntomas iniciales son sumamente inespecíficos y suelen confundirse con el cansancio cotidiano o afecciones comunes de la edad.
"Si un paciente estaba bien y de repente empieza con dolor óseo y mucho cansancio, hay que acudir a su médico para ver cuál es la causa", advirtió Rangel.
En muchos casos, los pacientes o sus familiares consideran normal el dolor de huesos por la vejez, lo que retrasa el tratamiento.

¿Qué buscar en un estudio de rutina?
El diagnóstico temprano es clave, ya que entre mejor sea el estado general del paciente, mayor es la probabilidad de tolerar tratamientos avanzados como el trasplante de médula ósea. El doctor Sigfrido Rangel sugiere poner atención a estos indicadores en exámenes de laboratorio:
- Calcio elevado en la sangre.
- Niveles de creatinina altos, que indican un daño renal leve o avanzado.
- Anemia, reflejada en una reducción de la hemoglobina.
- Dolor óseo persistente.
Afortunadamente, la ciencia ha avanzado hacia lo que hoy se denomina una "cura funcional": remisiones prolongadas de hasta 10 años donde el paciente vive sin síntomas y con una calidad de vida casi normal.
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