Qué es el cáncer de estómago y cómo la alimentación puede reducir su riesgo, indican especialistas
Mantener un peso saludable y una dieta rica en frutas, verduras y fibra puede reducir el riesgo de cáncer de estómago y mejorar la digestión.

Aunque muchas veces pasa desapercibido, el cáncer de estómago es una de las enfermedades digestivas más silenciosas y peligrosas.
Su desarrollo no depende solo de factores genéticos; lo que comemos y cómo vivimos día a día puede influir de manera significativa en nuestro riesgo. Pequeños cambios en la alimentación y el estilo de vida pueden marcar una gran diferencia en la salud digestiva y general.

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¿Qué es el cáncer de estómago?
El cáncer de estómago, también conocido como cáncer gástrico o estomacal, se desarrolla en las células que recubren este órgano.
El estómago se ubica en la parte superior izquierda del abdomen y forma parte del sistema digestivo, cuyo principal papel es descomponer los alimentos y extraer los nutrientes que el cuerpo necesita para funcionar correctamente.
El sistema digestivo es un tubo largo y flexible que va desde la boca hasta el ano. Está compuesto por órganos huecos y musculares que facilitan la digestión y la eliminación de desechos. Su funcionamiento básico se puede resumir en los siguientes pasos:
- Los alimentos viajan desde la boca hacia el estómago a través del esófago.
- En el estómago, los músculos mezclan los alimentos con jugos digestivos, facilitando su descomposición.
- Los alimentos parcialmente digeridos continúan su tránsito hacia el intestino delgado y, posteriormente, al intestino grueso, donde se absorben más nutrientes y agua.
- Finalmente, los desechos se almacenan en el recto, la porción final del intestino grueso, hasta que son expulsados durante la evacuación intestinal.

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¿Por qué la alimentación es clave en la prevención del cáncer de estómago?
Según la American Cancer Society, no existe una forma garantizada de prevenir el cáncer de estómago. Sin embargo, ciertos hábitos de vida saludables pueden reducir significativamente el riesgo de desarrollarlo.
Mantener un peso adecuado y mantenerse físicamente activo no solo protege frente a este tipo de cáncer, sino también frente a otras enfermedades crónicas, mejorando la salud general del organismo.
La dieta juega un papel esencial, de acuerdo con la doctora Georgina Filio-Rodríguez, Associate Director Oncology de MSD, durante la conferencia “Desmitificando el cáncer de estómago: lo que necesitas saber”, la alimentación, la obesidad y los hábitos nutricionales influyen directamente en el riesgo de desarrollar cáncer gástrico.
Por ejemplo, consumir grandes cantidades de alimentos ultraprocesados, carnes rojas y bebidas alcohólicas aumenta el riesgo, mientras que una dieta rica en frutas, verduras y fibra puede ofrecer protección.
Alimentos y nutrientes que protegen el sistema digestivo
Mantener una alimentación equilibrada es clave para fortalecer el sistema gastrointestinal y prevenir enfermedades.
Consumir alimentos ricos en vitaminas, minerales, grasas saludables y proteínas contribuye al buen funcionamiento del organismo y ayuda a reducir el riesgo de cáncer, enfermedades cardíacas y diabetes.
Los alimentos ricos en fibra son especialmente beneficiosos, ya que facilitan el tránsito intestinal, promueven la digestión y ayudan a mantener un sistema digestivo saludable. Algunos ejemplos incluyen:
- Frutas: manzana, frambuesa, pera, plátano, naranja, fresa.
- Verduras: chícharos, brócoli, coles de Bruselas, papa con cáscara, maíz, coliflor, zanahoria.
- Granos o cereales: pan de centeno, pasta integral, panecillos de avena o salvado, quinoa, arroz integral.
- Legumbres, frutos secos y semillas: lentejas, frijoles, chía, almendras, pistaches, semillas de girasol.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aumentar el consumo de frutas y verduras y reducir la ingesta de alimentos ultraprocesados es una estrategia efectiva para prevenir varios tipos de cáncer, incluido el gástrico.

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Recomendaciones prácticas para proteger tu estómago
Además de elegir los alimentos correctos, la forma en que se consumen y se preparan también es importante. Algunas recomendaciones incluyen:
- Moderar las porciones: evitar comer en exceso en una sola ingesta.
- Masticar despacio y disfrutar la comida: esto reduce la indigestión y mejora la digestión.
- Preferir cocciones saludables: optar por alimentos al horno, al vapor o a la plancha en lugar de frituras o preparaciones muy calientes.
- Incluir fibra en cada comida: ensaladas con frutas y verduras, granos integrales y legumbres.
- Reducir bebidas carbonatadas y alcohólicas: alternar con agua para mantener la hidratación.
- Alimentos de fácil digestión: especialmente si existen antecedentes de problemas digestivos; consultar con el médico antes de cambios drásticos en la dieta.
Los expertos de salud sugieren que mantener estos hábitos alimenticios y un estilo de vida saludable puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de estómago y otras enfermedades crónicas.
El cáncer de estómago es una enfermedad grave, pero adoptar hábitos saludables puede marcar la diferencia.
Mantener un peso adecuado, realizar actividad física y seguir una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, granos integrales y fibra, contribuye a un sistema digestivo fuerte y reduce el riesgo de cáncer gástrico.
Consultar con un especialista en nutrición o un gastroenterólogo puede ayudar a personalizar estas recomendaciones y adaptarlas a cada persona según sus antecedentes de salud.
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