"Gastronauta en México": un viaje íntimo a las cocinas que resisten

Una reseña de Gastronauta en México que revela cómo Federico Mastrogiovanni convierte la cocina en memoria, identidad y resistencia.

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Reseña libro de Gastronauta en México Foto Canva

En Gastronauta en México, Federico Mastrogiovanni nos abre la puerta de una cocina que también es memoria, refugio y territorio político, donde cada plato sostiene una historia que merece contarse.

Publicado por Penguin Random House, Gastronauta en México surge —como contó el autor en entrevista— de “un amor por la comida, la cultura y la convivencia social” trabajado durante años y convertido en una serie de crónicas donde cocinar es tan importante como narrar. El libro se sostiene con rigor periodístico, sensibilidad culinaria y una mirada honesta hacia las cocinas que han definido, resistido y reinventado la identidad mexicana.

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De qué trata el libro (sin spoilers)

Gastronauta en México no es una guía gastronómica ni un manual de recetas, aunque contiene ambas cosas. Es un libro que explora la cocina como brújula emocional, como ventana histórica y como mapa social de un país donde los sabores revelan tensiones, migraciones, heridas y celebraciones.

Más cercano a una bitácora íntima que a la crónica tradicional, Mastrogiovanni construye un relato donde caminar, observar, probar y conversar son gestos políticos. Desde la barbacoa comunitaria en las sierras de Oaxaca hasta la irrupción haitiana en las calles de Tijuana, lo que emerge no es un catálogo de platillos, sino un retrato vivo de las personas que los cocinan y de los territorios que habitan.

El autor escribe:

Prefiero estar en la cocina… Siempre he preferido, cuando he podido, comer en la cocina.”

Desde ahí se articula el tono general del libro: un viaje culinario contado desde adentro, desde la intimidad del fuego y el cuchillo, donde la cocina es hogar, laboratorio y refugio.

Lo que dice el autor (y cómo lo dice)

Federico Mastrogiovanni explicó en entrevista que este proyecto nació como:

Un periodismo que incorpora la gastronomía a través de crónicas donde se cocina y se habla mientras se cocina”, alejándose del modelo de reseña de restaurante que domina el mercado.

Y el libro, efectivamente, escribe desde ese lugar: una cocina que piensa, que recuerda, que dialoga.

En la cocina de la primera casa en la que viví pasaba las tardes a un lado de mi mamá… Yo jugaba a que un minúsculo disco de luz que entraba por un hoyito era mi pequeño sol.”

Ese “solino” infantil ilumina toda la obra: la cocina como un espacio donde se cruza la ternura y el dolor. Más adelante, el autor recuerda:

Muchos años después, en una cocina me llegó la noticia de la muerte de mi madre.”

Este tránsito —infancia, descubrimiento, comunidad, muerte— no solo humaniza la narrativa. Define de qué están hechas sus crónicas: memoria, pérdida, convivencia y resistencia.

Su estilo, a ratos evocador y a ratos práctico, combina el detalle sensorial con un análisis social firme. En palabras del propio autor, la comida es una “herramienta para entender el contexto social y cultural de un lugar”.

Y eso lo vuelve un narrador distinto: uno que observa mientras pica cebolla, uno que escucha mientras amasa, uno que convierte la mesa en territorio periodístico.

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¿Por qué vale la pena leerlo hoy?

Leer Gastronauta en México hoy es urgente, no solo pertinente. En un país donde la identidad se juega en el plato y la sobremesa es a veces más reveladora que un archivo histórico, este libro devuelve peso y dignidad a las cocinas invisibles.

Mastrogiovanni muestra que la gastronomía mexicana no vive solo en los restaurantes premiados, sino en espacios comunitarios: en una olla de barbacoa que solo existe para la fiesta del pueblo, en una jaiba rellena que es símbolo de Tampico, en una cocina haitiana que narra el trayecto del exilio en Tijuana.

Una historia potente o un buen personaje son lo primordial.”

Por eso sus páginas están llenas de personajes que cocinan para sobrevivir, para mantener vivo un país dentro de otro, para preservar lo que el tiempo intenta borrar.

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Cocinas que cuentan memoria, identidad y resistencia

Para el autor la comida también representa memoria, identidad y resistencia:

  • Memoria: Maltagliati ai fagioli, la sopa que preparaba su madre.
  • Identidad: Rigatoni alla Amatriciana, su vínculo con Roma.
  • Resistencia: Polenta, comida de los antifascistas italianos de 1943–1945.

Cada plato es una cápsula de tiempo. Cada elección es un gesto político. Cada receta encarna una historia.

Un libro que habla de México desde el fuego

El libro también invita a mirar México desde sus contradicciones. “México siempre ha sido muy surreal”, dijo el autor en la entrevista, con una mezcla de ironía y afecto. Esa frase es una clave de lectura del libro: un país donde lo mágico convive con lo trágico, donde una cocina puede ser al mismo tiempo celebración, refugio y protesta.

Por eso Gastronauta en México es un libro de frontera: entre la crónica y el ensayo, entre la memoria y la denuncia, entre la cocina y la política. Su valor está en mostrar lo que no se ve: la belleza cotidiana, los sabores que cuentan historias, las vidas que resisten.

Mi libro ofrece mucho amor por este país, mucho respeto por las historias de resistencia… y también diversión.”