Hombre vive 48 horas sin pulmones gracias a órgano artificial
Un hombre sobrevivió 48 horas sin pulmones tras una cirugía radical. Un pulmón artificial lo mantuvo vivo antes de recibir un trasplante doble.

Un hombre vivió 48 horas sin pulmones. Literalmente. Gracias a un sistema pulmonar artificial revolucionario, su cuerpo resistió lo impensable: mantenerse con vida sin el órgano que define la respiración.
La hazaña médica fue realizada por cirujanos de Northwestern Medicine en Chicago, quienes desarrollaron un dispositivo capaz de sustituir por completo las funciones pulmonares humanas durante dos días, lo que permitió que el paciente pudiera recibir un trasplante doble de pulmón. El procedimiento fue reportado por la misma institución y replicado en medios científicos como Nature.

Una cirugía que rompió los límites del cuerpo humano
Lo que ocurrió en Northwestern no es solo una proeza quirúrgica, es un punto de inflexión en la medicina pulmonar moderna. El paciente, un hombre de mediana edad con una infección pulmonar resistente a todos los tratamientos conocidos, enfrentaba una muerte segura si no se intervenía de forma radical. Los médicos decidieron entonces extirpar ambos pulmones infectados antes de conseguir los órganos de reemplazo.
Durante esas 48 horas, el cuerpo del paciente fue mantenido con vida mediante un circuito artificial de oxigenación extracorpórea, comúnmente conocido como ECMO (por sus siglas en inglés), pero modificado en este caso para funcionar como un pulmón completo externo, sin necesidad de ventilación mecánica interna.
El cuerpo humano nunca había sido privado de ambos pulmones con éxito por tanto tiempo”, señaló el Dr. Ankit Bharat, jefe de cirugía torácica en Northweste
La tecnología utilizada representa un avance clave para pacientes con enfermedades pulmonares terminales o infecciones como la COVID-19 severa, que requieren intervenciones extremas.

¿Cómo funciona un pulmón artificial total?
A diferencia de los respiradores tradicionales o la oxigenación por membrana extracorpórea estándar, este nuevo sistema se diseñó para reemplazar completamente las funciones de ambos pulmones, sin necesidad de que permanezcan en el cuerpo, lo cual es un hito en sí mismo.
La clave radicó en redirigir la sangre del paciente hacia una máquina que oxigena y elimina el dióxido de carbono antes de devolverla al cuerpo, todo esto mientras se aseguraba una presión y flujo compatibles con la fisiología humana.

¿Por qué fue necesario extirpar ambos pulmones?
El paciente padecía una infección multirresistente que hacía inviable la permanencia de los órganos afectados. Las bacterias se habían vuelto inmunes a todos los antibióticos disponibles, y sus pulmones se convirtieron en una amenaza sistémica.
La solución: eliminarlos por completo. Solo así se podía evitar que la infección se diseminara a otros órganos vitales. Esta decisión, drástica y desesperada, no hubiera sido viable sin la existencia del sistema artificial de soporte.
Esta técnica podría convertirse en la nueva alternativa para pacientes que no pueden esperar la llegada de un donante compatible, ampliando así la ventana de tiempo disponible para los trasplantes
¿Qué riesgos implica vivir sin pulmones, aunque sea temporalmente?
Los riesgos son muchos y severos. El cuerpo humano depende de los pulmones no solo para oxigenarse, sino también para mantener un equilibrio ácido-base, regular la temperatura y filtrar ciertos residuos metabólicos.
Vivir sin ellos pone en jaque el sistema circulatorio, la función renal y el sistema inmunológico. Reemplazar ese conjunto de funciones con una máquina es un logro que requiere precisión quirúrgica, monitoreo constante y un equipo multidisciplinario funcionando como una orquesta perfectamente sincronizada.

¿Cuáles son las implicaciones futuras de este avance?
Este caso abre las puertas a una medicina más audaz, donde los órganos artificiales de transición podrían salvar vidas mientras se espera un trasplante. Lo ocurrido en Northwestern Medicine no es una excepción aislada, sino un primer paso hacia la estandarización de pulmones artificiales temporales.
Además, el procedimiento ha generado un interés creciente en las posibilidades de crear órganos bioartificiales o completamente impresos en 3D. La medicina regenerativa mira este caso con esperanza, sabiendo que el umbral de lo posible se ha desplazado un poco más allá.
Un hito médico que parece ciencia ficción
Vivir sin pulmones por 48 horas puede sonar a fantasía o a una escena futurista. Pero hoy es una realidad. Un testimonio de lo que la medicina, la ciencia y la voluntad de sobrevivir pueden lograr cuando trabajan al límite.
Este procedimiento no solo salvó una vida, sino que redefinió lo que entendemos por “órgano vital”.
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