¿Es depresión o trastorno afectivo estacional? Las claves para diferenciarlos
Sentirse mal en invierno no siempre es normal. Un psiquiatra explica las diferencias entre depresión mayor y trastorno afectivo estacional

Sentirse triste, cansado o sin energía durante el invierno suele normalizarse. El frío, los días más cortos y el cierre de año suelen aparecer como explicaciones inmediatas. Sin embargo, desde la psiquiatría existe una distinción clave que muchas veces pasa desapercibida: no todos los cuadros depresivos son iguales y confundirlos puede retrasar un diagnóstico adecuado y un tratamiento oportuno.
El trastorno afectivo estacional (TAE) y la depresión mayor comparten síntomas, pero no son lo mismo. Reconocer sus diferencias permite entender mejor qué está ocurriendo y cuándo es momento de buscar ayuda especializada. El patrón estacional: la primera gran diferencia
De acuerdo con el psiquiatra Ángel Alberto Ruiz Chow, una de las principales claves para diferenciar ambos trastornos es el patrón en el tiempo. El trastorno afectivo estacional se caracteriza por aparecer de forma recurrente en una misma estación del año, principalmente en otoño e invierno, y mejorar cuando cambia la temporada.

“Lo que define al trastorno afectivo estacional es que tiene este patrón que cambia con las estaciones, asociado a la reducción de las horas de luz”, explica el especialista.
Este rasgo no está presente en la depresión mayor, que puede surgir en cualquier momento del año sin relación directa con los ciclos estacionales.
En cambio, la depresión mayor se diagnostica cuando el estado de ánimo bajo, la pérdida de interés o el placer y otros síntomas se mantienen por al menos dos semanas, sin necesidad de que exista un detonante climático o estacional. Duración e intensidad de los síntomas
Otra diferencia importante es la duración. En el trastorno afectivo estacional, los síntomas suelen concentrarse en ciertos meses y remitir cuando la estación termina. En la depresión mayor, los síntomas pueden prolongarse durante meses o incluso años si no se tratan.
La intensidad también ayuda a distinguirlos. Aunque ambos pueden generar un impacto significativo en la vida diaria, la depresión mayor tiende a presentar síntomas más persistentes y profundos, como desesperanza constante, alteraciones graves del sueño y del apetito, sentimientos de culpa excesiva o ideas suicidas. El diagnóstico diferencial con el trastorno bipolar
Desde la práctica clínica, no basta con diferenciar entre depresión estacional y depresión mayor. Ruiz Chow señala que uno de los diagnósticos diferenciales más importantes es el trastorno bipolar, especialmente cuando se trata de episodios depresivos.

“El otro diagnóstico que con gran frecuencia tenemos que hacer la diferenciación es un episodio depresivo mayor dentro de un cuadro de trastorno bipolar”, señala. En estos casos, el antecedente de episodios de manía o hipomanía, así como la historia familiar, resulta clave.
El especialista advierte que mujeres jóvenes con antecedentes personales o familiares de trastorno bipolar requieren una evaluación cuidadosa, ya que un episodio depresivo aparentemente aislado podría ser el inicio de un trastorno bipolar que aún no se ha manifestado por completo. ¿Por qué se confunden tan fácilmente?
En México, el trastorno afectivo estacional suele pasar desapercibido. La razón, explica Ruiz Chow, es que los cambios de estación no son tan extremos como en otros países, lo que hace que los síntomas se atribuyan a factores sociales o emocionales.
“Muchas personas dicen: ‘en diciembre me pongo mal’, y piensan que es por las fiestas, la soledad o el estrés, sin identificar que puede estar relacionado con los cambios de luz y temperatura”, explica el psiquiatra. Esta normalización contribuye al subdiagnóstico. Cuándo buscar ayuda
La recomendación es clara: no es normal sentirse triste de manera persistente. Experimentar distintos estados emocionales forma parte de la vida cotidiana, pero cuando el ánimo bajo se mantiene, interfiere con el trabajo, las relaciones o el disfrute diario, es momento de buscar orientación profesional.
El primer contacto puede ser un psicólogo, un psiquiatra o incluso un médico de primer contacto, quien podrá orientar sobre si se trata de un trastorno afectivo estacional, una depresión mayor u otro cuadro que requiera atención específica.
Distinguir entre depresión y trastorno afectivo estacional no es solo una cuestión de etiquetas clínicas: es la diferencia entre normalizar el malestar o entenderlo a tiempo para evitar que se vuelva crónico.
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