¿Dolor de estómago, ansiedad y mareos post COVID? Podría ser disautonomía, explica la UNAM
Taquicardia, insomnio y mareos son síntomas que podrían indicar disautonomía post-COVID, investigadores de la UNAM analizan el papel del BDNF en esta secuela.

Desde el inicio de la pandemia por COVID-19, la comunidad científica ha observado que los efectos del virus no terminan con la fase aguda.
Muchas personas desarrollan síntomas persistentes, conocidos como Long COVID o COVID prolongado, un síndrome multisistémico que puede durar meses o incluso años.
Dentro de las múltiples secuelas, una de las más complejas y menos comprendidas es la disautonomía, un trastorno que afecta el sistema nervioso autónomo y, por ende, altera funciones vitales como la presión arterial, frecuencia cardíaca y digestión.

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¿Qué es la disautonomía y por qué aparece tras el COVID?
La disautonomía es una disfunción del sistema nervioso autónomo, encargado de regular funciones automáticas del cuerpo como el ritmo cardíaco, la respiración, la digestión, la sudoración, la presión arterial y el sueño.
Cuando este sistema se desregula, pueden surgir síntomas diversos y desconcertantes. En el contexto del Long COVID, el virus puede desencadenar procesos inflamatorios persistentes que afectan tanto al sistema nervioso central como periférico.
Según la Cleveland Clinic, esta afección puede provocar desde mareos hasta problemas gastrointestinales crónicos.
Síntomas frecuentes de disautonomía post-COVID
Durante un seminario organizado por el Departamento de Fisiología de la Facultad de Medicina de la UNAM, el doctor José de Jesús Aceves Buendía, investigador del Instituto Nacional de Nutrición, explicó que la disautonomía relacionada con COVID-19 puede manifestarse con:
- Taquicardia (frecuencia cardíaca elevada)
- Insomnio
- Problemas digestivos
- Sensación de ahogo
- Mareos al ponerse de pie (síntoma típico del síndrome de taquicardia postural ortostática o POTS)
- Angioedema (inflamación de tejidos por acumulación de líquidos)
Lo preocupante es que estos síntomas no siempre se presentan de forma simultánea ni siguen un patrón claro, lo que dificulta el diagnóstico.

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BDNF: la proteína que podría explicar todo
Uno de los hallazgos más prometedores del equipo mexicano se centra en una proteína llamada BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro).
Esta sustancia, útil en procesos de reparación neuronal, puede generar efectos negativos cuando se libera de manera crónica.
El doctor Aceves explicó que niveles elevados de BDNF pueden provocar una hiperactividad del sistema nervioso simpático, el cual mantiene al cuerpo en un estado constante de “alerta”.
Este desequilibrio se traduce en presión alta, aumento del ritmo cardíaco y disfunciones digestivas y termorregulatorias.
Diagnóstico con cuestionarios y biomarcadores
El grupo de investigación ha desarrollado un protocolo diagnóstico que combina herramientas clínicas y de laboratorio:
1. Cuestionario COMPASS 31
Evalúa síntomas autonómicos mediante preguntas relacionadas con distintas áreas (cardiovascular, gastrointestinal, sudoración, pupilas, etc.). Es un recurso clínico confiable y no invasivo.
2. Medición de BDNF en sangre
La concentración de BDNF libre en plasma podría convertirse en un biomarcador objetivo para confirmar disautonomía asociada al COVID.
3. Pruebas de sensibilidad barorrefleja
Se estudia la reacción cardiovascular del paciente al pasar de una posición acostada a de pie. Alteraciones en esta respuesta indican fallas en el control autonómico.

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¿Qué tan común es la disautonomía tras COVID?
Un estudio publicado en ResearchGate identificó una incidencia variable, desde 4.1% hasta 95.8%, dependiendo del método de evaluación utilizado.
Esto evidencia la necesidad urgente de protocolos diagnósticos más precisos y estandarizados.
La Universidad Autónoma de Yucatán también ha documentado casos de POTS en sobrevivientes de COVID-19, especialmente en mujeres jóvenes. Aunque aún se necesita más evidencia, estos datos coinciden con lo observado en clínicas especializadas a nivel internacional.
Modelos animales y nuevas líneas de investigación
El grupo del doctor Aceves también realiza estudios experimentales en modelos animales. Ahí, han logrado replicar síntomas como hipertensión y taquicardia, confirmando que la microglía (un tipo de célula cerebral) puede liberar BDNF y alterar el control nervioso del corazón y los vasos sanguíneos.
“Estamos empezando a desentrañar los mecanismos. Este campo es nuevo, pero urgente”, señaló el especialista, destacando la importancia de seguir investigando.
La disautonomía post-COVID es una condición real, incapacitante y aún subdiagnosticada. Gracias al trabajo de científicos mexicanos, ya se están desarrollando métodos más precisos y accesibles para su detección.
La integración de cuestionarios clínicos, biomarcadores como el BDNF y estudios fisiológicos promete transformar la manera en que se aborda esta secuela del COVID largo.
Si tú o alguien cercano sigue con síntomas inexplicables tras haber tenido COVID-19, no lo ignores. Consulta a un especialista en neurología o medicina interna. La detección temprana puede mejorar significativamente la calidad de vida.
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