¿Déficit silencioso? Millones de mexicanos están 'bien alimentados' pero mal nutridos.

¿Platos llenos pero cuerpos mal nutridos? Los datos de la ENSANUT 2022 revelan el déficit silencioso de vitaminas en México y por qué comer no siempre es nutrirse

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AlimentosImagen generada con IA

En México, comer todos los días no siempre significa alimentarse bien. Detrás de dietas que cubren —e incluso superan— las calorías recomendadas, persiste un problema menos visible pero ampliamente documentado: la deficiencia de vitaminas y minerales esenciales. Los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT) confirman que este déficit silencioso afecta a millones de personas, especialmente a niños, adolescentes y mujeres en edad reproductiva.

A diferencia de la desnutrición clásica, estas carencias no siempre generan síntomas inmediatos. Sin embargo, su impacto se acumula con el tiempo y puede influir en el desarrollo cognitivo, la salud ósea, el sistema inmune y el rendimiento físico y mental. 

Vitaminas que siguen faltando

De acuerdo con análisis basados en la ENSANUT Continua 2022, una proporción relevante de la población mexicana presenta niveles bajos o deficiencia de micronutrientes clave, aun cuando no existe inseguridad alimentaria severa.

Entre mujeres de 12 a 49 años, uno de los grupos más estudiados por su relevancia reproductiva, los datos muestran que:

  • Cerca de 40% presenta deficiencia de hierro.
  • Aproximadamente 34% tiene niveles bajos de vitamina B12.
  • Alrededor de 37% presenta deficiencia de vitamina D.

En niños y adolescentes, el panorama no es más alentador. La ENSANUT ha documentado que:

  • Entre niños escolares, hasta 37% presenta deficiencia de vitamina D.
  • Alrededor de 20% tiene niveles bajos de vitamina B12.
  • La deficiencia de hierro sigue presente, aunque con variaciones por edad y región.

Estas cifras ayudan a entender por qué el déficit de micronutrientes es considerado un problema estructural y no una excepción individual. 

“La gente puede estar comiendo suficiente en términos de energía, pero no necesariamente está cubriendo sus necesidades de vitaminas y minerales”, explicó Mary Mondragón, directora de Nutrición de Grupo Lala, durante una entrevista reciente. “Por eso es importante dejar de pensar en alimentos aislados y empezar a hablar de patrones de alimentación completos

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Vitaminas para astronautas. Foto: Canva

Comer suficiente, pero no lo necesario

Uno de los hallazgos más relevantes de la ENSANUT es la coexistencia entre sobrepeso, obesidad y deficiencia de vitaminas, una paradoja cada vez más común en países con alta disponibilidad de alimentos ultraprocesados. 

Dietas ricas en azúcares, grasas y productos refinados suelen desplazar el consumo de frutas, verduras, leguminosas y alimentos frescos, principales fuentes naturales de micronutrientes.

La vitamina D ejemplifica bien este fenómeno. Aunque el cuerpo puede producirla mediante la exposición solar, factores como la vida urbana, el trabajo en interiores y el uso constante de bloqueador solar reducen su síntesis. A esto se suma una dieta pobre en alimentos que la aporten de forma natural, lo que explica las altas tasas de deficiencia observadas incluso en zonas con abundante radiación solar.

El hierro y la vitamina B12, por su parte, continúan siendo críticos en mujeres y niños, con implicaciones que van desde fatiga crónica y bajo rendimiento escolar hasta anemia y alteraciones neurológicas. 

“La deficiencia de micronutrientes no aparece de un día para otro”, señaló Mondragón. “Es un proceso acumulativo que, cuando se manifiesta, ya tuvo efectos en el organismo durante mucho tiempo”

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Vitaminas para el dolor de rodilla

Fortificación: ayuda parcial, no solución total

Ante este escenario, la fortificación de alimentos ha sido una de las estrategias más utilizadas para elevar la ingesta promedio de vitaminas y minerales. Sin embargo, su impacto es desigual. Un estudio basado en datos de la ENSANUT 2012, publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, mostró que incluso considerando alimentos fortificados, entre 9% y 33% de las mujeres en edad reproductiva no alcanza la ingesta promedio requerida de folato.

El mismo análisis advierte que la fortificación puede generar consumos excesivos en algunos grupos, particularmente en niños pequeños, lo que subraya la necesidad de monitoreo y regulación. La evidencia sugiere que fortificar ayuda a reducir deficiencias, pero no garantiza una distribución equitativa ni sustituye una dieta variada

Más allá de sumar vitaminas

La investigación nutricional reciente también ha cuestionado el enfoque centrado exclusivamente en nutrientes aislados. Estudios sobre el concepto de food matrix señalan que los efectos de un alimento en la salud dependen no solo de cuántas vitaminas contiene, sino de cómo se integran esos nutrientes dentro del alimento y del patrón dietético completo.

Desde esta perspectiva, mejorar el estado nutricional de la población mexicana implica algo más complejo que añadir vitaminas a productos de consumo cotidiano. Requiere diversidad alimentaria, acceso a alimentos frescos, educación nutricional y políticas públicas sostenidas

“No hay ningún producto del que te podamos decir: consúmelo y va a tener un beneficio”, enfatizó Mondragón al hablar de alimentos fortificados. “La salud no depende de un solo alimento, sino de una dieta que incluya frutas, verduras, proteínas, lácteos y grasas con perfiles adecuados”

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Frascos con pastillas y píldoras para explicar cómo saber que te faltan vitaminas

Un problema de salud pública silencioso

Los datos de la ENSANUT dejan claro que el déficit de vitaminas en México no es un problema marginal ni exclusivo de poblaciones con pobreza extrema. Afecta a sectores amplios de la población y convive con otros retos como la obesidad y las enfermedades crónicas.

En un país donde comer suficiente no siempre equivale a comer mejor, el desafío no es solo llenar el plato, sino asegurar que lo que hay en él cubra las necesidades reales del cuerpo. El déficit silencioso de vitaminas sigue ahí, incluso cuando no se ve.

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