¿Cuál es la diferencia entre pesadillas y terrores nocturnos? Así puedes identificar cada uno

Las pesadillas y los terrores nocturnos son trastornos del sueño muy comunes en la infancia, pero suelen desaparecer después de los 10 años.

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Las pesadillas pueden recordarse al despertar, pero un terror nocturno es distinto. Imagen hecha con IA.

Si quieres ayudar a tu hijo para que deje de despertarse gritando, o por un mal sueño, el primer paso es diferenciar una simple pesadilla de un terror nocturno.

Estos episodios, clasificados como trastornos del despertar, son comunes en la infancia, especialmente entre los tres y 7 años. Ante este drama nocturno, surge una pregunta: ¿cómo debes reaccionar en cada situación?

El sueño es vital para la buena salud, pero la noche se convierte en un campo minado de sustos y confusiones. Identificar las diferencias clave y el manejo correcto es el primer paso para recuperar la tranquilidad nocturna y un descanso reparador.

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Las pesadillas son comunes y pueden recordarse. Canva.

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¿Cuál es la diferencia entre pesadillas y terrores nocturnos?

Aunque ambos son eventos aterradores que suceden durante el sueño, sus características, el momento en que ocurren y el impacto en la memoria son completamente diferentes.

Te dejamos las principales diferencias entre las pesadillas y los terrores nocturnos, según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y los Institutos Nacionales de Salud en EU (NIH).

  • Las pesadillas son más comunes en la segunda mitad de la noche o en las primeras horas de la mañana, cuando el sueño es ligero.
  • Al despertar se tiene un recuerdo vívido y detallado del sueño que implicaba una amenaza.
  • El niño despierta completamente alerta, pide ayuda y responde al consuelo de tu abrazo.
  • Los terrores nocturnos aparecen generalmente en el primer tercio de la noche (frecuentemente entre medianoche y 2 de la mañana), durante el sueño más profundo.
  • Hay amnesia completa o muy limitada del episodio al despertar por completo. Tu hijo no recuerda qué le asustó.
  • El niño se despierta aterrorizado (gritos, pánico), pero es muy difícil de despertar y parece no ser consciente de su entorno.

Los terrores nocturnos aparecen a las dos de la mañana y  no se puede recordar lo que se soñó. Canva.

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¿Cómo reaccionar cuando alguien tiene pesadillas?

Las pesadillas son sueños que causan miedo y te despiertan. Son más frecuentes entre los tres y seis años y suelen desaparecer hacia los 10. Su prevención y manejo se centran en tu apoyo emocional y en reducir los detonantes de angustia.

Así puedes disminuir el impacto de una pesadilla, según Stanford Medicine:

  • Consuela y abraza: Tranquiliza a tu hijo de inmediato, ofrece consuelo y un abrazo seguro.
  • Permite el desahogo: Ayúdale a hablar sobre lo que le asusta o sobre el contenido de las pesadillas durante el día.
  • Limita contenido: Eviten ver o escuchar películas o programas de televisión que puedan generar angustia.
  • Crea seguridad: Deja una luz de noche encendida o la puerta de la habitación abierta si esto le ofrece confort.
  • Usa objetos de apego: Ofrécele una manta o un juguete especial para que se sienta seguro al regresar a la cama.
  • Rutina positiva: Antes de dormir, hablen sobre cosas alegres o divertidas para relajar el ambiente.

Lo único que se puede hacer es ofrecer consuelo en caso de terror nocturno y pesadillas. Canva.

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¿Cuál es el tratamiento para el terror nocturno? 

El terror nocturno es un trastorno del despertar que ocurre en niños pequeños. Es más dramático, pero generalmente desaparece a los 10 años.

Así es como se diagnostica, según MedlinePlus:

  • Se establece fundamentalmente mediante una historia clínica detallada de los episodios, obtenida de ti o de otros testigos.
  • Si los episodios son muy frecuentes, puede requerirse una prueba del sueño para descartar otras afecciones.
  • Factores desencadenantes: Los episodios se asocian a factores como fiebre, falta de sueño, cansancio extremo y estrés emocional.

Respecto al tratamiento del terror nocturno, no existe uno específico más allá de consolar al niño. Sin embargo, hay recomendaciones para resolver el problema:

  • Seguridad primero: Es vital asegurar el entorno para prevenir lesiones durante el pánico (por ejemplo, asegura ventanas y escaleras).
  • Higiene del sueño: Enfoca los esfuerzos en una buena higiene del sueño. Asegúrate de que el niño duerma lo suficiente, ya que la falta de sueño es un desencadenante.
  • Manejo del estrés: Si existe estrés familiar o conflictos excesivos, se pueden recomendar terapias de manejo emocional.

La clave para manejar los sustos de la noche está en el conocimiento. Aunque presenciar el pánico de un terror nocturno puede ser más alarmante (por los gritos y la falta de respuesta del niño), las pesadillas son las que el niño recordará y temerá al día siguiente.

La gran mayoría de estos episodios se superan solos; solo si son muy frecuentes, interfieren con el sueño o causan lesiones, debes buscar la valoración de un neurólogo.