Por Serhii Pohoreltsev y Susannah Goshko*
El 24 de febrero se cumplirán cuatro años desde que Rusia lanzó su invasión a gran escala contra Ucrania: una guerra en la que los ucranianos han soportado un sufrimiento implacable, incluyendo ataques generalizados contra su infraestructura civil y gubernamental. Es difícil creer que hayan pasado cuatro años, no porque el tiempo haya transcurrido rápido, sino porque cada día ha evidenciado la magnitud de la brutalidad rusa y la resiliencia con la que Ucrania ha resistido.
A lo largo de estos años, la violencia y el impacto humanitario han alcanzado una escala inimaginable. Decenas de miles han sido asesinadas, millones han perdido sus hogares, ciudades enteras han quedado en escombros y, cada noche, continúa el terror de misiles y drones rusos contra la población civil. Hoy, los ucranianos enfrentan el invierno más duro desde que comenzó la invasión.
Desde octubre de 2025, Rusia ha llevado a cabo ataques masivos contra la infraestructura energética de Ucrania, convirtiendo al invierno en un arma. Tras el bombardeo del 9 de enero de 2026, muchas personas perdieron el
acceso a calefacción y electricidad con temperaturas bajo cero. En respuesta, el Reino Unido está proporcionando apoyo humanitario vital, entregando generadores, tuberías, cables, kits de higiene y otros suministros esenciales para ayudar a restablecer la calefacción, la electricidad y el agua para más de un millón de personas afectadas.
Uno de los aspectos más dolorosos es la deportación sistemática de niños ucranianos. Desde 2014, y especialmente desde 2022, Rusia ha trasladado ilegalmente al menos a 19 mil 500 niños. Muchos han sufrido abusos psicológicos y físicos, han sido separados de sus familias o han visto alteradas sus identidades. Sólo alrededor de 10 por ciento ha regresado. Asegurar su retorno es un imperativo moral y esencial para cualquier paz significativa.
Junto a la agresión física y el intento de borrar la identidad ucraniana, Rusia ha desplegado otra arma: la guerra de información. A través de narrativas manipuladas, cuentas clonadas y contenido fabricado, busca distorsionar la realidad, dividir a los aliados y socavar el apoyo. Pero estos esfuerzos no han tenido éxito. La verdad permanece: Ucrania ha resistido cuatro años de agresión rusa a gran escala.
Pese a lo que la propaganda rusa repite sin cesar, Rusia no está ganando y Ucrania no está perdiendo. Incluso después de inundar el espacio informativo con falsos reportes de victorias, canales clonados y contenido manipulado, Rusia no ha logrado cambiar la realidad: el Kremlin no ha alcanzado ninguno de los objetivos estratégicos de su invasión.
Rusia prometió una victoria rápida. Kiev debía caer en días. El Estado ucraniano debía colapsar. La nación ucraniana debía fracturarse. Nada de eso ocurrió. Incapaz de ganar en el campo de batalla, Rusia ha recurrido a una guerra de desgaste, logrando avances territoriales mínimos a un costo humano y económico extraordinario.
Lo que ha perdurado es la extraordinaria resiliencia de Ucrania y su compromiso con la vía diplomática. Ha presentado propuestas serias para la paz y, en marzo de 2025, aceptó un alto al fuego total e incondicional. Rusia, sin embargo, lo rechazó repetidamente y ha mantenido demandas maximalistas que equivaldrían a la desaparición de Ucrania como Estado soberano.
La postura de Ucrania sigue siendo firme: cualquier paz debe ser integral, justa y duradera. Debe respetar su soberanía y su derecho a elegir alianzas, sin límites artificiales a su defensa.
Durante estos cuatro años un hecho ha sido constante: el Reino Unido ha permanecido firmemente al lado de Ucrania, brindando apoyo diplomático, humanitario, militar y económico. Esta solidaridad no ha vacilado ni en los inviernos más difíciles ni frente a ataques constantes o guerra informativa. El compromiso del Reino Unido con la soberanía de Ucrania y con una paz justa se mantiene inquebrantable.
México también tiene un papel importante. Como un país con tradición diplomática, voz en foros multilaterales y profundo aprecio por la paz y la soberanía, su participación es significativa. En los últimos años, México ha apoyado resoluciones clave en la ONU que defienden la integridad territorial de Ucrania y condenan violaciones del derecho internacional.
Cuatro años después –un momento que hubiéramos deseado no conmemorar– honramos la resiliencia, el valor y la dignidad de Ucrania. Reafirmamos nuestra determinación de trabajar unidos hasta lograr una paz justa y duradera y el regreso de cada niño y niña ucraniana a casa.
*Embajadores de Ucrania y Reino Unido en México
