Matcha, el té milenario que se volvió tendencia y en el favorito de los millennials
Descubre qué es el matcha, su historia, cómo se prepara y por qué conquistó el mundo de la gastronomía.

Imagina un polvo verde vibrante que, al mezclarse con agua caliente, se convierte en una bebida cremosa y luminosa. Ese es el matcha: una bebida con un origen y preparación que ha trascendido hasta lograr su popularidad de hoy en día en la gastronomía.
El matcha no es solo un tipo de té, sino una experiencia sensorial, cultural y funcional en una sola taza. En los últimos años, su fama ha trascendido Japón: aparece en cafés de ciudades cosmopolitas, en recetas de repostería, smoothies e incluso productos de belleza.
Pero, ¿qué es exactamente el matcha? ¿Por qué ese simple polvo verde ha capturado la atención de amantes del bienestar, chefs creativos y curiosos del mundo culinario? Tiene un origen milenario, cómo se cultiva y procesa, y qué distingue su experiencia frente a otros tés o bebidas saludables.

¿Qué es exactamente el matcha?
El matcha (抹茶, en japonés “té molido”) es una forma de té verde en polvo finamente triturado, derivado de las hojas de la planta Camellia sinensis, pero con un tratamiento particular que lo distingue del té verde común.
A diferencia de los tés infusionados, donde las hojas se descartan tras remojarlas, en el matcha se consume la hoja completa (en forma de polvo suspendido), lo cual implica una absorción más directa de sus nutrientes y compuestos bioactivos, de acuerdo con la Universidad de Harvard.
Para lograr el color verde intenso, sabor umami y perfil único, las hojas usadas para matcha son cultivadas bajo sombra durante varias semanas antes de la cosecha —un factor clave para su singularidad.
Composición del matcha:
- Catequinas: especialmente EGCG (epigalocatequina galato), un potente antioxidante.
- L‑teanina: un aminoácido con efectos relajantes y moduladores del sistema nervioso.
- Cafeína: distribuida junto con teanina, lo que tiende a suavizar picos abruptos o “crash” típico del café.
- Clorofila: aporta el color verde brillante y algunos beneficios fotoprotectores.
- Vitaminas, minerales y otros compuestos antioxidantes menores (polifenoles, compuestos fenólicos) que contribuyen al carácter funcional del matcha.

Historia del matcha: raíces milenarias
El concepto de té en polvo tiene sus raíces en China durante las dinastías Tang y Song, cuando las hojas secas se prensaban y molían, y luego se preparaban en agua caliente. En la dinastía Song (c. 960–1279 d. C.) se popularizó el método diancha (点茶), que consistía en batir el té en polvo con agua caliente para obtener espuma.
El matcha no emergió de la nada: fue inspirado por esa tradición china del té en polvo, pero evolucionó con el tiempo. Algunos académicos señalan que fue introducido en Japón por monjes zen desde China alrededor del siglo XII, junto con semillas y técnicas, de acuerdo con la Enciclopedia Británica.
En Japón, elaboraciones específicas y estéticas del té en polvo fueron refinándose hasta crear lo que hoy conocemos como matcha. Las regiones de Uji (cerca de Kioto) se convirtieron en epicentros de producción y perfeccionamiento del arte del té.
Maestros como Sen no Rikyū desempeñaron un papel crucial al codificar la ceremonia del té (chanoyu) con principios de estética, espiritualidad y simplicidad.
Clacificaciones y grados de matcha:
- Grado ceremonial (ceremonial grade): el más fino y puro, pensado para beber sólo con agua caliente sin aditivos.
- Grado premium / gourmet: muy buena calidad, ideal para lattes, bebidas con leche, mezclas.
- Grado culinario / para cocina: menos refinado, pensado para mezclarse en repostería, postres, smoothies.

Matcha: del ritual al fenómeno global
Durante siglos, el matcha fue relativamente limitado al ámbito cultural japonés y a círculos tradicionales del té. Pero en las últimas décadas ha vivido una transformación: pasó de ser bebida ritual a tendencia internacional.
En un mundo donde muchos consumidores buscan alimentos “funcionales” que hagan algo más que saciar sed, el matcha encontró su nicho. Su perfil antioxidante, efectos del metabolismo, salud cerebral y promesas energéticas contribuyen al interés global, de acuerdo con la Universidad de Harvard.
El verde vibrante, la textura espumosa y la estética “instagrammable” han sido un motor clave de su difusión. Beber matcha se volvió una declaración visual: limpio, moderno, saludable.
Hoy en día, el matcha se ha incluido en lattes, bowls, postres, suplementos, productos cosméticos, y más. Esa versatilidad ayudó al matcha a salir del mundo oriental tradicional hacia menús globales.
Con el interés creciente por la gastronomía asiática, té japonés, matcha en postres y bebidas, y fusiones culinarias, el matcha fue adoptado por chefs y cafeterías alrededor del mundo.
¿Cómo preparar un buen matcha?
- Tamiza 1 a 2 gramos de matcha (½ a 1 cucharadita) para evitar grumos.
- Añade un poco de agua tibia, nunca agua hirviendo.
- Usa el batidor de bambú (chasen) y bate en forma de “W” o “M” hasta que se forme espuma ligera.
- Completa con más agua si lo quieres más ligero (usucha), o con menos para versión espesa (koicha).
- Puedes añadir leche vegetal o endulzantes suaves si prefieres versión latte.
Por estas razones —funcionalidad, estética, respaldo emergente y expansión gastronómica— el matcha dejó de ser un secreto y se convirtió en un fenómeno global.
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