Colorantes para alimentos: para qué sirve cada tipo
Descubre los distintos tipos de colorantes para alimentos, cómo se usan los líquidos, en gel, en polvo y en pastilla, y cuál conviene según la receta.

La comida de colores es una tendencia que siempre está vigente, ya sea que se adapte a alguna temática, o que simplemente se utilice en fechas especiales; este estilo se aplica a todo tipo de preparaciones.
Los colorantes para alimentos son sustancias que se usan para dar o intensificar el color de comidas y bebidas. Más allá de lo visual, el color influye en cómo percibimos el sabor y la calidad de lo que comemos.
Además, ayudan a mantener el mismo tono en cada lote cuando se producen alimentos a gran escala. Hay varias presentaciones (líquido, gel, polvo y pastilla), y cada una tiene ventajas y desventajas según la preparación.
¿Para qué sirven los colorantes alimenticios?
Al escoger un colorante, es importante considerar varios aspectos: qué tan bien se disuelve (si en agua o grasa), si resiste el calor o el cambio de acidez, cuánta cantidad se necesita para lograr el tono deseado, si aporta humedad al alimento y qué tan fácil es medirlo.
Estos factores ayudan a determinar cuál formato funcionará mejor, ya sea para bebidas, pasteles, coberturas o masas.

Tipos de colorantes para alimentos
- Colorantes líquidos
Los colorantes líquidos se presentan como soluciones a base de agua o alcohol. Contienen el pigmento disuelto y algunos conservadores o estabilizadores. Su uso es muy común porque se mezclan con facilidad y permiten ajustar el color gota a gota.
Sin embargo, suelen ser menos concentrados que los geles y pueden alterar la humedad de la receta si se usa demasiado. También, algunos tonos cambian con el calor o con mezclas muy ácidas.
Usos recomendados: bebidas, glaseados, helados y cremas suaves.
- Colorantes en gel (o pasta)
Los colorantes en gel tienen una consistencia espesa y son muy concentrados. Están hechos a base de glicerina o una mezcla gelatinosa que permite lograr tonos intensos con poca cantidad.
Su mayor ventaja es que no cambian la textura de las preparaciones, ya que casi no aportan humedad. Por eso son ideales para repostería decorativa y fondant. Además, suelen resistir mejor el calor que los líquidos.
Pueden requerir más esfuerzo para mezclarse bien en masas densas o frías y se miden con espátula, lo que puede dificultar calcular cantidades exactas.

- Colorantes en polvo
Los colorantes en polvo se presentan como pigmentos secos. Pueden ser solubles en agua, en grasa o en otros líquidos. Su principal ventaja es que duran mucho tiempo almacenados y conservan su color incluso con el paso de los meses.
También se pueden pesar con precisión, lo que los hace prácticos en fábricas o panaderías. Antes de usarlos, conviene tamizarlos o disolverlos en un poco de líquido para evitar grumos.
Usos recomendados: mezclas secas, chocolates, confitería y decoraciones en polvo.
- Colorantes en pastilla
Algunas empresas usan colorantes en forma de pastilla o comprimido, pensados para agregar color en lotes grandes o industriales. Cada pastilla tiene una cantidad exacta de pigmento, lo que facilita mantener la misma tonalidad en cada producción.
También se conservan bien, ya que no absorben humedad hasta que se disuelven. En casa, este tipo de colorante no es tan común; su uso está más limitado a la industria alimentaria y laboratorios de desarrollo.

Ventajas y desventajas de los colorantes alimentarios
- Líquidos: fáciles de usar y disolver; menos concentrados; pueden cambiar la humedad; algunos pierden color con el calor.
- Geles: muy concentrados; no cambian la textura; buenos para colores intensos; requieren mezclado cuidadoso.
- Polvos: duraderos y precisos; se pesan fácilmente; algunos no se disuelven bien sin premezclar.
- Pastillas: cómodas y exactas; poco comunes en uso doméstico.
Todos los colorantes deben cumplir con las normas del país donde se venden. En Estados Unidos, la FDA aprueba los colorantes permitidos y revisa su seguridad. En Europa, la EFSA evalúa los aditivos y publica la lista de colorantes. A nivel mundial, la FAO y la OMS establecen parámetros sobre su uso, mientras que en México la COFEPRIS publica las listas oficiales de aditivos aprobados.
En años recientes, hay una tendencia a usar más colorantes naturales, hechos con frutas, verduras o algas. Algunas agencias, como la FDA, han aprobado nuevos extractos de origen natural por ser más seguros y sostenibles.
¿Cómo usar los colorantes para alimentos?
Si es tu primera vez usando este tipo de productos en casa, sigue estos tips que te pueden ayudar a conseguir mejores resultados:
- Haz pruebas pequeñas: colorea una parte antes de teñir toda la mezcla, sobre todo si va al horno.
- Empieza con poco: los colorantes son concentrados; añade poco a poco hasta lograr el tono deseado.
- Elige según la receta: usa líquidos para bebidas, geles para repostería, polvos para masas o mezclas secas, y pastillas para procesos grandes.
- Revisa las normas: consulta las listas oficiales de tu país para conocer los colorantes permitidos y las dosis recomendadas.

La elección del tipo de colorante depende del alimento, del resultado que se busca y del proceso de preparación. Sea cual sea el formato, siempre es importante usar productos autorizados y seguir las recomendaciones de seguridad y dosis adecuadas de los colorantes para alimentos.
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