El olfato y el bienestar
Siempre me sorprenden los amigos sommeliers(los verdaderos) que son capaces de distinguir frutas, yerbas, madera, cuero, etcétera, en una copa de vino.
Perfume de gardenias tiene tu boca.
A. Fernández
Mi querido viejo: los expertos en antropología dicen que el olfato es el órgano de los sentidos más importante y lo sigue siendo en muchos de los animales que conocemos, pero que al paso de los siglos, cuando los primates antepasados de nosotros comenzaron a caminar erguidos, la vista superó al olfato y ahora sabemos que por encima de los olores, nos guiamos por las imágenes y los colores; así es la vida.
Pero eso no quita importancia al olfato, porque buena parte de nuestros sentimientos están asociados al olfato, sea el aroma de una flor, el de un cafecito caliente en la mañana al desayunar, el que exhala la piel de la persona amada, y tantos y tantos olores más.
Los seres humanos disfrutamos al percibir diversos olores, y hay quien tiene una mayor capacidad para distinguirlos y precisar su origen; siempre me sorprenden los amigos sommeliers (los verdaderos) que son capaces de distinguir frutas, yerbas, madera, cuero, etcétera, en una copa de vino; si a ti te interesan las series de televisión, hay una llamada Las gotas de Dios, que habla de una de las bodegas de vino más grandes del mundo y los encuentros para seleccionar y nombrar a los vinos sólo por el olfato.
Por otra parte, hay lugares en donde se mezclan los olores y pueden causar reacciones desagradables, como ocurre en las concentraciones humanas: el Metro, los autobuses, una peregrinación, una iglesia e incluso un teatro o cine; las mezclas de olores agradables o repulsivos nunca será buena.
¿Y qué hay con los olores de nuestro cuerpo, querido viejo?; siempre sonreiremos con el olor de un bebé recién bañado, admiraremos el olor de una joven que sale de su casa a trabajar, percibiremos la invitación que surge del aroma del perfume de la persona amada, y recordaremos algún rasgo especial de los aromas de quien ya no está con nosotros.
Pero, en lo personal, ¿qué debemos hacer?, el paso del tiempo, querido viejo, hace que nuestra capacidad para percibir olores disminuya, y tienes que cuidar este aspecto, tanto en el cuerpo como en el cabello. Los desodorantes y antitranspirantes evitan que el sudor impregne a la persona y afecte a la ropa; y por supuesto, si te gusta usar esencias o perfumes, ¡hazlo!, es un regalo para ti y un regalo para los demás.
La boca merece toda nuestra atención, porque por la boca entran toda clase de sustancias, alimentos, crudos y cocidos, bebidas dulces, amargas, destiladas, medicinas en polvos o en pastillas, y tantas y tantas cosas más; ¿qué tan limpia está tu boca?, ¿cuántas veces al día la cuidas, cepillas los dientes y las encías?, un aliento desagradable acaba con una relación y causa repulsión al dar un saludo o un doble beso, como se usa en Francia.
Sabes bien, querido viejo, que otros aromas desagradables de nuestras funciones corporales, renales, intestinales, deben estar totalmente excluidos de nuestro cuerpo, con aseo perfecto, con limpieza extrema, con cambios de ropa cuando sea necesario,
Querido viejo: sé que tú tienes cuidado con tu cuerpo, que lo cuidas porque es el único con el que vivirás siempre; la limpieza, la pulcritud y aun la elegancia de un perfume, por sencillo que sea, dirán mucho de ti.
Los buenos olores causan bienestar, ¡disfrútalos!
Médico y escritor*
