México quiere replicar el éxito de Escocia: eliminar el cáncer de cérvix

Ruth Rodríguez

Ruth Rodríguez

En el quirófano

El gobierno mexicano se ha trazado que las nuevas generaciones de mujeres lleguen a la edad adulta sin riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino. Tal y como ya ocurrió en Escocia, que se convirtió en el primer país en declarar que no se ha detectado ningún caso de cáncer cervicouterino en sus mujeres jóvenes que recibieron la vacuna del virus del papiloma humano (VPH) a los 12 o 13 años de edad hace más de una década. 

El cáncer de cérvix es la segunda causa de muerte entre las mexicanas y, pese a que hay toda estrategia universal de vacunación y detección, cada día hay alrededor de 28 casos nuevos y 13 fallecimientos por esta enfermedad cancerígena.Los porcentajes de nuevos casos y fallecimientos no se han podido reducir en los últimos años debido a varios factores como bajas coberturas de vacunación; desinformación, así como a la falta de un diagnóstico oportuno y acceso médico.

Hace 14 años, la vacunación contra el VPH inició exclusivamente en niñas y adolescentes para protegerlas contra este virus que puede causar cáncer cervicouterino. Comenzaron en Chiapas, Durango, Guerrero, Nayarit, Oaxaca, Puebla y Veracruz. Hoy, en todos los estados del país se aplica dicha estrategia universal de vacunación contra el VPH, destinada a mujeres, a personas que viven con VIH y adolescentes víctimas de violencia sexual, pero ahora también a hombres.

Fue en la administración del expresidente Felipe Calderón cuando se dio el banderazo de salida a esta vacuna para que fuera aplicada a niñas de 9 a 12 años de edad. El año pasado se decidió extender este programa a niños y adolescentes. La cual fue una decisión acertada, porque los hombres suelen ser los principales portadores del virus y cuando comienzan su vida sexual activa suelen transmitirlo a sus parejas sin saberlo, porque en ellos no hay síntomas. En los sexenios pasados no se había incluido a los hombres en esta vacunación contra el VPH por falta de recursos.

De septiembre a diciembre del 2025 la meta era aplicar 2.5 millones de dosis, lo cual no se logró; por lo que el Centro Nacional para la Salud de la Infancia y la Adolescencia de la Secretaría de Salud buscará alcanzar 90% para el primer semestre de 2026. Nuestro país busca eliminar el cáncer cervicouterino como problema de salud pública antes de 2030, en línea con la meta de la OMS y la OPS. Le quedan cuatro años para lograrlo.

ABATELENGUAS

Una de las principales quejas que hay, y que no es atendida por el gobierno federal en turno, es la atención médica que deberían tener las personas que están encarceladas en los diferentes reclusorios y centros federales de reinserción social del país. Muchos de ellos padecen enfermedades crónicas, por lo que, al no tener acceso a médicos y a tratamientos, fallecen en estos lugares. Por eso, llama la atención el convenio de colaboración que firmaron la SSPC con el IMSS Bienestar para que las personas puedan ser llevadas a los hospitales de segundo y tercer nivel, así como dar seguimiento a sus padecimientos. Coincido con José Avalos Bracho, titular de la Unidad de Atención a la Salud del IMSS Bienestar, “la salud no se pierde,por estar privado de tu libertad”. Ya veremos si en verdad hay un cambio en la atención médica de miles de presos.

BAJO EL MICROSCOPIO

Mientras se resuelve el problema tecnológico, personal de la Secretaría de Bienestar inicio el proceso de credencialización del Sistema Universal de Salud, anunciado desde la Presidencia, anotando los datos de los usuarios en libretas a falta de un sistema de cómputo. Tal vez la Secretaría de Bienestar no se había enfrentado a este tipo de carencias tecnológicas, pero son muy comunes en las clínicas y en los diversos hospitales del país; de ahí que muchos médicos tengan que hacer sus notas y sumarlas a los expedientes de sus pacientes, debido a que a cada rato se les cae el internet o nomás no cuentan con un modelo computarizado. El arranque del nuevo modelo de salud inicia con muy mala señal.