Zapotecos blindan su territorio: nace santuario en Oaxaca
La comunidad indígena de Santa María Zoquitlán asumió la custodia legal de casi 26 mil hectáreas de bosque y selva para frenar el saqueo de agaves silvestres y proteger la fauna de la Sierra Madre del Sur

OAXACA, Oax.— En el corazón de la Sierra Madre del Sur, los verdaderos protectores del territorio han dado un paso decisivo para asegurar el futuro de su tierra. La comunidad zapoteca de Santa María Zoquitlán asumió oficialmente la custodia de 25 mil 980 hectáreas de selva baja caducifolia y bosques de encino y pino-encino, tras recibir de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) la certificación que la acredita como Área Destinada Voluntariamente a la Conservación (ADVC).
Con este acto de soberanía territorial, la superficie que llevará por nombre La Natividad, por su devoción a la santa patrona de la localidad. Además, se posiciona como el cuarto santuario comunitario más grande de Oaxaca, y resguardará una extensión comparable a íconos ecológicos del país como el Parque Nacional Cañón del Sumidero o la zona protegida de Valle de Bravo.
Tras dos años de gestiones, capacitación y concientización, el poblado recibió el anhelado certificado que los involucra en las tareas de conservación, pues antes de esa fecha dilapidaron los recursos naturales, en riesgo de agotarse por mal manejo.

Sí, la mera verdad, era mucho desastre. Mucha gente decía, ¿cómo le vamos a hacer después para nuestros hijos? Nuestros hijos ya no van a conocer los venados, los conejos, las palomas, todo porque lo estábamos destruyendo, acabando con todo”, comenta el presidente del comisariado, Leopoldo Garnica Sánchez
El territorio salvaguardado por las familias zapotecas no sólo protege microcuencas completas y un mosaico vegetal diverso, sino que funciona como un bastión vital para la fauna silvestre. La zona alberga poblaciones viables de venado cola blanca y pecarí, además de servir como hogar para tres de las seis especies de felinos que habitan en México: el puma, el ocelote y el jaguarundi, sumados a registros de tigrillo y lince.
La presencia de estos depredadores es el testimonio directo de que la selva se mantiene vibrante, equilibrada y bajo el cuidado responsable de la comunidad.
El ADVC, La Natividad, será un espacio vivo. A través del tequio, se darán a la tarea de recuperación de espacios con la asesoría de especialistas.

Y, ya nosotros, pues como ya conocemos el terreno, hay áreas donde no vamos a cortar nada. En esta otra área, hay maguey, lo vamos a ir a cortar, pero también a reforestar. En esta otra área, hay muchísima leña, sale, te la llevas, pero no la vas a vender. Es para tu consumo de acá, y también se va a reforestar”, expone.
Uno de los pilares de esta trinchera verde es la defensa del manejo tradicional de los agaves silvestres y sus polinizadores. A través del proyecto Tierra de agaves, naturaleza y cultura —impulsado en alianza con Pronatura Sur, la Conanp y la Comisión Nacional Forestal (Conafor)—, los habitantes de Zoquitlán han trazado una frontera contra la deforestación impulsada por la siembra masiva e industrial del agave espadín.

El comisariado apunta: “había saqueo de la planta de agave silvestre, el más codiciado y reñido. “Se llevaban el tierno, que todavía está en etapa de crecimiento. Era el maguey Tobalá, Cuishe, El Jabalí y el otro se llama maguey sierrudo, Coyote, hay una infinidad”.
Así, la certificación como ADVC se convierte en una herramienta que legitima y fortalece la autonomía comunitaria para cuidar el suelo, asegurar la captación de agua y mantener los pulmones que capturan carbono en la región.
Con la integración de La Natividad, Oaxaca reafirma su liderazgo nacional en la protección ambiental impulsada desde abajo. El estado suma ya 139 Áreas Destinadas Voluntariamente a la Conservación, lo que equivale a más de 800 mil hectáreas bajo el resguardo directo de ejidos y comunidades indígenas.