Yo no tengo INE

México está secuestrado en sus instituciones políticas por aquellos que se dicen dispuestos a servir a la nación

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Lic. Horacio Villar Barajas

Ahora que está de moda la supuesta problemática del INE, me hizo recordar un pasaje de mi vida, el cual empezó a principios del año 2004, aún recuerdo haber salido de mi despacho ubicado en la Ciudad de México, cerca del conocido estadio azul para dirigirme a casa. Al llegar fui abordado por hombres con pistolas, conducían un coche modelo Beetle, a pesar de que me bajé de mi coche y accedí a entregarlo, me forzaron a subir a mi propio auto para emprender un camino que hasta la fecha es el más oscuro que he recorrido.

Así el denominado secuestro exprés te marca. Secuestra familias, ilusiones, sueños y, por supuesto, la tranquilidad, esa con la que nunca he vuelto a tener conexión por las calles de esta ciudad.

México está secuestrado en sus instituciones políticas por aquellos que se dicen dispuestos a servir a la nación. Son gobernadores, legisladores, ministros, jueces, alcaldes y toda clase de funcionarios que en su mayoría secuestran el poder público para su beneficio, sin necesidad de una pistola.

Durante el secuestro, por supuesto, fui despojado de mis pertenencias físicas, así como de la tranquilidad, llevándose entre esas pertenencias mi entonces IFE, por lo que al ser liberado y después de pasar una de las peores noches que pueda recordar, tomé la decisión de no volver a contar con dicha “identificación”, la cual considero no sirve para la toma de decisiones en mi país, sí, ese país que me secuestro la tranquilidad.

Por supuesto la pregunta obligada es ¿cómo es que acceden al poder público estos funcionarios?, siendo claramente la respuesta: a través del INE, ese organismo que hoy se debate y cuestiona su actuación.

Son las Lily Téllez que ya hablan de “en mi gobierno”, cuando debiera ser el gobierno de todos, así como las corcholatas designadas o autonombradas quienes a través del INE serán designados mediante el voto de ustedes, porque recuerde que yo no tengo INE, al menos no desde el año 2004.

Saco cuentas y a la fecha no he participado en la vida del sufragio en al menos tres elecciones presidenciales, y muchas más de alcaldes, gobernadores y legisladores, porque tengo otra identificación que me permite hacer los trámites del día a día de mi vida en el país, incluso salir de él.

Tome la firme decisión de que los domingos de votación o de marchas, son para mí un absurdo, por lo que prefiero disfrutar con mi familia o haciendo las actividades que me gustan, ya que lo que suceda con el INE realmente no tiene gran importancia, decidirán aquellos que están dispuestos a mantener secuestrado el poder público.

El INE podría ser renombrado como “el innecesario” costo económico que representa para el pueblo, el cual una vez pasadas las jornadas de votación, lo que queda son aquellos funcionarios que como dijo hace unos días el titular de la UIF, sólo les sirve para comprar casas y “lamborinis”.

Si para usted el INE es “necesario”, está la opción de volverse twittero o acudir a marchas, cada quien decide qué hacer con su domingo.

Gracias por su voto de confianza al leer estas líneas, yo por lo pronto no tengo INE y no tendré.

***mjpr**

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