Viven en Jalisco un duelo continuado por desaparecidos
Las más de 500 familias del colectivo Luz de Esperanza en Jalisco se enfrentan diariamente a la falta de empatía de las autoridades frente a las desapariciones forzadas

GUADALAJARA.— Daniel Flores tenía 19 años al momento de su desaparición forzada, de la cual fue víctima el 18 de mayo de 2021.
“Desaparecido por elementos de la Fiscalía de Jalisco en conjunto con el crimen organizado. Hay un operativo, al parecer ilegal, por parte de la Fiscalía, buscando a otra persona que se encontraba en esa casa. Mi hijo rentaba un cuarto ahí junto con su pareja embarazada. Al parecer, esta persona por la que iban escapa… se llevan a mi hijo, a una chica que estaba en otro cuarto y a un señor que acababa de rentar”, cuenta Héctor Flores, papá de Daniel y cofundador del colectivo Luz de Esperanza.

La Fiscalía reconoció que lo habían puesto a disposición en Puente Grande, pero su hijo nunca llegó al penal.
Vivimos un duelo continuado, porque todos los días perdemos verlo crecer, perdemos todos los momentos que pudimos estar juntos… pero, más que nada, el verlo con otra persona y verlo realizarse como persona”.
En el mismo año de la desaparición de su hijo, Héctor Flores fundó el colectivo el 3 de octubre, junto con Liliana Meza y tres familias más.
“Empezamos cinco y ahora ya somos más de 500. Somos una aberración, no deberíamos de existir. La desaparición forzada no debe de existir, es una aberración del sistema”, considera.
Daniel y la lucha que mantiene su padre ya han hecho historia.
El pasado 26 de junio, el Tercer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito emitió una sentencia que reconoce a Daniel como víctima de desaparición forzada; es decir, el tribunal señala la participación directa de agentes estatales en la desaparición y reconoce que el Estado mexicano ha violado sus obligaciones en materia de derechos humanos. Sin embargo, a pesar de la resolución, no hay avances en el caso.
El pasado miércoles, en la Comisión de Puntos Constitucionales del Congreso de Jalisco se aprobó una iniciativa para reconocer el reclutamiento forzado como delito, en la que el colectivo participó activamente.

Esta figura jurídica nos puede abrir el camino a que, al menos en el estado, existan estrategias claras para atacar el reclutamiento”, afirma Héctor Flores.
De las madres y padres que forman parte de su colectivo, sólo seis han logrado recuperar a sus seres queridos con vida.
“En fosas, desgraciadamente, un poco más… entonces, prácticamente un desaparecido, ahorita, es una sentencia de muerte y de olvido institucional”.
A pesar de ello, Héctor mantiene la esperanza de que su hijo esté con vida y pueda recuperarlo.
“Sé que hay pocas posibilidades, pero siempre tenemos que buscarlos con vida y exigir que los busquen con vida”.
"No duermes, no comes, no vives"
“Es una angustia, una desesperación de no saber a dónde buscar, a dónde correr, a quién acudir; no duermes, no comes, no vives, te están quitando la vida junto con tu hija”. Así se expresa Claudia Bueno, mamá de Violeta Alejandra Santana, de 21 años, quien salió de su casa en Acatlán de Juárez, Jalisco, junto con una conocida, el 27 de julio, luego de que una mujer a quien conocieron en las fiestas del pueblo les ofreciera un trabajo.

“Les habían ofrecido siete mil pesos de salario, con casa, con comida, y que iban a poder estarse comunicando con nosotros”.
Violeta viajó de Acatlán hasta la central camionera de Puerto Vallarta.
“Ahí las espera un carro color blanco, sin placas, polarizado, y ya no le han dado seguimiento a ese carro”.
La madre de Violeta asegura que las autoridades no están realizando labores de búsqueda. Para ella, pareciera que las autoridades ya normalizaron la desaparición de personas.
“Ellos duermen cómodos en su casa, con su familia, no tienen empatía con nosotros, por el dolor que sufrimos con nuestros hijos”.
La madre de familia ya se unió, como muchas otras, a un colectivo de búsqueda y ha organizado manifestaciones junto con sus familiares.
“Ya estamos cansados. Es un mes de angustia con esta pesadilla. El caso de mi hija y su amiga, yo pienso que lo tenían en sus manos y no sé por qué lo han dejado ir tan fácil”.