UNAM centra su estrategia de seguridad en la salud mental de la comunidad
El rector Leonardo Lomelí Vanegas delineó un paquete de acciones para el “retorno seguro” a las aulas

Una semana después del asesinato de un alumno en el CCH Sur y en medio del freno de actividades presenciales en 7 de cada diez escuelas de licenciatura y bachillerato de la UNAM, el rector Leonardo Lomelí Vanegas delineó un paquete de acciones para el “retorno seguro” a las aulas.
Entre las medidas inmediatas destacó el refuerzo de accesos, patrullajes e iluminación, así como la instalación de botones de pánico en el CCH Sur, que podrían replicarse en otros planteles. También anunció que se procederá legal y disciplinariamente contra quienes han lanzado amenazas en redes sociales, con apoyo de la policía cibernética y autoridades capitalinas.
No obstante, el rector subrayó que la apuesta de fondo de la institución será la atención a la salud mental y el apoyo emocional de los estudiantes. “Lo que nos puede llevar a una situación de mayor seguridad para toda la comunidad es perseverar en la atención a la salud mental”, dijo durante la reunión de la Comisión Especial de Seguridad del Consejo Universitario, acompañado de la secretaria general Patricia Dávila Aranda.
En ese marco, se informó que el programa ESPORA, con 90 psicoterapeutas que este año han atendido a cinco mil alumnos de bachillerato, será ampliado a más planteles en coordinación con el gobierno federal y el IMSS.
La Comisión Especial de Seguridad aprobó además establecer un cronograma para revisar protocolos, dar seguimiento al programa de apoyo emocional y exigir al CCH Sur implementar de inmediato mejoras en infraestructura.
El rector también enfatizó que la UNAM no es la única universidad en el mundo que ha recibido amenazas en los últimos meses. Aunque normalmente son falsas, dijo, generan zozobra y deben tomarse en serio. Agregó que algunas personas ya se han retractado de publicaciones hechas en redes sociales y que se han tomado medidas para reanudar actividades presenciales a la brevedad.
En este contexto reconoció que cada plantel vive una situación distinta: algunos siguen en paro, otros mantienen clases virtuales y varios operan de manera intermitente.
Como informó Excélsior, la interrupción de actividades presenciales alcanza a casi 294 mil estudiantes de bachillerato y licenciatura de la UNAM, ya sea por paros, clases en línea, suspensiones temporales o desalojos tras amenazas digitales.
Mientras la comunidad estudiantil y los padres de familia continúan demandando medidas de seguridad inmediatas y efectivas, la rectoría planteó que la atención a la salud mental será un eje de su estrategia de seguridad.
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