La UNAM aplica un doble rechazo a 100 mil aspirantes

De los 158 mil 712 aspirantes que realizaron el examen de admisión en línea de la Universidad Nacional Autónoma de México, más de 100 mil (el 63.5%) no serán convocados a la nueva evaluación presencial de control.

La decisión de la UNAM generó dos escenarios distintos entre los aspirantes.
La decisión de la UNAM generó dos escenarios distintos entre los aspirantes.Karina Tejada

Alrededor de 100 mil aspirantes que presentaron el examen de admisión en línea de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) quedarán fuera del examen de control presencial anunciado por la institución.

De los 158 mil 712 aspirantes que realizaron la prueba mediante la plataforma digital, aproximadamente 58 mil —36.5 por ciento— serán convocados a esta nueva evaluación, mientras que poco más de 100 mil equivalentes a 63.5 por ciento de los participantes, no formarán parte de esta fase de revisión.

La medida implica que seis de cada 10 jóvenes que participaron en el proceso de admisión no tendrán una nueva evaluación dentro de este procedimiento, pese a que también estuvieron sujetos al mismo esquema de aplicación en línea.

Mientras quienes recibieron aviso de selección, así como aquellos aspirantes no seleccionados que alcanzaron los puntajes mínimos históricos de ingreso registrados entre 2021 y 2026 para su carrera, plantel y modalidad, deberán presentar nuevamente una evaluación presencial para validar su resultado, el resto de los participantes permanecerá con la calificación obtenida en el mismo proceso digital que la institución decidió revisar ante las irregularidades detectadas durante la aplicación.

Para aspirantes y familias inconformes, la decisión representa un “doble rechazo”: primero, por no haber alcanzado el resultado necesario para ingresar a la Universidad, y después porque no tendrán la posibilidad de presentar nuevamente la evaluación bajo condiciones presenciales y supervisadas.

Una revisión que no alcanza a todos

El cuestionamiento central de los aspirantes es por qué, si la Universidad determinó que era necesario realizar una verificación adicional para garantizar la certeza de los resultados, esa revisión no incluye a todos quienes participaron bajo el mismo esquema digital.

Los jóvenes señalan que las condiciones de aplicación —como problemas técnicos, fallas de conexión o cuestionamientos sobre los mecanismos de supervisión— pudieron incidir en distintos momentos del proceso, no únicamente entre quienes obtuvieron los puntajes más altos.

Para cientos de familias y aspirantes no convocados, la resolución constituye un “doble rechazo”.
Para cientos de familias y aspirantes no convocados, la resolución constituye un “doble rechazo”.Karina Tejada

Su argumento es que, si existieron factores que pusieron en duda la confiabilidad del examen, también debería existir una vía para que quienes quedaron fuera de esta nueva evaluación pudieran demostrar nuevamente sus conocimientos bajo condiciones presenciales.

La discusión no se centra solamente en quienes lograron un lugar, sino en todos los participantes que compitieron dentro del mismo proceso de admisión y presentaron la misma prueba digital.

Dos grupos, dos caminos

La decisión de la UNAM generó dos escenarios distintos entre los aspirantes.

Por un lado, quienes fueron convocados al examen de control tendrán una nueva oportunidad para acreditar su desempeño mediante una evaluación presencial, supervisada y con la que la institución busca confirmar la validez de los resultados obtenidos en la prueba digital.

Por otro, quienes no fueron incluidos en esta etapa deberán conservar el resultado obtenido en el examen en línea y esperar una nueva convocatoria, sin una evaluación adicional dentro de este proceso que les permita comprobar si su desempeño pudo haber sido distinto bajo otras condiciones de aplicación.

Para los inconformes, esto genera una diferencia de trato entre jóvenes que participaron en la misma convocatoria y estuvieron sujetos al mismo mecanismo de evaluación.

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