Tumbar cárteles, el sello de Donald Trump tras un año de mandato en EU

Al frente de la Casa Blanca consolidó su ofensiva contra el narcotráfico, desplegando tropas y declarando terroristas a 6 grupos, entre otras medidas

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Fotos: Cuartoscuro y Especial.

En un año de gobierno, el presidente Donald Trump afianzó las bases para finalmente lanzar una ofensiva militar unilateral contra cárteles de las drogas en territorio mexicano, tras proponer en varias ocasiones acciones conjuntas con México desde el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Los pilares de la estrategia antinarcóticos de la administración Trump son una serie de pasos que se han complementado entre sí de manera unilateral.

La modificación más reciente ha sido mezclar la creciente campaña armada en el exterior contra el narcotráfico con la estrategia de renovar la Doctrina Monroe, que en síntesis busca imponer un control estadunidense sobre el resto del continente.

La administración Trump primero designó —en febrero del año pasado— a los cárteles más poderosos como Organizaciones Terroristas Extranjeras, enseguida comenzó a desplegar destructores y a establecer áreas de control marcial, por primera vez con tropas regulares en la frontera con México; desde septiembre el Pentágono empezó a destruir embarcaciones acusadas de narcotráfico, aunque sin proporcionar pruebas —30 botes hasta esta semana, con un saldo de cien muertos y docenas de heridos—; hace unas semanas, en diciembre, designar al fentanilo como arma de destrucción masiva, y esta misma semana anuncia sobrevuelos de su fuerza aérea en inmediaciones en las que tentativamente habría grupos o laboratorios de producción de drogas.

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Esos pasos significan identificar organizaciones terroristas que causarían con drogas altas cifras de muertes de estadunidenses, luego desplegar recursos militares, comenzar a usar esos recursos en el Caribe y el Pacífico, y ahora, tras identificar  oficialmente sus armas de destrucción masiva y aproximadamente sabe dónde se encuentran esas organizaciones, esta semana acelera el despliegue de recursos bélicos para una campaña de 60 días, posiblemente a partir de su primer aniversario de gobierno.

Trump ignora el proceso en el Congreso de EU

Esos pasos debían contar con autorización previa del Congreso, pero el presidente y el Pentágono ignoraron el requisito, y la bancada republicana, que tiene mayoría, frustró un intento de legisladores demócratas por limitar los poderes de guerra del mandatario.

La Casa Blanca presentó la madrugada del 5 de diciembre una nueva Estrategia de Seguridad Nacional que explícitamente retoma la Doctrina Monroe y establece como su perímetro de seguridad todo el hemisferio.

Esa estrategia advierte que Estados Unidos hará “despliegues específicos para asegurar la frontera y derrotar a los cárteles, incluyendo, cuando sea necesario, el uso de la fuerza letal para reemplazar la fallida estrategia de aplicación de la ley de las últimas décadas”.

También “una presencia más adecuada de la Guardia Costera y la Armada para controlar las rutas marítimas, para frustrar la migración ilegal y otras migraciones no deseadas, para reducir el tráfico de personas y drogas, y para controlar las rutas de tránsito clave en una crisis”.

Advirtió que “recompensaremos y alentaremos a los gobiernos, partidos políticos y movimientos de la región que estén ampliamente alineados con nuestros principios y estrategia. Pero no debemos pasar por alto a los gobiernos con diferentes perspectivas con los que, sin embargo, compartimos intereses y que desean trabajar con nosotros”.

Con la mezcla de medidas antidrogas y Doctrina Monroe, fuerzas especiales estadunidenses arrestaron y trasladaron el 5 de enero al depuesto presidente venezolano Nicolás Maduro. La operación se basó en acusaciones de narcoterrorismo, presuntamente porque el líder venezolano sería el jefe de un cártel de fentanilo llamado Los Soles, pero, cuando Maduro fue presentado ante una corte, no enfrentó cargos por narcoterrorismo y Trump destacó que el operativo fue para controlar la mayor reserva petrolera del mundo.

A partir de la detención de Maduro, tanto Trump como miembros de su gabinete han sido más insistentes en propuestas de operativos conjuntos con autoridades mexicanas en busca de posiciones y líderes de cárteles. El presidente de EU ha mencionado un par de veces que “sabemos en dónde están” y que irán por los narcotraficantes.

Trump propuso acciones conjuntas con México desde Peña Nieto

Trump comenzó a proponer acciones conjuntas desde una llamada que sostuvo con Peña Nieto en febrero de 2017. Ofreció la ayuda estadunidense “contra los hombres duros” del narcotráfico; “estamos dispuestos a ayudarles con eso a lo grande”, le dijo.

En noviembre de 2019 invitó de nuevo a actuar conjuntamente porque, dijo en un tuit, era “momento de una guerra” que sería “rápida y efectiva”.

Ese mismo mes anunció planes de designar a los cárteles como organizaciones terroristas. Unas semanas más tarde declaró que la designación estaba lista, pero que se abstuvo de formarla “a petición de un hombre que respeto”, en referencia al expresidente Andrés Manuel López Obrador.

El 20 de enero de 2025, el mismo día en que asumió el cargo por segunda vez, propuso “la eliminación total” de los cárteles, y mencionó intenciones de coordinación con México en asuntos de inteligencia y aplicación de la ley.

Semanas más tarde se registraron en México sobrevuelos de drones estadunidenses y un día después EU designó a los cárteles como grupos terroristas.

El 11 de agosto pasado, Trump ordenó que el Pentágono le presentara opciones para atacar cárteles. También un borrador de acuerdo de colaboración con México para operaciones conjuntas.

Y esta semana la administración Trump advirtió que realizará actividades militares aéreas sobre México, Panamá, Colombia y Ecuador.

Ejes clave en la estrategia antinarco de Trump

Terrorismo y armas. El gobierno de EU catalogó a los cárteles como Organizaciones Terroristas Extranjeras y clasificó al fentanilo como un arma de destrucción masiva. Esta base legal permite tratar a los grupos criminales como objetivos militares internacionales en lugar de delincuentes comunes.

Despliegue de tropas. Por primera vez se han establecido áreas de control marcial con tropas regulares en la frontera con México. Además, se desplegaron destructores en el Caribe y el Pacífico, donde el Pentágono ya ha destruido 30 embarcaciones, dejando un saldo de cien muertos.

Vigilancia e incursión aérea. Se alertó de actividad militar en el Pacífico mexicano, el golfo de California, Panamá, Colombia y Ecuador. El objetivo es localizar laboratorios y posiciones específicas de los líderes de los cárteles.

Doctrina Monroe. La nueva estrategia de Seguridad Nacional parece retomar esta doctrina para imponer control estadunidense sobre el hemisferio. Esto autoriza el uso de fuerza letal unilateral, ignorando al Congreso y reemplazando la cooperación policial tradicional por intervenciones militares directas.

Campaña de Eliminación Total de 60 Días: Al cumplirse el primer año de su segundo mandato, Trump aceleró el despliegue bélico para una campaña intensiva de 60 días. El plan busca la aniquilación completa de las organizaciones criminales bajo la premisa de que EU ya conoce su ubicación exacta.

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Ismael El Mayo Zambada, Ovidio Guzmán López y Joaquín Guzmán López, esperan sentencias en EU.Ismael El Mayo Zambada, Ovidio Guzmán López y Joaquín Guzmán López.

Negociar con EU ha sido la apuesta de los capos

En el año de gobierno que concluye, la administración del presidente Donald Trump ha llevado a negociar a varios capos mexicanos, principalmente del Cártel de Sinaloa y de Los Zetas.

Tres figuras del Cártel de Sinaloa y dos de Los Zetas que aceptaron negociar para mitigar sus condenas a partir de que la fiscalía descartó para ellos  la pena de muerte.

Se han declarado culpables los hermanos Ovidio y Joaquín Guzmán López, hijos de Joaquín El Chapo Guzmán, y el compadre de éste y cofundador del Cártel de Sinaloa, Ismael El Mayo Zambada. Los tres esperan sentencias este año.

De los tres exmiembros del Cártel de Sinaloa, el gobierno de México extraditó a Ovidio; Joaquín Guzmán López secuestró a El Mayo para entregarlo, junto a sí mismo.

Aparte, el gobierno de México entregó a 55 reconocidos capos en dos tandas, 29 de ellos el 27 de febrero y otros 26 el pasado 12 de agosto.

De esos narcos sobresalen los hermanos Miguel Ángel y Óscar Omar Treviño Morales, alias Z-40 y Z-42, respectivamente, de Los Zetas, o su actual remanente, el Cártel del Noreste.

Para los Treviño la fiscalía también descartó pedir la pena de muerte, lo que propició que ambos comenzaran procesos de negociaciones, cada uno por separado. Los tribunales, por su parte, les han otorgado extensiones consecutivas a sus fechas de audiencias, para permitir que avancen en negociaciones.

También de los entregados hay tres vinculados con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que avanzan en negociaciones.

Negocian Abigael González Valencia, el jefe del cártel de Los Cuinis, vinculado al CJNG. Asimismo, Antonio Oseguera Cervantes, hermano del líder y fundador del CJNG, Nemesio Oseguera Cervantes. Y un tercer miembro del CJNG en negociaciones, Erick Valencia Salazar.

El caso de Caro Quintero es especial, la DEA se lo toma personal

De todos los narcotraficantes mexicanos ahora en prisiones de Estados Unidos, el caso más complicado lo tiene Rafael Caro Quintero, exdirigente del Cártel de Guadalajara en los 80, pues no ha iniciado negociación ni la fiscalía ha descartado la pena de muerte.

El caso particular de Caro Quintero, la Administración para el Control de Drogas (DEA) lo toma como asunto personal, pues está acusado de torturar hasta matar al exagente antidrogas Enrique Kiki Camarena en 1985.

Además, enfrenta los cargos de encabezar una empresa continua criminal, uso ilegal de armas, lavado de dinero y delitos violentos, entre otros.

*mcam