Tras choques con civiles, ediles de Guerrero niegan nexos con violencia contra fuerzas armadas

La jornada violenta del jueves mantuvo retenidas a las fuerzas de seguridad durante más de cinco horas, requiriendo la intervención de mandos estatales y federales para entablar negociaciones y lograr la liberación de los efectivos

Pobladores emboscan a policías y Ejército en Guerrero
En Quechultenango, los pobladores desarmaron y retuvieron durante cuatro horas a elementos de seguridad, además de incendiar dos unidades oficiales.Captura de pantalla

Los alcaldes de Quechultenango y el de Mochitlán se deslindaron de los enfrentamientos ocurridos entre civiles y fuerzas de seguridad estatales y federales este jueves en sus municipios.

El alcalde de origen perredista de Quechultenango, David Astudillo Morales, afirmó que “no convocó, organizó, ni promovió actos de confrontación contra autoridad alguna y su intervención durante los acontecimientos tuvo exclusivamente una finalidad institucional: contribuir al establecimiento de la tranquilidad, favorecer el diálogo entre las partes y proteger a la población”.

Dijo que enviaba toda su solidaridad a las personas afectadas y a sus familiares por los enfrentamientos ocurridos este jueves, pero no informó cifras sobre personas muertas o heridas. Afirmó que serán las autoridades correspondientes quienes realicen las investigaciones sobre lo ocurrido y se determinen las responsabilidades correspondientes.

Por su parte, el alcalde de Mochitlán, Gerardo Mosso, del Partido Verde, emitió un comunicado para deslindarse de lo ocurrido: “Quiero dejar plenamente establecido que el gobierno municipal de Mochitlán no participó en estos hechos”.

Señaló que en la Mesa de Seguridad de la Montaña Baja mantiene en todo momento una comunicación institucional y responsable.

Este jueves llegó un grupo de fuerzas de seguridad pública a Quechultenango a una base de operaciones mixtas que se encuentra en el Gimnasio Municipal, lo cual alertó a los pobladores, quienes pensaron que se iba a realizar un operativo para detener a alguna persona.

Ante esto se formó un grupo de choque de civiles armados con palos y piedras para detenerlos y no se movieran del lugar; se registró un primer enfrentamiento, donde los policías y militares fueron desarmados.

Vía radio se comunicaron con la base mixta de fuerzas de seguridad de Mochitlán, municipio cercano, para que llegaran a reforzar a Quechultenango, lo que provocó que civiles armados no permitieran la salida de Mochitlán a los policías y militares, provocando otro enfrentamiento.

Finalmente llegaron a Quechultenango funcionarios del Gobierno del estado y mandos de la Policía del Estado y de la Guardia Nacional, y después de negociar con los habitantes del lugar dejaron libres a las fuerzas de seguridad retenidas, después de permanecer 5 horas en el lugar.