Pobladores emboscan a policías y Ejército en Guerrero; reportan muertos
Civiles armados con machetes, palos y vehículos bloquearon el paso a un convoy del Ejército y la Policía Estatal en Mochitlán y Quechultenango.

Una jornada de violencia y tensión se vivió en la región del Circuito Azul de Guerrero, luego de que pobladores de los municipios de Mochitlán y Quechultenango se enfrentaran a balazos, palos y machetes contra un convoy del Ejército Mexicano y de la Policía Estatal para impedir el paso de un operativo de seguridad.
Los manifestantes bloquearon la carretera atravesando automóviles y vehículos de carga pesada. La situación escaló rápidamente en Mochitlán, donde se registraron detonaciones de armas de fuego ejecutadas por los efectivos para dispersar a la multitud y proteger su integridad.
Patrullas en llamas y soldados desarmados
El punto más crítico de la confrontación se registró en el municipio de Quechultenango. En ese lugar, la muchedumbre rodeó a las fuerzas de seguridad, vandalizó e incendió dos patrullas de la Policía Estatal y desarmó a un grupo de militares y agentes, manteniéndolos retenidos durante aproximadamente cuatro horas.
Pese a que habitantes de la comunidad reportaron de manera preliminar la muerte de una persona y al menos siete heridos tras los tiroteos, la Fiscalía General del Estado (FGE) y las autoridades locales no han emitido un parte oficial sobre víctimas.
"No era un operativo extraordinario": Autoridades
Tanto el gobierno del estado como el ayuntamiento municipal afirmaron desconocer el origen del estallido social, al asegurar que las patrullas realizaban recorridos de rutina.
"Estaban realizando actividades que realizan todos los días. No es que vinieran a un operativo, no es una acción extraordinaria; todos los días transitan por este corredor. No sé qué motivó que agredieran a la base de operaciones que no tenía otra finalidad más que garantizar la seguridad", declaró Francisco Rodríguez, subsecretario de Gobierno de Guerrero.
En el mismo sentido se pronunció el alcalde de Quechultenango, David Astudillo, quien sostuvo desconocer los motivos de la movilización ciudadana y la existencia de personas lesionadas.
Tras los graves incidentes, un fuerte operativo por aire y tierra —encabezado por fuerzas federales— se desplegó desde Chilpancingo hacia la zona del conflicto para restablecer el orden y liberar las vías de comunicación.