Cinco días tardó el Estado mexicano en detener a Francisco Javier “N”, El Trompas, señalado como el feminicida de Claudia Tacoronte Aguilera. Cinco días y un despliegue de Sedena, Semar, FGR, Guardia Nacional, SSPC federal, fiscalías y policía de Morelos. Omar García Harfuch lo informó el jueves con una frase que conviene tomarla en serio: cuando no se logró impedir que una mujer fuera víctima de esta violencia, la obligación del Estado es esclarecer los hechos, detener a los responsables y combatir la impunidad con toda su fuerza.
Que se haga lo que se dijo que se haría es una noticia. Aplaudo la reacción, al secretario y a la gente que trabajó esos cinco días con las cámaras de la casa de la cultura, con los testigos del estacionamiento, con la orden de aprehensión lista antes de que el asunto se enfriara. Así se investiga. Ya sabemos, entonces, que sí que se puede.
Y ahí empieza mi problema. Porque toda la fuerza del Estado existe. No hay que inventarla, no hay que presupuestarla de nuevo, no hay que esperar una reforma. Está disponible. Y esta semana quedó claro cuánto tarda en activarse cuando hay un consulado llamando, un ministro español pidiendo que se llegue hasta el final, dos universidades cancelando intercambios y la prensa de Madrid preguntando qué pasa en México.
Claudia es la cuarta alumna de la UAEM asesinada este año. Antes fue Kimberly Joselín Ramos Beltrán, de 18, desaparecida en febrero y localizada sin vida el 2 de marzo. Karol Toledo Gómez, también de 18, cuyo cuerpo apareció en Coatetelco después de que a su familia le pidieran esperar 72 horas para empezar a buscarla. Michelle Itzayana Fuentes Calderón, de 15, que salió a comprar cartulinas en Yautepec el 24 de mayo y fue hallada nueve días más tarde. En 2025, Aylin Rodríguez Fernández. Para los cuatro casos de 2026 anteriores a éste hay un detenido. Uno.
Cuautla tiene declarada alerta de violencia de género desde 2015 y un operativo federal con nombre propio, el Plan Cuautla. De enero a julio fueron asesinadas 69 mujeres en Morelos. En el país, mil 250. Morelos tiene la segunda tasa de feminicidio más alta del país, 1.97 por cada 100 mil mujeres, contra una media nacional de 0.55. Nada de esto es información reservada.
Lara, la hermana de Claudia, dijo la frase que no me he podido sacar de encima: la gente lo tiene súper normalizado. Y contó algo peor. A su hermana nadie le advirtió que en esa universidad habían asesinado a tres estudiantes en lo que iba del año. No se lo dijeron, porque a nadie le pareció un dato pertinente para un expediente de movilidad académica. Eso es la normalización: que el dato haya dejado de doler lo suficiente como para escribirlo en un formato.
¿Qué tendría que pasar para revertirlo? Nada heroico. Que lo excepcional se vuelva rutina. Que la vara de estos cinco días sea el piso y no el récord. Que el gabinete de seguridad se active igual cuando la desaparecida se llama Michelle y su mamá da clases en la misma universidad. Que las alertas de violencia de género tengan plazos, dinero y consecuencias para el funcionario que no las cumple, porque hoy son un membrete de 11 años. Que nadie vuelva a escuchar las 72 horas.
Queda una pregunta que quizá incomode. México lleva siete años pidiéndole a España una disculpa pública. La carta de 2019, el rey no invitado a la toma de posesión, el deshielo de este año, Felipe VI aceptando en marzo que hubo mucho abuso, la cumbre de Barcelona, Albares en Palacio Nacional con la invitación a Madrid de noviembre bajo el brazo. La Presidenta lo ha explicado bien: la disculpa es simbólica y sirve para sanar.
Estoy de acuerdo. Por eso pregunto. Una muchacha de 21 años vino de Gran Canaria a estudiar educación infantil, llevaba tres semanas aquí y la mataron por un teléfono en el patio de una casa de cultura. Los números no se parecen a los de la conquista, no pretendo esa aritmética. La lógica sí. Si un Estado debe disculparse por lo que ocurrió hace cinco siglos en su nombre, ¿qué le debe a la familia de una extranjera a la que no supo cuidar hace cinco días? ¿Va México a ofrecerle a España una disculpa pública?
Y si la respuesta es sí, que sea la misma para Lara y para las madres de Kimberly, de Karol, de Michelle, de Aylin. Ellas no tienen consulado.
