'Si pude librar el cáncer, puedo con más': Yanira Franco
Tras su diagnóstico en 2019, tuvo una mastectomía y, este mes, luego de cinco años, dejará de tomar el medicamento que evitó que las células cancerígenas crecieran

Yanira Franco pasó de estar en un hoyo negro a vencer el cáncer de mama con actitud, valor y confianza en sí misma.
Tras su diagnóstico en 2019, tuvo una mastectomía y, este mes, luego de cinco años, dejará de tomar el medicamento que evitó que las células cancerígenas crecieran.
La vida me dio una segunda oportunidad y, por ese hecho, ya estoy bien. Tengo la oportunidad de estudiar y aprender más cosas, porque eso es lo que me gusta. Me valoro más; creo que era una mujer muy insegura, y tan sólo haber librado esta etapa de la mejor manera me da más seguridad, porque si pude librar eso, ya puedo con más cosas", dijo.
Un domingo, mientras veía la televisión recostada, su pareja se apoyó en uno de sus senos y le sintió una bolita muy dura que confundió con un botón. En ese momento, a Yanira se le subió todo el calor a la cabeza y no pudo dormir. Al día siguiente se realizó estudios y, una semana después, recibió los resultados.

Me acuerdo perfecto de que la hoja decía que se encontró un bulto de alta peligrosidad. En ese momento me senté, no podía caminar, no me podía levantar. Al día siguiente fui al ginecólogo y me dijo: ‘Es 80% probable que tengas cáncer, ¿tienes algún seguro médico?’. Yo, la verdad, no tenía nada, porque me acababan de despedir de un trabajo en el que había durado 20 años, y me sentí peor, porque mientras él seguía hablando, yo sentía que me iba hundiendo en un hoyo negro. No sabía por dónde empezar. Pero milagrosamente me dijo: ‘¿Conoces FUCAM? Creo que es el lugar para ti’", relató.
Un día después llegó a FUCAM, donde le volvieron a hacer estudios y le confirmaron el diagnóstico de cáncer.
Cuando llegué vi a muchas mujeres que no tenían cabello, y ahí fue donde enfrenté la realidad. Lo que pensé fue que eso era lo que seguía para mí. Y también pensé que el camino iba a ser largo. Fue largo, porque ya pasaron cinco años, pero no tanto, porque no tuve quimioterapias. En 2019 me diagnosticaron y en diciembre de ese año me operaron.
"Entonces, creo que si esto me pasó, fue también por la actitud positiva. Es muy importante la actitud con la que tomes las cosas. No puedes estar tirada llorando, porque entonces las oportunidades no las buscas para que se den. Yo creo que tengo una segunda oportunidad y, desde ese momento, estoy en clases de inglés y en muchas otras más. Terminé mi tesis porque ahora sé que el tiempo nadie te lo va a regresar.
"No soy una guerrera, de hecho, esa palabra me cae mal. Soy una mujer plena y con objetivos claros. Quiero vivir, quiero pasarla bien y lo menos mal que se pueda", compartió.
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