Sucesión Presidencial: de regreso a los Pinos
El panista Felipe Calderón Hinojosa besó la banda presidencial antes de entregarla para que su sucesor, el priista Enrique Peña Nieto, la portara como símbolo de su investidura

Las elecciones presidenciales pusieron cara a cara en las boletas al priista Enrique Peña Nieto, Josefina Vázquez Mota, del Partido Acción Nacional (PAN), Gabriel Quadri, del Partido Nueva Alianza, y por segunda ocasión consecutiva, Andrés Manuel López Obrador, por parte del Partido de la Revolución Democrática (PRD).
Esta vez el margen de diferencia fue de 7 puntos de Peña por encima de su principal competidor, López Obrador. El 1 de septiembre de 2012, el mexiquense recibió la constancia de mayoría que lo acreditó como presidente electo de México, por parte del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
Un día antes de la ceremonia de toma de protesta, el presidente saliente, Calderón, se reunió con Peña Nieto en uno de los salones de recepción de Palacio Nacional, en el marco de una ceremonia protocolaria de transmisión de mando en la que el mandatario regente entregó una bandera al Presidente electo como estandarte para su gestión.
LLEGÓ EL 1 DE DICIEMBRE
Acompañado de una comisión de cortesía, Peña Nieto ingresó al recinto legislativo por la puerta principal dirigiéndose hasta llegar al salón de sesiones del pleno. Subió a la tribuna y saludó a los presentes, para después rendir protesta como Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos. Luego de recibir los honores, salió de la sede parlamentaria con rumbo al primer cuadro del Zócalo capitalino.
“Peña Nieto asume el poder, Mover a México”, publicó Excélsior en su portada del día siguiente, el 2 de diciembre de 2012, en la que, además, recalcó las propuestas enunciadas por el primer mandatario en su primer discurso oficial.
Ya ceñido con la banda tricolor, más tarde ofreció su primer mensaje presidencial desde Palacio Nacional, ante embajadores, representantes del extranjero, comitivas de invitados especiales, gobernadores, así como funcionarios de gobierno, entre otros.
Una de las primicias de su discurso giró en torno a respetar el federalismo y sus instituciones como parte de la etapa contemporánea de la política nacional.
“Aprovechar esta magnífica oportunidad para llevar a México al lugar que se merece”, recalcó el priista.
“Mi compromiso es conducir este esfuerzo colectivo, ejerciendo cabalmente las atribuciones de mi cargo en el estricto marco de la ley”, sentenció el nuevo jefe del Poder Ejecutivo.
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