Sucesión 1923-24: Lázaro Cárdenas, el prisionero de guerra
La noticia de la detención del general en la derrota de la batalla de Palo Verde, Jalisco, preocupó a los mandos militares federales; su paradero era incierto

Luego de que en diciembre de 1923 se recrudecieron las batallas entre el Ejército y los rebeldes delahuertistas, en las primeras semanas del siguiente año, la noticia de la detención del general Lázaro Cárdenas, en Palo Verde, Jalisco, preocupó a los mandos militares.
En la Perla de Occidente se libraban cruentos combates donde salió a relucir el uso de aviones para bombardear las ciudades por parte de las fuerzas federales a principios de enero de 1924.
Mientras tanto, aparecían nuevos alzamientos como en Tuxpan, Veracruz, donde un grupo de adolfistas tomaba las armas contra el gobierno. Además, los mismos insurrectos perdían fuerza en estados como Guanajuato, Morelos, Tamaulipas, Hidalgo y Querétaro.
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CÁRDENAS VS. BUELNA
El general Lázaro Cárdenas fue elegido para hacer frente a los rebeldes en Jalisco. La columna del general michoacano avanzó con buen paso por Tamazula, Ciudad Guzmán y otras ciudades hasta llegar a Sayula.
Luego de varios días, Cárdenas dejó de tener comunicación, situación que preocupó a sus mandos. La noticia de su captura comenzó a circular sin precisarse mayores detalles sobre su paradero.
A pesar de haber obtenido importantes triunfos, las tropas de Cárdenas, con más de mil 200 hombres, cayeron en una emboscada tendida por la columna delahuertista al mando del joven general sinaloense, Rafael Buelna Tenorio, quien conocía mejor el territorio.
La Secretaría de Guerra realizó grandes esfuerzos por ubicarlo sin éxito alguno. Por su parte, el presidente Álvaro Obregón optó por mantener la calma y esperar información al considerar que se trataba de una distracción para desviar la atención.

PRESO POR LOS REBELDES
Finalmente, se confirmó su captura a manos de los sublevados a cargo de Enrique Estrada. Al percatarse Cárdenas que era superado en número de efectivos, se encontraba en espera de instrucciones para regresar a incorporarse a las tropas de su estado natal, cuando su columna fue sorprendida por una ofensiva delahuertista.
Casi trece horas de ráfagas fueron suficientes para hacer retroceder a los miembros del ejército federal y aprehender al general michoacano. Ya en calidad de prisionero, Cárdenas fue trasladado a un hospital de Guadalajara donde recibió atención médica por instrucciones de Rafael Buelna, el mismo militar que habría sido enviado a combatirlo.
El también jefe de operaciones militares de Michoacán resultó herido en la refriega que después fue conocida como ‘batalla de Palo Verde’ a unos 60 kilómetros del municipio de Ocotlán. Por su parte, el general Paulino Navarro, exjefe de la guarnición de Tampico, perdió la vida en el ataque.
Por otro lado, el segundo general obregonista, Espiridión Rodríguez, sobreviviente de la embestida, logró llegar hasta una localidad cercana para reportar los hechos ocurridos durante la agresión sufrida por sus tropas.
EL SEGUIMIENTO NOTICIOSO
Al respecto de la detención de Cárdenas, Excélsior informó en sus páginas que “tiene una herida con orificio de entrada en la región pectoral derecha, con salida en el pulmón del propio lado. Su condición, según los médicos, sin ser grave, sí es bastante delicada”.
La información dada a conocer por esta casa editorial refiere que, durante su convalecencia en el hospital, Cárdenas recibió numerosas visitas de la población. Las muestras de apoyo se materializaron en flores y mensajes alentadores para el jefe militar.
Posteriormente, a mediados de enero de 1924, salió a la luz que el general Cárdenas había escapado de sus captores aún sin haberse recuperado de sus heridas. Tomó largas veredas a pie hasta llegar a Zamora, Michoacán, sin que hasta ese momento se comprobara la veracidad de la versión.
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*mcam
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