Sortean obstáculos en busca de Lilith Saori

Joanna se quedó seis meses sin apoyo de las autoridades de Oaxaca luego de que el investigador encargado de buscar a su hija trans renunció al caso; llegó a culpar a la propia familia de la desaparición

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Si existe algo más doloroso para una madre que la desaparición de su hija, una joven trans, es que las autoridades encargadas de encontrarla renuncien a su búsqueda.

Joanna se tuvo que enfrentar a la dolorosa búsqueda de su hija, Lilith Saori Arreola Alvear, de 21 años. Además, a la renuncia, al mes, de Dionisio López, agente investigador de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, quien había sido asignado para encontrarla.

En algún momento se dejó de brindarme el apoyo. Que mi hija sea una chica trans no tendría que ser ningún motivo para olvidarnos o para que le resten importancia”, dijo Joanna Alvear en entrevista con Excélsior.

En un principio, esta búsqueda fue una situación muy desgastante para Joanna, porque las autoridades la habían abandonado.

El caso de Lilith se dio a conocer en redes sociales y en medios de comunicación cuando la Fiscalía de Oaxaca emitió su boletín oficial de búsqueda, en el que se mencionó su desaparición en Playa Zicatela, el 2 de enero de 2023, destino al que había llegado de vacaciones, desde la Ciudad de México, con unos amigos y su pareja.

Les dije en la Fiscalía de Oaxaca, que era muy importante que el boletín saliera a nombre de Lilith Saori con el que se reconoce a mi hija, porque la primera ficha de búsqueda emitida salió con el nombre de Ángel”, recordó Joanna.

El investigador Dionisio López no sólo renunció al caso de Lilith (el 17 de febrero), a tan sólo un mes de haber sido asignado por la Fiscalía para su localización, sino que revictimizó a sus familiares y los culpó de su desaparición, les dijo, que seguramente se debía a la mala educación que le habían dado o a que provenía de un hogar disfuncional por vivir con su papá.

El investigador me dijo que, lamentablemente, lo que estaba sucediendo era culpa de nosotros como padres, porque no supimos educar a Lilith, era la tercera vez que me decía algo así. Mi hermana, que estaba a mi lado, le respondió que cómo era posible que se expresara así de mi hija y que si por ese hecho de ser trans, de supuestamente no estar bien educada y creer que venía de un hogar disfuncional, la iban a dejar de buscar”, lamentó Joanna.

Después de esa conversación con las autoridades, en las que se enjuiciaba a Lilith, a Joanna se le notificó que el investigador renunciaba al caso de su hija, supuestamente, porque se cambiaba de área.

Cuando el investigador deja el caso, definitivamente, me siento a la deriva”, recordó Joanna.

Joanna, al tener que lidiar con la renuncia de la autoridad responsable de encontrar a su hija sin que se nombrara a algún sustituto, fue a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a interponer una queja.

Fui a levantar mi queja, porque no estaba recibiendo el apoyo de las autoridades”, contó.

En la queja CNDH/PRESI/2023/2386/R, remitida a la Defensoría de Derechos Humanos de Oaxaca, se argumentaron “presuntas violaciones a derechos humanos cometidas en su agravio y en el de su hija Lilith Saori Arreola Alvear y/o Ángel Arreola Alvear, atribuibles a servidores públicos de la Fiscalía General del Estado de Oaxaca, relativas a faltar a la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficacia en el desempeño de las funciones, empleos, cargos o comisiones”.

Gracias a esta queja y a la oportuna intervención de Edilberta Cruz Regino, quien es la presidenta de la Comisión de Búsqueda de Personas Desaparecidas de Oaxaca, Joanna pudo ser atendida directamente por el vicefiscal de Oaxaca, Manuel Alejandro Mota Lara.

El vicefiscal le ofreció una disculpa, retomó la investigación de Lilith y comenzó el cambio de personal en la dependencia.

El vicefiscal, Mota Lara, se comunicó conmigo y me dijo que lamentaba muchísimo que la Fiscalía no hubiera hecho su trabajo. Con esa llamada, comencé a sentir un poco de tranquilidad, porque fueron meses de angustia, sin un apoyo real de alguien. A mí me dio mucha esperanza, porque sentí que es un funcionario empático, y sobre todo, que me escuchó. Es una luz de esperanza para poder encontrar a mi Lilith”, aseguró.

Durante los seis meses que Joanna se quedó sin el apoyo de las autoridades, los únicos pilares que la fortalecieron fueron su familia y las personas que se solidarizaron y se dedicaron a imprimir y a pegar boletines de búsqueda.

También las redes sociales fueron su mejor aliado. Hasta ahora (12 de agosto) lleva más de 107 publicaciones compartidas en Facebook con el boletín de desaparición de Lilith.

Creo que el Face tiene un alcance muy grande, uno nunca sabe quién puede darte un dato importante, aunque cada vez son menos las personas que comparten en sus perfiles. Conforme pasa el tiempo, yo creo que las personas se resignan o se olvidan, no lo sé. Entonces, le digo a mi hermanita y a mi mamá, así seamos nosotras tres las únicas que compartamos el boletín, pues no importa”.

En esos meses tan dolorosos y de abandono por parte de las autoridades, reconoció el amor infinito de una madre. Ése que lo traspasa todo: las dificultades, los tropiezos, la ausencia del gobierno. “Yo en estos meses he conocido a mamás que buscan a sus hijos e hijas desde muchos años, y al pensar que mi historia podría ser igual a la de ellas, que pueden años sin respuestas, se me carcome el corazón y me da tanta pena y tristeza de que mi caso pudiera acabar así”, dijo Joanna.

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