La época heroica

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

En mi libro La empresa familiar hay un capítulo que trata específicamente sobre los largos meses que sufren los emprendedores desde el momento que abren su negocio hasta que sucede una de dos situaciones: o la empresa se estabiliza y empieza a crecer de manera más sana y predecible o, como la naturaleza nos dicta, ese organismo vivo y en constante movimiento no se puede adaptar al entorno y desaparece.

Para los que hemos abierto empresas es imposible olvidar los sobresaltos de ese periodo inicial que llamo “la época heroica”, en la que debido a la falta de experiencia de los dueños, las múltiples contingencias, los problemas operativos a resolver y la tensión nerviosa propia de la incertidumbre acerca de la supervivencia de su negocio-bebé hacen esta etapa inolvidable.

La época heroica de cualquier nuevo emprendimiento tiene rasgos similares, entre los que podemos apreciar:

a) Toma de decisiones diversas en un corto plazo con profundas implicaciones, ya que como es lógico habrá aciertos y grandes errores, los que pueden llevarlos a la ruina.

b) Problemas por trámites oficiales incumplidos, con empleados ineficientes y seguramente mal elegidos, falta de experiencia en las funciones operativas del negocio, especialmente el cómo vender a precios razonables y competitivos sus productos o servicios, logrando márgenes de utilidad aceptables y, por supuesto, la odisea de cobrar por lo vendido a tiempo para poder sobrevivir y ser autosuficiente.

c) Una tensión nerviosa o estrés que pueden llegar a niveles peligrosos en el dueño, sus familiares cercanos y sus socios. 

d) Todo lo anterior aunado a que los recursos invertidos en el negocio van disminuyendo y empieza o se agudiza la falta de liquidez.

En mi vida empresarial he participado (y sigo haciéndolo) en varios negocios desde su planeación preliminar, en su etapa heroica y después. Ha habido momentos en que quisiéramos tirar la toalla e irnos de vacaciones o los famosos “viernes sociales” que no tienen nada que ver con pasear con la novia o irse con los amigos a jugar dominó, sino más bien con conseguir urgentemente que nos paguen (o la moderna transferencia electrónica) para poder cubrir la renta, el teléfono y la luz… además de la raya.

Lo más importante de esa época tan complicada es sobrevivirla, aprender de los errores y continuar tomando decisiones operativas y directivas adecuadas.

La etapa heroica termina usualmente en varios meses y las empresas que continúan con sus dueños un tanto golpeados, pero más maduros, entran a las diferentes fases de un negocio como son el crecimiento, consolidación y madurez. Muchos asesorados me han dicho que llevan décadas de estar en época heroica, pero la realidad, les contesto, es un periodo corto y ahora ya están en la etapa de “crisis”, como ha estado el mundo desde hace décadas. Ni modo.

Amigos emprendedores, seguramente ustedes deben tener muchos ejemplos o anécdotas de su época heroica, algunas muy duras, otras alegres, pero les aseguro que todas esas experiencias son básicas para su formación personal y dignas de admiración.

Cuando le preguntan a un emprendedor en época heroica como está, él contesta que bien, que todas las noches duerme como “un bebe” y, aclara, “me despierto cada dos horas llorando”.

Poner un nuevo negocio es una hazaña en este mundo turbulento, pero el que lo logra tiene una satisfacción personal de hacer realidad su proyecto, mejorar su situación económica. Pero les advierto que esto es solo el principio y deben tomarlo con filosofía.

Asesorías: 55 19929283