Ser cura, profesión de alto riesgo

México es el país más peligroso para ministros de culto en América Latina, de acuerdo con el Departamento de Estado de EU

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Sacerdortes

Ser cura en México se ha convertido en una actividad de alto riesgo, afirmó el sacerdote católico Omar Sotelo, director del Centro Católico Multimedial (CCM), al señalar que en los últimos cinco años se han multiplicado los asesinatos y ataques.

En entrevista con Excélsior, Sotelo Aguilar refirió que con el asesinato del padre Javier García Villafañe, en Michoacán el pasado 22 de mayo, suman nueve sacerdotes muertos por ataque directo del crimen organizado de 2018 a la fecha.

Dichos episodios, refirió, si bien son reflejo de la situación de violencia que impera en distintas zonas del país, tienen una situación particular, porque los ministros de culto son estabilizadores sociales.

El sacerdocio es una profesión de riesgo, porque cuando un narcotraficante o el crimen organizado asesina a un cura, no asesina una persona como tal, el cura en su comunidad es un estabilizador social.

Las parroquias no sólo prestan un servicio pastoral, sino dan una gran cantidad de ayuda, de servicios de salud, en protección de derechos humanos, de albergues, migrantes y más. Entonces, cuando se asesina un cura, se desestabiliza la comunidad”, señaló.

De acuerdo con el Informe 2022 sobre Libertad Religiosa Internacional, elaborado por el Departamento de Estado de Estados Unidos, México es el país de mayor riesgo en América Latina para los ministros de culto.

El documento publicado este mes en Washington, indica que en México los líderes religiosos a menudo participan en la política y activismo social y, por lo tanto, son vulnerables a la violencia generalizada.

Los incidentes de violencia contra dirigentes religiosos no parecen basarse únicamente en la identidad religiosa. México es el país más violento para los sacerdotes en América Latina por 14º año consecutivo”, detalla el informe.

Asociaciones religiosas y no gubernamentales han manifestado que los grupos criminales señalan como posible blanco de ataque a sacerdotes católicos y otros líderes religiosos, porque ellos condenan las actividades delictivas y porque las comunidades los ven como figuras de autoridad moral.

En julio de 2022, la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, emitió una declaración pidiendo a las autoridades que frenaran la persecución, represión e intimidación de sacerdotes, tras el arresto de siete ministros de culto y representantes de la iglesia.

VISIBILIZAR CRÍMENES

El padre Omar Sotelo, director del CCM y cuyo trabajo de recuento de casos de asesinatos y violencia hacia religiosos es utilizado por el Departamento de Estado de EU para sus informes, indicó que estos ataques deben ser visibilizados para evitar el aumento.

Todos somos corresponsables de lo que nos pasa, somos más la gente que estamos en contra de la violencia y los que tenemos que colaborar para erradicarla”, refirió.

Comentó que sacerdotes y pastores en México no están exentos de la violencia en distintas zonas del país, y al igual que otras profesiones, son presa del crimen organizado, situación que debe verse como parte de la realidad para enfrentarla con estrategias pacíficas.

México ha sido uno de los primeros países donde ser cura es un riesgo. Un país donde supuestamente no vivimos en guerra, no tenemos problemas bélicos, pero en América Latina, el país donde más curas han asesinado”, expuso.

Sotelo Aguilar comentó que pese a los hechos de violencia, las iglesias deben continuar con las puertas abiertas.

Tienen que ser casas de puertas abiertas para todos, incluso para aquellos que le hacen daño a la iglesia. El sacerdote se debe a su pueblo, vive con su pueblo y sufre con su pueblo”, comentó.

EU ANALIZA ATAQUES

En el Informe 2022 sobre Libertad Religiosa Internacional, el Departamento de Estado puso énfasis en el aumento de violencia contra ministros de culto en México, con actos de extorsión, secuestro, cobro de piso a iglesias y asesinatos.

La organización no gubernamental (ONG) Catholic Multimedia Center (CMC) reportó 800 incidentes de extorsión y amenazas contra sacerdotes en todo el país, entre octubre de 2021 y octubre de 2022”, indica el análisis.

El embajador de Estados Unidos, Ken Salazar, ha escuchado las inquietudes de distintas congregaciones religiosas en México, incluidas la comunidad judía, iglesias cristianas-evangélicas e Iglesia Católica, por actos de violencia, discriminación o amenazas.

NUEVE ASESINATOS

El pasado 22 de mayo, en la carreta Cuitzeo-Huandacareo, Michoacán, fue asesinado el sacerdote Javier García Villafañe.

Con este asesinato suman nueve los sacerdotes asesinados en lo que va de la presente administración.

En 2019, fue asesinado el padre José Martín Guzmán Vega, de 55 años, en la comunidad de Cristo Rey de la Paz, ejido Santa Adelaida, de la diócesis de Matamoros.

En agosto de 2021, fue ultimado el padre José Guadalupe Popoca Soto, de 42 años, párroco de San Nicolás de Bari en Galeana, Zacatepec, diócesis de Cuernavaca, Morelos.

En el mismo año, el párroco Gumersindo Cortés González, de la diócesis de Celaya, fue asesinado. La Fiscalía de Guanajuato reportó el hallazgo del cuerpo, con huellas de violencia. El sacerdote estaba desaparecido desde el sábado 27 de marzo de ese año.

También en 2021, Fray Juan Antonio Orozco Alvarado, de 33 años, fue víctima de un fuego cruzado. El religioso y párroco y otros laicos, quedaron atrapados en un enfrentamiento entre cárteles rivales en Mezquital, Durango.

En 2022, fue asesinado el sacerdote José Guadalupe Rivas. Su cuerpo fue hallado cerca de la Hacienda Santa Verónica en Tecate, Tijuana.

El año pasado, los padres jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, fueron masacrados al interior de la misión, en Cerocahui, Chihuahua.

El pasado 11 de febrero, fue ultimado con tiros de escopeta por la espalda el párroco José Angulo Fonseca. Los hechos ocurrieron en el municipio de Atotonilco el Alto, Jalisco.

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