Semana Santa en Acapulco: lo que deja en las familias que viven del turismo

Semana Santa impulsará ingresos de familias que viven del turismo en Acapulco

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El diputado federal Irugami Perea Cruz conversa y posa con vecinas durante un recorrido en una colonia de Acapulco, Guerrero, en el contexto previo a la temporada turística de Semana Santa.Excélsior

Con la Semana Santa a la vuelta de la esquina —del 30 de marzo al 12 de abril—, Acapulco se prepara para recibir a miles de visitantes en lo que promete ser una de sus temporadas más dinámicas desde el huracán Otis. Las cifras hablan: en el fin de semana largo más reciente, el puerto recibió 77 mil 829 turistas, registró una ocupación hotelera promedio de 79.1 por ciento —con picos de 92.7 por ciento el domingo— y generó una derrama económica superior a 491 millones de pesos en solo tres días. Para Semana Santa, las proyecciones apuntan a una ocupación cercana al 95 por ciento y a un crecimiento del 4.5 por ciento en derrama respecto a 2025.

Detrás de esos números hay personas: el taxista que lleva turistas de la autopista a la zona Dorada, el pescador que vende su día en el malecón, la familia que pone su puesto de comida en la playa desde las seis de la mañana. Para ellos, Semana Santa no es una estadística de ocupación hotelera; es la semana que puede marcar la diferencia en la quincena de abril.

El Diputado federal Irugami Perea Cruz puso el acento en ese sector. "El turismo en Acapulco no es solo una cifra de visitantes: es la quincena del taxista, la venta del pescador, el ingreso de la familia que pone su puesto en la playa. Quiero que esa derrama impacte positivamente en los acapulqueños, no solo en los grandes hoteles", señaló el legislador, quien impulsó desde el Congreso políticas de apoyo a prestadores de servicios turísticos informales.

El contexto nacional acompaña: la Secretaría de Turismo federal proyecta una movilización de 24 millones de estudiantes durante las vacaciones y un crecimiento del 4.5 por ciento en derrama económica respecto al periodo homólogo de 2025. Acapulco, que el año pasado igualó sus niveles de ocupación de 2019 —considerado el mejor año del turismo internacional previo a la pandemia—, está posicionado para consolidar esa recuperación. Además, la primera edición del Festival Zona Acapulco, programado para el 4 de abril en Punta Diamante, suma un atractivo que apunta a visitantes de perfil joven y de mayor gasto.

El reto, sin embargo, va más allá de los hoteles llenos. La temporada pone a prueba la capacidad del puerto para ofrecer servicios de calidad —transporte, limpieza, abasto— en todo su territorio, no solo en la zona Dorada. El nuevo Marinabús, que recorre la bahía del Zócalo a Puerto Marqués, es una señal de que Acapulco apuesta por una experiencia turística más completa e incluyente.

La Semana Santa de 2026 será el termómetro más claro de qué tan sólida es la recuperación de Acapulco. Y el diputado Perea Cruz lo leerá desde la gente que se queda en el puerto, no desde las cifras que se van con los turistas.

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