El caso de "El May" reaviva el debate sobre monetizar tragedias en redes sociales

Especialistas en comunicación digital identifican este tipo de situaciones con el término sadfishing, una práctica que consiste en exagerar o dramatizar problemas personales o emocionales con el objetivo de atraer atención, interacción o muestras de apoyo por parte de la audiencia.

Por: Carolina Rojo

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Excélsior

El caso del creador de contenido Brandon Hernández, conocido como "El May", reavivó la discusión sobre los límites entre solicitar ayuda económica de manera legítima y convertir una tragedia personal en contenido para generar ingresos y alcance en plataformas digitales.

Una historia emotiva, un video con millones de reproducciones y una cuenta para recibir donaciones pueden bastar para que una tragedia personal se convierta en un fenómeno viral. En redes sociales, donde la atención es uno de los activos más valiosos, la línea entre la solidaridad y el aprovechamiento de la empatía pública suele ser cada vez más difícil de distinguir.

En México, el escenario favorece este tipo de fenómenos. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), durante 2024 más de 100 millones de personas utilizaron internet y nueve de cada diez usuarios accedieron a redes sociales, un ecosistema donde las historias personales pueden llegar a millones de personas en cuestión de horas.

El caso de Brandon Hernández, "El May"

El debate volvió a cobrar fuerza tras el caso de Brandon Hernández, conocido en redes sociales como @soy_elmay, quien comenzó a documentar la hospitalización de su esposa luego de una cesárea realizada en un hospital privado de la Ciudad de México.

En sus publicaciones denunció presuntas irregularidades médicas y pidió tanto oraciones como apoyo económico para enfrentar la situación, lo que generó una amplia respuesta entre sus seguidores y millones de reproducciones en plataformas como Facebook e Instagram.

Sin embargo, conforme aumentó la exposición del caso, también crecieron los cuestionamientos. En redes sociales, diversos usuarios comenzaron a acusarlo de lucrar con la enfermedad de su esposa, además de señalar que habría rechazado ofrecimientos de ayuda legal y de traslado médico.

Hasta el momento no existe un dictamen público que confirme una presunta negligencia médica, pero tampoco una resolución oficial que descarte esa posibilidad. La ausencia de información verificable ha mantenido dividido al público entre quienes respaldan al creador y quienes consideran que está aprovechando la situación.

¿Qué es el sadfishing?

Especialistas en comunicación digital identifican este tipo de situaciones con el término sadfishing, una práctica que consiste en exagerar o dramatizar problemas personales o emocionales con el objetivo de atraer atención, interacción o muestras de apoyo por parte de la audiencia.

El concepto no implica que toda persona que solicite ayuda esté actuando de manera indebida. La diferencia radica en la transparencia con la que se presentan los hechos y en la claridad sobre el destino de los recursos que eventualmente se reciben.

Por ello, el debate no gira únicamente en torno a un caso particular, sino sobre cómo distinguir una petición legítima de apoyo de una estrategia que utilice la tragedia como herramienta para incrementar el alcance, las reproducciones o los ingresos.

Donaciones sin obligación de transparentar recursos

El crecimiento de estas campañas también está relacionado con la popularidad del financiamiento colectivo.

GoFundMe, considerada una de las principales plataformas de recaudación en el mundo, informa que ha canalizado más de 30 mil millones de dólares en donaciones desde 2010. Aunque la empresa cuenta con un programa de garantía y reembolso para determinados casos de fraude, no exige que los organizadores comprueben públicamente el destino final de los recursos obtenidos.

Esta situación ha generado cuestionamientos sobre la necesidad de contar con mayores mecanismos de transparencia cuando las campañas alcanzan gran difusión en redes sociales.

Verificar antes de donar

Los especialistas recomiendan que la empatía vaya acompañada de verificación, especialmente cuando las solicitudes de apoyo se difunden principalmente mediante videos emotivos, mensajes que cambian con el tiempo o cuentas bancarias sin información adicional.

La recomendación cobra relevancia en un contexto donde, según estimaciones de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), alrededor de 13.5 millones de personas en México han sido víctimas de algún fraude digital en los últimos años.

Solicitar información clara sobre el caso, verificar la existencia de documentos o reportes oficiales y revisar la transparencia en el manejo de los recursos puede ayudar tanto a proteger a quienes realizan donaciones de buena fe como a brindar mayor credibilidad a quienes realmente enfrentan una situación de emergencia.

El caso de Brandon Hernández reabrió una discusión que trasciende a un solo creador de contenido: en la era de las redes sociales, el reto consiste en encontrar el equilibrio entre la solidaridad y la verificación para evitar que la empatía se convierta en una oportunidad de negocio.