Obesidad y menopausia elevan el riesgo cardiovascular en mujeres; alertan sobre síntomas silenciosos
La cardióloga Rosa María Vargas Guzmán advierte que obesidad, hipertensión y menopausia aumentan el riesgo cardiovascular femenino.

La obesidad no puede considerarse una condición metabólicamente saludable y representa uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares, advirtió la doctora Rosa María Vargas Guzmán, cardióloga y especialista en obesidad y metabolismo.
Durante una entrevista con la conductora Ethel Soriano en Imagen Radio, la especialista explicó que la obesidad está asociada a múltiples alteraciones metabólicas, por lo que descartó la existencia de personas con obesidad que se mantengan completamente sanas desde el punto de vista cardiovascular.
Indicó que esta enfermedad puede estar relacionada con diversos factores, entre ellos la deficiencia de vitamina D, los trastornos por atracones, la depresión y los cambios hormonales asociados con la menopausia.
Vargas Guzmán señaló que en las mujeres la disminución de los niveles de estrógenos durante la perimenopausia y la menopausia deja al descubierto problemas cardiovasculares que antes podían permanecer ocultos. De hecho, destacó que alrededor de la mitad de las mujeres que desarrollan hipertensión se encuentran en alguna de estas etapas.
La especialista alertó que la hipertensión arterial suele evolucionar sin síntomas evidentes en sus primeras fases, por lo que recomendó realizar mediciones periódicas de la presión arterial. Explicó que una presión de hasta 130/80 milímetros de mercurio se considera dentro de parámetros aceptables.
Respecto a los infartos, advirtió que las señales de alerta en las mujeres pueden ser distintas a las que comúnmente presentan los hombres. Entre los síntomas previos más frecuentes mencionó el cansancio extremo, la fatiga persistente y molestias leves en el pecho, lo que puede retrasar la búsqueda de atención médica.
Para reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, recomendó mantener controlados los niveles de colesterol y glucosa, vigilar la resistencia a la insulina y realizar actividad física de manera regular.
Sobre los medicamentos utilizados para la pérdida de peso, como la semaglutida y la tirzepatida, subrayó que su uso debe estar supervisado por especialistas, ya que pueden generar efectos secundarios que varían de acuerdo con las condiciones de cada paciente.
La cardióloga enfatizó que el tratamiento de la obesidad debe abordarse de manera integral, considerando tanto los factores metabólicos como los hormonales y emocionales que influyen en su desarrollo y en el riesgo cardiovascular asociado.