Resiliencia tras los sismos del 19-S
El 19S recuerda que los sismos pueden dejar secuelas emocionales como TEPT; especialistas recomiendan reforzar redes de apoyo y buscar atención profesional.

Es estrés postraumático (TEPT) puede aparecer por diversos motivos, pero es posible enfrentarlo de una manera profesional, debido al impacto psicológico, como consecuencias que se presentan luego de sismos tan devastadores como el de 1985 y 2017 en México.
Este padecimiento puede aparecer semanas o meses después de un desastre y afectar la vida cotidiana, si no se detecta y atiende a tiempo.
La salud mental se ve afectada generalmente cuando ocurren terremotos, huracanes, inundaciones o incendios, dejando a su paso pérdidas materiales y humanas.
Los desastres generan secuelas emocionales profundas que afectan la salud mental de las personas y su capacidad para retomar la vida cotidiana.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), hasta un 30 por ciento de las personas expuestas directamente a desastres de gran magnitud presentan síntomas como ansiedad intensa, insomnio, pesadillas, sobresaltos constantes o evitar lugares y situaciones que recuerden el evento.
“Reconocer los síntomas es el primer paso para buscar ayuda. El estrés postraumático no es debilidad, sino una respuesta natural del cerebro ante una amenaza extrema”, explicó la doctora Cynthia Vega, directora de Relaciones Médicas de PiSA Farmacéutica.
“En fechas como el 19S es común que se intensifiquen las emociones, por lo que es recomendable reforzar las redes de apoyo, mantener rutinas saludables y, si es necesario, acudir con un especialista en salud mental”, explicó.
Las soluciones son diversas con terapias psicológicas como la terapia cognitivo-conductual o la terapia de exposición, así como intervenciones médicas cuando los síntomas afectan de forma severa la vida diaria.
La detección temprana puede reducir el riesgo de complicaciones como depresión, consumo problemático de sustancias o aislamiento social.
La resiliencia, entendida como la capacidad de adaptarse y recuperarse frente a la adversidad, es una de las fortalezas más visibles en la sociedad mexicana. La solidaridad comunitaria, las brigadas de ayuda y la reconstrucción colectiva son ejemplos de cómo, incluso ante la tragedia, es posible generar vínculos y aprendizajes que fortalecen a las personas y comunidades.
La especialista agregó que los simulacros y conmemoraciones son efectivos, que tienen el objetivo de ofrecer un espacio para el acompañamiento emocional y la reflexión sobre la importancia de cuidar la salud mental después de un desastre.
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