Reconstruyen cuerpos e identidades: La labor humana y tecnológica de la UNAM

Con escáneres digitales, modelos tridimensionales y cortes de precisión desarrollan en la Unidad de Órtesis y Prótesis de la UNAM una pieza “humana” que busca más que reparar la estructura física

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Fotos: Gustavo Pacheco y Especial

Un niño de 12 años llegó a la Unidad de Órtesis y Prótesis de la UNAM. Había nacido sin parte de su mano. Aquel encuentro cambió la vida del paciente, pero también la de Juan David Orozco, uno de los ortesistas de esta unidad y quien recuerda ese momento como si fuera ayer.

Todos los usuarios son especiales, pero hay casos que no se olvidan”, dice Juan David, quien lleva más de 25 años ayudando a personas a recuperar su autonomía. Ese niño fue su primer paciente pediátrico. También fue el primero al que le diseñaron una prótesis de miembro superior en esta unidad, ubicada en el campus Juriquilla de la UNAM.

Desde entonces, muchos pacientes han pasado por sus manos: una nueva historia, una necesidad que obliga a comenzar de nuevo. Nada es un estándar en este laboratorio en el que la precisión y la medida se caracterizan o como dice Juan David Orozco: “Una prótesis no es sólo una pieza: es parte de su cuerpo, de su vida”.

EL CUERPO COMO PUNTO DE PARTIDA

En esta unidad de la UNAM, los pacientes que han perdido una extremidad —ya sea por accidente, enfermedad o condición congénita— son atendidos por un equipo que entiende que rehabilitar no es sólo colocar un dispositivo. Aquí convergen protesistas, médicos, fisioterapeutas, nutriólogos y psicólogos. Juntos acompañan al usuario desde el primer molde hasta el último ajuste.

Además de ser un espacio de atención clínica, esta unidad también forma parte de la licenciatura en Órtesis y Prótesis, única en su tipo en México. Ahí se entrenan los futuros profesionales que no sólo aprenderán a fabricar dispositivos, sino también a escuchar, observar y adaptarse al cuerpo real de cada persona.

LA INGENIERÍA DETRÁS DE LA REHABILITACIÓN

Hasta hace pocos años, el proceso iniciaba con un molde de yeso. Hoy, la tecnología ha transformado esa técnica: escáneres digitales, modelos tridimensionales, cortes de precisión.

“Antes lo hacíamos todo con yeso; ahora podemos fresar el molde en espuma de poliuretano”, cuenta Juan David, mientras señala una pieza perfectamente tallada. Es parte del proceso en el área de manufactura avanzada, donde también se diseñan y fabrican componentes para otros sectores.

A cargo de este laboratorio está el ingeniero Azael Xolalpa. No trata directamente con pacientes, pero cada día trabaja con los materiales que luego formarán parte de su recuperación. Entre máquinas industriales que cortan aluminio o acero inoxidable o impresoras 3D, Azael muestra una pieza recién fresada.

De un bloque macizo podemos arrancar material hasta obtener un componente que se adapte perfectamente al cuerpo humano”.

Una de las piezas es tan parecida a una parte comercial como lo sería una llave inglesa a otra en una ferretería. Pero ésta fue creada desde cero dentro de la unidad.

Muchas partes todavía llegan del extranjero, pero al poder producirlas aquí reducimos costos, tiempos… y también podemos personalizar”, explica.

LA FISIOTERAPIA Y LA PSICOLOGÍA

En la Unidad de Investigación en Órtesis y Prótesis de la UNAM, la atención es integral por diseño. Cada usuario es evaluado desde distintos frentes: recibe valoraciones fisioterapéuticas, sociales, médicas, biomecánicas y neuropsicológicas. Es un modelo que busca no sólo reparar un cuerpo, sino acompañarlo a reconstruir su identidad.

La fisioterapia, por ejemplo, acompaña el proceso motor: ejercicios de fuerza, equilibrio y marcha permiten al usuario reaprender cómo moverse con su nueva prótesis. La nutrición se vuelve aliada del cuerpo: mejora la salud del muñón, favorece la cicatrización y aporta lo necesario para fortalecer músculos, especialmente en pacientes con enfermedades crónicas.

Y la psicología se encarga de la otra parte: la que no se ve en los escáneres ni se mide en milímetros. Aceptar la pérdida, reconstruir la imagen corporal y encontrar sentido después del trauma.

EL COSTO DE UNA PRÓTESIS

Si la tecnología da forma a las prótesis y los terapeutas al cuerpo, en la parte administrativa es donde se define qué tan accesible será esa reconstrucción.

Mariela Rosas Salinas es la jefa administrativa de la unidad y su oficina es el lugar por donde pasa todo, desde una cotización por una rodilla hidráulica hasta la compra de jabón para los laboratorios.

Todos los usuarios que acuden a fisioterapia, por una órtesis o por una prótesis, siempre vienen conmigo”, dice.

Su tarea es hacer que todo funcione sin que los costos se disparen. Y lo logra con una regla clara: aquí no se cobra mano de obra, ni instalaciones, sólo el costo de los materiales.

El modelo es autosustentable. Todo lo que los pacientes pagan —una vez aceptada su cotización— se destina a comprar los componentes específicos que requiere su dispositivo. Mariela gestiona cotizaciones con proveedores autorizados, calcula tiempos de entrega, revisa si hay stock y se asegura de no pedir de más.

No vamos a gastar todo el dinero del paciente, sólo lo necesario”, aclara.

Aunque muchas piezas provienen del extranjero, algunos proveedores permiten descuentos o pagos con crédito a 30 días. Si el usuario no puede cubrir el monto completo en una sola exhibición, puede fraccionar su pago en un periodo máximo de tres meses, aunque esto sucede en contados casos cuando hay un apoyo del gobierno o de alguna institución de salud.  Mientras tanto, tiene acceso a fisioterapia y otras áreas del protocolo.

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UNAM transforma vidas con prótesis hechas a medida

EL ALTA DE UN PACIENTE

Cuando el paciente ya puede caminar sin muletas, cuando mantiene el equilibrio por sí solo, cuando ya no necesita apoyos externos más que su nueva prótesis, entonces puede llevársela a casa. Pero incluso en ese punto, Juan David Orozco no lo suelta del todo.

Seguimos monitoreando su caso. Si no hubo un cambio en el volumen del muñón, si todo va bien, entonces sí: se fabrica el socket definitivo y se ensambla la prótesis completa”, explica.

El dispositivo final suele tener un recubrimiento de fibra de carbono: resistente, ligero y hecho a medida. A partir de ahí, se inicia la vida con la prótesis, ahora no sólo en sesiones de terapia, sino en la rutina diaria: caminar por la casa, salir al mercado, regresar al trabajo.

Para Juan David, cada vez que un paciente se va caminando es también una forma de aprender, una lección de vida.

A veces nosotros nos ahogamos en un vaso de agua con nuestras preocupaciones. Y luego ves a un paciente que se levanta cada día, que vuelve a empezar, y te das cuenta de lo mucho que te enseñan”, destaca.

En este lugar —donde se escanean muñones, se tallan moldes con robots y se firman órdenes de compra— también se celebran pequeños milagros: una adulta mayor que vuelve a caminar sin ayuda, un hombre que dejó las muletas para volver a caminar sin apoyo o la de un niño que irá a la secundaria por primera vez con una mano nueva.

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