Quema del Judas, arte efímero y tradición que perdura
La fusión de la cartonería y la pirotecnia convierten a la Quema del Judas en una tradición obligada de Semana Santa; el Museo Dolores Olmedo la llevó a cabo en este sábado de Gloria

CIUDAD DE MÉXICO
Es el arte efímero en su máxima expresión. Figuras de cartón dignas de ser conservadas en museos son reventadas con cohetones.
La Quema de Judas funde dos artes. La cartonería y la pirotecnia.
La cartonería fue hecha arte entre la Familia Linares, en el rumbo de La Merced, donde a inicios del Siglo XX comienzan a dar forma a los Judas como los conocemos que son retomados por Diego Rivera como parte de su imaginario.
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La pirotecnia, en tanto, se ha convertido en una forma de arte, vida -y de muerte- en Tultepec, Estado de México, de donde provienen los artesanos que dieron forma al despliegue que se realiza la tarde del sábado de Gloria en el Museo Dolores Olmedo.
El arte tiene la virtud de conmover al espectador, de llevarlo de la alegría a la sorpresa en un instante.

Y esto se logra con el constante reventar de los cohetones, los interminables chifladores, y las figuras de cartón que lo mismo preparan carnitas de cerdo, que un ciclista que corre como centella, un gimnasta inagotable, o un jinete que cabalga a una velocidad de vértigo.
Pero la real quema se realiza en un extremo del enorme jardín del Dolores Olmedo. Eso sí, sin tintes políticos, como sucede en otras zonas de la Ciudad. Ahí se queman siete figuras, de las que una correspondía al tradicional Judas.

También fueron pasados por cohetones: una efigie de la pintura Fusilero Marino, de Diego Rivera; de Frida Kahlo, su efigie autobiográfica: La Columna Rota: Y para finalizar la propia Dolores Olmedo.
Así, en medio del estallido de cohetones, esta forma de arte efímero ilumina la tarde y deja un sueño: Que alguna vez esta quema se realice al anochecer para que su belleza sea aún más poderosa.
*brc
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