Proyecto Colmena de la UNAM, hacia la Luna: Histórica misión mexicana

El cohete Vulcan, que despegó con algunos problemas, lleva instrumentos de siete países, entre ellos los diminutos robots unamitas

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Si todo sale bien, se espera que el cohete Vulcan aterrice a mediados de febrero. Fotos: Especial

La primera misión desde Latinoamérica a la Luna, diseñada y construida en el Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM, tuvo una falla en el sistema de propulsión que la limitará a capturar datos durante la misión 

Colmena comenzó su viaje de 400 mil kilómetros al satélite natural de la Tierra, a bordo de la nave Peregrin, de la empresa Astrobotic, impulsada por el cohete Vulcan Centauro, que despegó de Cabo Cañaveral, Florida, Estados Unidos ayer, sin embargo, a las pocas horas perdió energía por un problema en los paneles. 

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 La falla dentro del sistema de propulsión está causando una pérdida crítica en el propulsor. El equipo está trabajando para tratar de estabilizar esta pérdida, pero, dada la situación, hemos priorizado maximizar la ciencia y los datos que podemos capturar. Actualmente estamos evaluando qué perfiles de misión alternativos pueden ser factibles en este momento”, informó Astrobotic en un comunicado.

Por la mañana, la UNAM destacó que la misión es un hito tecnológico en sí mismo, ya que ir a la Luna es una de las actividades más complejas que puede realizar la civilización humana hoy en día.

Gustavo Medina Tanco, responsable de la Misión Colmena y del Laboratorio de Instrumentación Espacial (LINX) del Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional, explicó que toda  la carga útil fue desarrollada en LINX y validada en una serie de pruebas largas y exhaustivas en México, primero, y en Estados Unidos después, cuando se integró a la nave Peregrine y, finalmente, fueron montadas en el cohete Vulcan Centauro.

Colmena es un conjunto de cinco microrobots, cada uno de 12 centímetros de diámetro y una masa inferior a 60 gramos, así como un módulo de despliegue y telecomunicaciones -llamado TTDM-, que suman con una masa total de 600 gramos, y tienen dos objetivos: el primero es estudiar, a partir de la ingeniería, los problemas a los que se enfrentan dichos artefactos en el hostil ambiente espacial y caracterizarlos.

Como segundo objetivo tiene analizar cómo es la capa de polvo cercana a la superficie de la Luna, mejor conocida como regolito, cuáles son sus características, los parámetros que definen sus propiedades físicas, a fin de conocer cómo afecta las telecomunicaciones, entre otros problemas.

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EXPRESIDENTES DE EU VIAJAN AL ESPACIO

Dentro del Vulcan Centaur, además de la misión mexicana Colmena y equipo robótico de Reino Unido, viaja una carga de Celestis, compañía funeraria que utiliza el espacio exterior como un cementerio.

En dicha misión, denominada Enterprise Flight, se enviaron 265 cápsulas con restos humanos así como muestras de ADN de los expresidentes estadunidenses John F. Kennedy, George Washington y Dwight Eisenhower.

Además, fueron incluidos el creador y varios miembros del elenco de la serie de televisión original Star Trek, así como Philip Chapman, seleccionado para el cuerpo de astronautas del Apolo en 1967, aunque nunca viajó al espacio.

LOS ROBOTS LUNÁTICOS DE LA UNIVERSIDAD

En entrevista con Pascal Beltrán del Río, para Imagen Radio, el investigador del Instituto de Astronomía de la UNAM, José Franco López, explicó que esta misión es “un primer intento de tener una visualización más clara de cuáles son los recursos que hay en la Luna para poder establecer, en un futuro, una base que ya pueda tener de manera sostenida una tripulación humana”.

Sin embargo, posee una segunda particularidad, y es que abordo se encuentran robots, desarrollados por la máxima casa de estudios, que formarán parte de este sondeo de la superficie lunar.

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Franco López detalló que son cinco robots los que se lanzan, estarán alimentados por paneles solares, “cada uno va a ser autónomo”, explicó, “pero va a comunicarse con los demás para hacer un enjambre”.

Dijo que se trata de “un proyecto de prueba”, y se espera que siente las bases para que, a futuro, se envíen “robots bastante más grandes que puedan hacer, de manera autónoma, minería tanto en la Luna como en asteroides”. Se trata de la primera misión espacial en la que colabora la UNAM, a través de su Instituto de Ciencias Nucleares, el cual “ha estado trabajando en un laboratorio de desarrollo espacial durante los últimos 10 años.

El proyecto contó con la colaboración de más de 250 estudiantes y varios investigadores, encabezados por Gustavo Medina.

cva