Fraternidad San Pío X desafía al Vaticano
Este grupo anunció que realizará la consagración de nuevos obispos el próximo 1 de julio sin el mandato del papa León XIV, una decisión que han advertido que constituiría la ruptura de la comunión eclesial

En México, a la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX) se le reconoce por preservar la misa católica tradicional en latín y contar con más de 40 capillas, iglesias, prioratos y misiones, donde celebran la eucaristía 14 sacerdotes.
Cientos de personas en el país acuden a sus templos donde se oficia la misa tridentina, conforme al misal romano de 1962, promulgado por el papa Juan XXIII; las mujeres cubren su cabeza con una mantilla y la vestimenta de ellas y ellos busca ser pulcra durante el rito religioso.
Desde mediados de febrero en su sitio web de México, la FSSPX ha brindado información en la cual se reconoce la posibilidad de que el Vaticano, con el actual papado de León XIV, declare cismática a la orden religiosa, con sede en Suiza, y se dé un rompimiento total con los superiores de la congregación.
“Somos perseguidos por guardar la tradición litúrgica”, se lee en una publicación de su página web en México y en otra se puntualiza: “La fraternidad no es cismática”.
¿Cómo inició este último capítulo de la congregación?
El pasado 2 de febrero, el superior de la FSSPX, Davide Pagliarani, comunicó la decisión de realizar nuevas ordenaciones de obispos el próximo 1 de julio, ya que actualmente la congregación sólo cuenta con dos de edad avanzada, y ellos a su vez son los únicos que tienen la facultad de ordenar sacerdotes para mantener vivo su ministerio.
“Le expresó (el superior de la FSSPX a León XIV) abiertamente y explícitamente la necesidad particular de la fraternidad de asegurar la continuidad del ministerio de sus obispos, que recorren el mundo desde hace cerca de 40 años, para responder a los numerosos fieles apegados a la tradición de la iglesia y deseosos de que sean conferidos, para el bien de sus almas, los sacramentos del orden y de la confirmación”, dice la comunicación oficial de la congregación.
Fue así que para el pasado 12 de febrero se reunieron el cardenal Víctor Manuel Fernández, prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe del Vaticano, y Davide Pagliarani, sin lograr acuerdo sobre la solicitud planteada.
El Vaticano advirtió que proceder a la ordenación de obispos sin mandato del papa León XIV constituiría un cisma, es decir, una división de la FSSPX de la iglesia, precisando que se podría mantener un diálogo abierto con la congregación si ésta no procede en la anunciada designación episcopal.
“La ordenación de obispos sin el mandato del santo padre, quien ostenta la suprema potestad ordinaria, plena, universal, inmediata y directa, implicaría una ruptura decisiva de la comunión eclesial, cisma, con graves consecuencias para la fraternidad en su conjunto”, detalla la respuesta oficial de el Vaticano del 12 de febrero.
El consejo general de la FSSPX comunicó formalmente el pasado 19 de febrero que procederá a la ordenación de obispos el próximo 1 de julio, desatendiendo la petición del Vaticano de suspender dicho acto, como condición previa para reanudar el diálogo teológico.
“Sólo cuando se mencionan las consagraciones episcopales se propone la reanudación del diálogo, que aparece, por tanto, como dilatorio y condicionado. En efecto, la mano tendida para la apertura al diálogo va acompañada, lamentablemente, de otra mano ya dispuesta a infligir sanciones.
“Se habla de ruptura de la comunión, de cisma y de graves consecuencias. Más aún, esta amenaza es ahora pública, lo cual crea una presión difícilmente compatible con un verdadero deseo de intercambios fraternos y de diálogo constructivo”, asegura el padre Pagliarani, superior de la FSSPX, en la respuesta enviada al Vaticano.
RUPTURA INICIÓ EN 1988
El fundador de la FSSPX, el arzobispo Marcel Lefebvre, fue excomulgado por la Iglesia católica en 1988, durante el papado de Juan Pablo II. La sanción se produjo luego de que Lefebvre consagró a cuatro obispos sin el mandato pontificio requerido, un acto que el Vaticano calificó como cismático.
Al día siguiente, el 1 de julio de 1988, la Santa Sede declaró que, conforme al derecho canónico, tanto él como los obispos consagrados habían incurrido en la excomunión latae sententiae (automática) por realizar un acto cismático y violar las leyes de disciplina de la Iglesia.
Aunque la fraternidad Sacerdotal San Pío X argumentó que no incurrió en falta, debido a un supuesto “estado de necesidad”, la excomunión fue declarada formalmente por la Santa Sede y Lefebvre murió en 1991 sin que esta fuera levantada.
Sin embargo, en 2009 el papa Benedicto XVI levantó la excomunión a los cuatro obispos ordenados por el fundador de la FSSPX en 1988, aunque la situación canónica de la fraternidad continuó en suspenso hasta la actualidad.
Es decir, mientras los actuales obispos, superiores, sacerdotes, religiosos y religiosas de la congregación son reconocidos por el Vaticano como parte de la Iglesia católica, no se ha establecido el criterio de pertenencia plena de la orden religiosa en comunión con Roma.
De acuerdo con estadísticas oficiales de la FSSPX, a nivel mundial cuenta con 2 obispos, 733 sacerdotes, 264 seminaristas, 145 hermanos (monjes), 88 oblatas y 250 hermanas (religiosas), con miembros y fieles de 50 nacionalidades y 47 años de edad en promedio.
MISAs EN LATIN
La Fraternidad Sacerdotal San Pío X se apega al rito de la misa católica anterior al del Concilio Vaticano II de finales de la década de 1960 y principios de 1970, es decir, mantiene el rito de la misa tridentina con el latín como lengua litúrgica, utilizando el misal romano de los papas San Pío V y Juan XXIII, editado en 1962.
Actualmente, a este tipo de misa católica, el Vaticano lo reconoce como “rito extraordinario” y se celebra en distintos países. En el caso de México, la misa tridentina se oficia por sacerdotes de la FSSPX y también por la Fraternidad Sacerdotal San Pedro (FSSP), ésta última en plena comunión y adscripción a Roma.
El papa Benedicto XVI señaló que “el misal romano promulgado por san Pío V, y nuevamente por el beato Juan XXIII, debe considerarse como expresión extraordinaria de la misma Lex orandi (la ley de la oración) y gozar del respeto debido por su uso venerable y antiguo”.
Sin embargo, el papa Francisco en la carta apostólica Traditionis custodes (Guardianes de la Tradición) señaló que “los libros litúrgicos promulgados por los santos pontífices Pablo VI y Juan Pablo II, en conformidad con los decretos del Concilio Vaticano II son la única expresión de la Lex orandi del Rito Romano.
A diferencia de la misa católica actual, en la tridentina, un sacerdote oficia el rito en latín de frente a la imagen Cristo en el altar y da la espalda a la feligresía, aunque el sermón si es en la lengua vernácula de cada país y de frente a los asistentes.
En la celebración litúrgica, se escuchan cantos gregorianos y las mujeres están con la cabeza cubierta con el velo. No es una imagen del México de hace un siglo, en parroquias de Guadalajara, Monterrey o la Ciudad de México, la misa antigua aún persiste en contadas parroquias, aunque en la inmensa mayoría está en desuso desde finales de la década de 1960.
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