Presidencia frena 'contrarreforma' en Veracruz; revisará bloqueos a la revocación de mandato

La intervención del Ejecutivo federal ocurre tras la aprobación de una reforma local que redujo los plazos y aumentó los candados municipales para activar este mecanismo ciudadano

La gobernadora del estado de Veracruz, Rocío Nahle, planteó ayudar a los municipios a cambio de una revisión exhausta.
La gobernadora del estado de Veracruz, Rocío Nahle.Especial

El Congreso de Veracruz exhibió una desarmonización de la reforma federal sobre revocación de mandato al bloquear la figura y ahora deberá corregir su legislación bajo la presión directa del Ejecutivo federal. Lo anterior tras el anuncio de que la Consejería Jurídica de la Presidencia revisará la reforma local, anunciado por la presidenta durante su conferencia matutina del pasado jueves.

La intervención federal llega después de que el Congreso veracruzano aprobó una contrarreforma que reduce de dos meses a 30 días el plazo para recolectar firmas y agrega un candado del 3% en 107 municipios, requisitos que especialistas consideran inviables y contrarios al diseño constitucional de la figura. La modificación, impulsada por el diputado del PVEM, Carlos Marcelo Ruiz, fue calificada como una “reforma constitucional inconstitucional” por el académico de la UV, Eduardo de la Torre Jaramillo, promotor de la acción ciudadana para activar la revocación en el estado.

De la Torre recordó que la reforma federal de 2021 obliga a los estados a armonizar la figura tal cual, sin añadir restricciones locales. Sin embargo, el Congreso de Veracruz no solo alteró los plazos y requisitos, sino que además lleva cuatro años y ocho meses sin expedir la ley secundaria, pese a múltiples sentencias de tribunales electorales que ordenan su emisión. “Si no hay ley secundaria, no puede haber revocación de mandato”, advirtió.

El académico señaló que la maniobra legislativa reproduce lo ocurrido en Hidalgo, donde la contrarreforma local hizo imposible reunir las 239 mil firmas requeridas y el proceso fracasó. “La presidenta no quiere repetir ese escenario en 2028, cuando le toque su propia revocación”, afirmó. Según su lectura, la presión federal busca evitar que los gobernadores de Morena utilicen candados locales para blindarse: “Si me voy yo, también se van ustedes”.

La revisión de la Consejería Jurídica abre la puerta a que el Congreso veracruzano tenga que corregir la reforma y finalmente emitir la ley secundaria antes de la primera semana de agosto, fecha límite marcada por el Código Electoral debido al inicio del proceso para renovar el Congreso local en noviembre. De la Torre anticipó que el Legislativo podría verse obligado a convocar una nueva sesión para revertir la contrarreforma y acatar la armonización federal.

“Quiero ver si son tan valientes de mandar al diablo a la presidenta”, dijo, tras recordar que la ciudadanía entregó más de 10,500 firmas y una iniciativa de ley que el Congreso ignoró desde noviembre pasado. Aseguró que la omisión legislativa y la contrarreforma constituyen una regresión democrática que niega a los veracruzanos su derecho humano a participar en un proceso de revocación de mandato.

Nahle evade hablar de la acotación

Por su parte, la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, minimizó la reforma que endurece los requisitos para solicitar la revocación de mandato y aseguró en una entrevista radiofónica que el tema “no le quita el sueño”, pero evadió pronunciarse sobre la acotación que el propio Congreso hizo al mecanismo de participación ciudadana.

Mientras la modificación reduce la posibilidad real de que la ciudadanía active una evaluación de su gobierno, Nahle optó por respaldar sin matices a los diputados de su coalición y repetir que “la ley se respeta”, sin explicar por qué la mayoría oficialista decidió cerrar aún más la puerta a la revocación, rompiendo así con el pacto obradorista y la esencia de esta disposición.