De leyendas lejanas y el vals de las alertas

Clara Scherer

Clara Scherer

Editorial

"Vengo de las tierras donde creen en Dalia, la diosa del destino y del tejido. En Neringa, una giganta bondadosa, habitante cercana al mar Báltico”. Y también, donde se creían “un pedazo de Paraíso”. Curiosa unión de destino con tejido.

Un día, huyendo de fascismos, amanecieron en las de la Coatlicue, diosa mexica de la tierra, la fertilidad, la vida y la muerte. ¿Cómo se tejió ese destino? ¿Por qué llegaron a ese extraño lugar? ¿Qué sorpresas les depararía? Amaron la hermosura, interrogaron a las piedras, escucharon al mar. Bajo el influjo de la Luna, saltaron a la defensa de las libertades. Venían desde muy lejos como para olvidar el porqué de su destierro.

Miraban asombrados. Nunca imaginaron lo que sucedió. Una hija tejió redes y amarró pactos con un selvático medio iluminado por los olmecas, y ofuscada por él, llegó a la Silla del Águila. Y olvidó. Quiso protegerse. Construyó una muralla de palabras que se trocaron en leyes que la favorecieron, mientras la ciudadanía perdía fuerza y fueron transformados en individuos casi impotentes. Lo extraordinario, las libertades, fueron desapareciendo.

Algunos relatos de Las mil y una noches cada día se tornan realidad. Ali Baba y los 40 ladrones, que, por lo visto, son muchos más e incluyen ladronas. Monterroso cuenta que “todo Camaleón(a) es según el color del cristal con que se mira” y advierte de la hipocresía de esos seres políticos, políticas, que olvidan y traicionan.

Hemos borrado de la memoria que niñas y niños imitan lo que hacen y dicen sus mayores. Y las barbaridades que ven ya no los conmueve. Introducción al Vals de las alertas. Quizá, muchas mujeres dejaron de ser esas que “habitan un mundo donde no hay insignificancia, todo significa, conduce a fines que no son utilitarios. Todo lo que se desvía de la utilidad, lleva al prodigio”. (I. Rodríguez, poeta).

Inició el vals. La alerta parpadeó. El Congreso se convirtió, como por arte de magia, en colección de títeres. El siguiente paso, alerta rojo carmesí. El Poder Judicial se plagó de cobardes. Luego, la Transparencia desapareció y quedó el “resguardo de la información por seguridad nacional”. Tres tiempos por compás, marcando acento fuerte en el primero (1, 2, 3), para dejar la democracia hecha jirones.

Irrumpió el Arte del Hechizo. ¡Apareció el Mundial! La algarabía, casi caminando con la felicidad por compañera. Aguilar Camín: “Baño de euforia, de haber hecho bien las cosas”. Gallardos, ganaron respeto. Gracias. Y duele regresar al turbio mundo del narco, con desapariciones y dolientes Madres Buscadoras. Aterrador, Trump asediando al gobierno y éste, bailando reggaeton.

Nuestro T-MEC, en un tronar de dedos, cambió para ser TIA, Tratado de Incertidumbre Anual. Y cuando el rumor del río se convierte en gritos de alarma, hay que actuar y apartar piedras insensibles, llamadas Mario Delgado, Rodríguez Padilla, Rocha, Durazo, Villarreal. Y tozudas, como Nahle, quien desprecia a periodistas y a mujeres. Grupo Sombra.

La razón certera de Stuart Mill: entre más concentración del poder, menos libertades ciudadanas. Entender que ésta es ya una era regida por política de eventos (Silva Hersog), y actuar en consecuencia, especialmente frente al crimen trasnacional. Además de reglas, como fue desde el fin de la Segunda Guerra, urge una capa superior de acuerdos ágiles, certeros, visionarios.

En Grecia tenían un “prado de Aletheia”, el lugar de la verdad. Aunque se resistan a tomar uno de los caminos que llevan a ese prado, la realidad ahí los empuja. Gustavo Martín G.: “El don de la vida es fundamentalmente el don del pasado. Merecerlo es abrirse al asombro de que nada de cuanto hemos amado puede perderse del todo” (Nabokov). Yesterday emociona y Amor empieza por desasosiego, lo invoca. Amar la Democracia. Hasta que te conocí.