Plutarco Elías Calles, el presidente inconmensurable 

Para llevar a cabo el evento multitudinario, fue necesario acondicionar con banderas el recinto recién inaugurado

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Plana del periódico

El 1º de diciembre de 1924, Plutarco Elías Calles se presentó a cumplir con el mandato constitucional de rendir protesta ante la nación para hacerse de la Silla Presidencial. La cita fue en el recientemente construído Estadio Nacional.

“El señor General Elías Calles asume la primera magistratura de la nación”, se lee en el encabezado de El Periódico de la Vida Nacional.

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Fotografía de Plutarco Elías Calles en color sepia

Miembros del cuerpo diplomático de México, así como representantes de diferentes países extranjeros, los principales jefes del ejército, delegados de agrupaciones obreras y campesinas, legisladores, funcionarios públicos, así como otros invitados especiales estuvieron presentes en el acto de toma de protesta presidencial.

Para llevar a cabo el evento multitudinario, fue necesario acondicionar con banderas el recinto recién inaugurado; destacó la decoración tricolor y detalles con elementos mexicanos tanto al interior como al exterior del inmueble, además, se agregaron algunas gradas extras para aumentar la capacidad del complejo. Aunado a una plataforma elevada al centro de la cancha a la que subiría el presidente electo junto con su grupo cercano de colaboradores.

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Portada de Excélsior

La comitiva oficial en la que se trasladaban el presidente Álvaro Obregón y el presidente electo, Plutarco Elías Calles, salió de Palacio Nacional en el Centro Histórico de la Ciudad de México para dirigirse al Estadio Nacional en el cual se efectuaría la ceremonia de investidura.

Según la información brindada por Excélsior, la ruta que tomó la caravana inició en la calle de Madero, avenida Juárez, paseo de Bucareli, luego avenida Chapultepec, y finalmente la calle de Orizaba en la colonia Roma, donde cadetes del Colegio Militar se formaron en doble valla para rendir honores al convoy presidencial hasta arribar al complejo cultural del Estadio Nacional.

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Ceremnia en 1924

En cuanto aparecieron los sonorenses en el entarimado, fueron liberadas cientos de palomas, así como globos de cantoya; los fuegos artificiales resonaron y las orquestas militares comenzaron a entonar el Himno Nacional. Las tropas de las fuerzas armadas realizaron un desfile alrededor de la cancha de atletismo del estadio. La exaltación en las gradas se convirtió en euforia. 

El presidente electo, que ya portaba la banda presidencial, levantó su brazo derecho, y ante los casi 50 mil asistentes, hizo valer el protocolo de acto solemne para convertirse en el nuevo Presidente de la República Mexicana. En ese momento el graderío volvió a llenarse de regocijo. Obregón fue el primero en felicitar a Calles, mientras este no dejaba de saludar a todo su alrededor.

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