Piden incluir al crimen para la paz en Aguililla; párroco busca frenar la violencia
El religioso Gilberto Vergara plantea una intervención del gobierno que “no sea aplastante, sino dialogante”; llama a cuidar a las Fuerzas Armadas

AGUILILLA, Mich.
El párroco Gilberto Vergara García apostó a que los grupos armados que se disputan el control de Aguililla y Buenavista deben contribuir, ser tomados en cuenta en el proceso de pacificación para regresar la normalidad a esta región de Michoacán.
El religioso considera indispensable sumar todas las voluntades posibles, porque la descomposición de Aguililla no empezó hace poco y las autoridades de todos los niveles de gobierno deben hacer un esfuerzo permanente y continuado para revertir la violencia en este poblado ubicado en la sierra michoacana.
Pidió un esfuerzo integral en favor de quienes viven en los municipios de Aguililla y Buenavista, donde se vive en permanente tensión por el conflicto entre dos bandas antagónicas. Además, también velar por la seguridad de las Fuerzas Armadas.
El gobierno tiene que optar por un trabajo continuado, bien hecho, por una intervención que no sea aplastante, sino que se dialogante, que sea una intervención que vea por los demás; aquí todos contamos: los de Aguililla, los de Buenavista, todos contamos y somos importantes y se nos tiene que dar nuestro lugar. Las personas que están trabajando y obvio cuidando lo suyo, también incluso por las Fuerzas Armadas, hay que ver por ellas, no las podemos mandar al matadero, tienen que ir con una estrategia bien definida”, apuntó el párroco.
Enfatizó en la necesidad de incluir a los grupos armados en esta tarea de rescatar a los aguilenses, quienes son los más perjudicados, porque están en medio de dos grupos antagónicos del crimen organizado. “Y finalmente también los grupos armados, pues también hay que darles oportunidad, son seres humanos y la oportunidad de pacificarnos; esto no va a llevar a ningún lado, esta guerra absurda solamente va a traer saldos de muerte”.
Sí tiene que quedar bien claro que, en estas situaciones y estas negociaciones, no hay héroes; que no hay alguien qque tenga que levantarse y cargar sobre sus espaldas el destino de un pueblo, yo creo que hay muchas voces que tienen que de escuchadas, cada quien, en su contexto y que el peso que cada voz tenga, ¿no?, por el mismo fin, es decir: queremos conseguir la paz”, expresó.
Vergara García también fue enfático en señalar que quienes violan la ley en algún momento serán alcanzados por la justicia.
Yo lo que diría es que guardemos la cordura… aquí no se trata de buscar enemigos ni se trata de buscar revanchas, se trata de buscar acuerdos. Y respetar el papel de cada quien, y si el gobierno tiene que hacer válido el Estado de derecho y aplicar la ley, y si alguien está fuera de la ley tiene que saber que si está fuera de la ley algún día la justicia lo alcanzará, pero eso es aparte, eso no es causado por uno.
El sacerdote ve lejano el regreso a la normalidad en Aguililla, pero confía en la buena voluntad de todos los involucrados para avanzar y evitar mayor deterioro en la calidad de vida de la población.
En el diálogo va a haber seguramente encontronazos, desacuerdos, pero yo confío que, finalmente, lleguemos a algo, a algo bueno, que sea el bien por el pueblo; yo creo que es lo que todos queremos”, apuntó Vergara García en entrevista con Excélsior.
Mientras tanto, dos centenares de policías estatales se suman a las tareas de vigilancia en la carretera Apatzingán-Aguililla, con el fin de garantizar el libre tránsito de vehículos.
Los elementos de la Policía Michoacán refuerzan a soldados desde el pasado jueves, lo cual acerca la reactivación de esa vía de comunicación, bloqueada desde hace año y medio.
En el día, la carretera está completamente libre al paso de vehículos; sin embargo, por la noche, civiles retoman las barricadas en Pinzándaro y Catalinas, municipio de Buenavista.

PERFIL
- Gilberto Vergara conoce la problemática en pueblos donde hay presencia de grupos armados y disputas por el control de las actividades delictivas.
- Fue párroco en Tumbiscatío cuando un cártel controlaba municipios enteros y, con esa experiencia, considera innecesario asumirse como héroes en el proceso de pacificación.
- Llegó a la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe hace dos años, donde actualmente se encuentra.
AMU
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