Owen olvida oscuro pasado; hace su primera comunión

Han transcurrido más de cuatro años desde que el menor fue torturado y maltratado por su padrastro; hoy, el niño de nueve años, está recuperado 

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Owen olvida oscuro pasado; hace su primera comunión

CIUDAD DE MÉXICO.

Aquel pasado de tortura, en el que estuvo al borde de la muerte por las patadas que su padrastro le dio en el estómago —provocando un estallamiento de vísceras— quedó diluido para el niño Owen, quien este fin semana decía sentirse muy feliz, porque recibió a Jesucristo.

El sábado 14 de julio, en la iglesia de su comunidad, ubicada en el municipio de Cuautitlán Izcalli, junto con otros 60 niños, Owen de nueve años hizo su primera comunión.

Hace cuatro años, la historia de Owen conmocionó al mundo, cuando en redes sociales se difundieron las fotografías que evidenciaron la magnitud del maltrato del que fue víctima a manos del expolicía municipal, Rubén Díaz Alamilla, quien ahora purga una condena de nueve años por este abuso.

En el expediente del Ministerio Público quedó asentado que Owen era bañado con agua fría, golpeado, pateado y quemado en las manos con encendedor y cigarrillos.

Vestido con un traje beige y con una Biblia en las manos, Owen frente al altar, recibió del padre la comunión, después de seis meses de preparación en el catecismo.

Hoy quien lo ve, difícilmente podría adivinar que Owen, este niño sonriente, sociable, con uno de los mejores promedios de su primaria, sea la misma víctima de una de las peores historias de maltrato infantil que se documentó en México, en mayo de 2014.

“Me siento feliz, porque recibí a Cristo”, dijo Owen, al salir de la Iglesia.

Desde que los sicólogos lo dieron de alta, por su rápida capacidad de recuperación, Owen sólo mira al futuro. El pasado poco a poco queda atrás. Ahora le gusta el futbol, salir a correr con los niños vecinos de la colonia en las áreas verdes, jugar con su caja de legos, y con las piezas construir casas, aviones. Ya tiene claro que de grande quiere ser arquitecto.

“Es tan inteligente y creo que tendrá talento como arquitecto, porque antes de voltear la caja de legos, ya sabe exactamente qué figuras construirá y las piezas que necesitará”, contó su papá, Fabián Legorreta, quien obtuvo la custodia completa del niño después de que su hijo pasara siete meses en el albergue Villa Hogar del DIF Toluca; mientras las autoridades mexiquenses evaluaban las secuelas del maltrato infantil y cuál sería la mejor opción de hogar para Owen.

Además de que la pasión de Owen por los legos influyó en querer ser de grande arquitecto, lo que lo determinó fue el oficio de albañil de su papá.

Owen sonríe mostrando cada uno de los hoyuelos de sus mejillas. Es ordenado, limpio y vanidoso. Nadie de su familia comprende todavía de dónde el niño salió tan perfeccionista como estudiante y en la cotidianidad.

También asombra a quienes lo conocen, la propiedad con la que se desenvuelve porque cada vez que un adulto lo llama, voltea y contesta “sí, voy, permíteme un momentito”.

Desde que estaba en kínder, Owen no permitía que lo vistieran sin que su ropa combinara, ni mucho menos que se la pusieran arrugada. Ahora, a sus nueve años, ya elige el tipo de corte de cabello que desea. Por ejemplo, para la fiesta de su primera comunión pidió un estilo muy parecido al del exfutbolista David Beckham.

Su gran carisma lo persigue a donde quiera que vaya. Es uno de los niños más populares de la colonia.

“Siempre están viniendo a buscarlo los vecinos”, relató Fabián Legorreta, papá de Owen a Excélsior.

Y cuando alguno de sus compañeros le pregunta el origen de las quemaduras en sus manos, Owen contesta sin intimidarse que el señor que se las provocó ya está pagando por ello en la cárcel.

Fabián Legorreta sabe que el olvido y la recuperación ha sido mucho más difícil para él como padre de un niño violentado, que para Owen, quien tiene una gran capacidad de resiliencia; pues él todavía tiene que enfrentarse al proceso penal en contra del expolicía municipal.

“Seguir viéndolo a la cara y notar la gran tranquilidad con la que su expadrastro se dirige, después de que casi mata a mi hijo, me continúa afectando muchísimo. Ha sido muy desgastante”, confesó Fabián.

Tan es así que en varias ocasiones Fabián ha deseado abandonar el caso; sin embargo, vuelve a recobrar la fortaleza, porque sabe que mantener en la cárcel al hombre que torturó a su hijo es la única manera de ofrecerle justicia a Owen.

Fabián también se alteró ayer al enterarse de la fuga de los reos del penal de Cuautitlán Izcalli, cárcel en la que purga su condena Rubén Díaz Alamilla.

El miedo de que el padrastro de Owen pudiera estar entre los fugitivos y buscara venganza en contra de ellos lo obligó a pedirle a su hijo que se mantuviera encerrado, para descartar cualquier peligro.

Los evadidos fueron Víctor Adrián Aguirre Moreno y José Ángel Ortega Esteban, por lo que la tranquilidad de la familia regresó.

Por su magnitud, el caso de Owen ha sido considerado emblemático en México y porque representó además una modificación al Código Penal para ajustar el delito de violencia intrafamiliar, no solamente por los padres directos o las parejas sentimentales, sino toda persona que estuviera en el núcleo familiar del niño o la niña lesionada.